Un mes después de la tormenta de aquella noche, después de que la hinchazón en mi rostro cediera y los nudillos dejaran de doler gracias a los cuidados silenciosos de Jimin, la atmósfera entre nosotros se había aclarado ligeramente.
No éramos amigos, el recuerdo punzante de la traición de Harim seguía latiendo en mi interior, pero al menos la sombra de la culpabilidad hacia Jimin se había disipado. La verdadera artífice del final de mi relación había sido ella, con sus mentiras y su deslealtad.
Sus llamadas y mensajes eran un torrente constante que yo ignoraba con obstinación. No quería escuchar sus excusas, no quería ver su rostro. El capítulo de Harim estaba cerrado, la portada oscura y definitiva.
Mis padres, alarmados por las llamadas insistentes de Harim, me habían sondeado con preocupación. Ella les había pintado un cuadro de incomprensión y rechazo por mi parte. Con evasivas tranquilizadoras, les aseguré que la ruptura se debía a problemas internos y que hablaríamos con más detalle cuando tuviera tiempo. Por suerte, su insistencia se desvaneció gradualmente.
Tres meses se deslizaron como hojas arrastradas por el viento. Jimin y yo habíamos encontrado una extraña armonía en la convivencia. Las conversaciones eran más fluidas, las risas más frecuentes. Incluso compartíamos la cena en el silencio cómodo de nuestro hogar.
Jimin y Taehyung habían reconstruido su amistad, las tensiones de antaño disipándose como el humo. Ahora, nuestros almuerzos en la bulliciosa cafetería eran un trío habitual, las conversaciones animadas y despreocupadas.
En el tiempo compartido con Jimin, la imagen preconcebida que tenía de él se desdibujó. Descubrí una amabilidad inesperada, un humor chispeante y un carisma magnético que atraía miradas sin esfuerzo. Bajo esa apariencia tierna, latía una voluntad de acero, una determinación silenciosa.
Taehyung... bueno, insinuó que su corazón estaba enredado en una relación "complicada". Jimin, con una maestría actoral sorprendente, fingía ignorancia, aunque una chispa traviesa brillaba en sus ojos cuando el tema surgía.
Justo ahora, el aroma tentador de la cena que había comprado inundaba el apartamento. Mi día había sido un laberinto de estrés y deadlines, y la idea de cocinar era una montaña demasiado alta para escalar. La comida para ambos yacía en recipientes humeantes sobre la mesa.
- Es mi día libre - anunció Jimin, con una sonrisa que iluminaba su rostro -. Pensé en acurrucarnos en el sofá y ver una película. ¿Te gustaría unirte al festín del terror?
- Me parece un plan macabro perfecto - respondí, aliviado de la perspectiva de una noche relajada -. ¿Algún género o película en particular que te haga temblar?
- Terror, obviamente - sus ojos brillaron con anticipación -. Elige la que quieras, pero que tenga colmillos y sombras que nos hagan saltar del susto.
- Trato hecho.
Mientras la película proyectaba sombras danzantes en las paredes y compartíamos la cena en un silencio interrumpido solo por los efectos de sonido y nuestras exclamaciones ocasionales, una curiosidad persistente comenzó a erosionar mi tranquilidad.
- Oye, Jimin... - la pregunta surgió espontáneamente.
- ¿Sí? - sus ojos seguían la figura sombría en la pantalla.
- ¿Puedo preguntarte algo?
- Claro, ¿de qué se trata? - su atención se desvió ligeramente hacia mí.
- Tú sabes con quién está saliendo Taehyung, ¿cierto? - la pregunta flotó en el aire, cargada de una ligera vacilación.
- Eh... ¿Por qué me preguntas eso? -su reacción fue casi imperceptible, una leve tensión en su postura.
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𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐬𝐬𝐲 𝐁𝐨𝐲
FanficEn el bullicioso campus universitario de Seoul, Jungkook, recién llegado de Estados Unidos, se prepara para iniciar una nueva etapa en su vida. Sin embargo, su primer día en la universidad da un giro inesperado cuando es atropellado por Jimin y su m...
