Capitulo 15: Sombras en la habitación

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El turno en el bar había sido un despliegue de paciencia que ya no tenía. Viejos borrachos balbuceando tonterías, tipos groseros que creían que por pagar un trago eran dueños del local y el ruido incesante que me taladraba las sienes. Cuando por fin cerré el establecimiento, sentía que el cansancio físico era una carga de cemento sobre mis hombros.

Bajé de mi motocicleta y el aire gélido de la madrugada me golpeó el rostro, despertándome un poco. Caminé hacia los condominios con el casco bajo el brazo y subí los escalones mecánicamente. Al entrar y encender la luz de la estancia, lo primero que noté fue un par de zapatos extraños junto a la puerta. Perfume caro. Demasiado caro para ser de Jungkook.

Entré a la habitación con la intención de ducharme y desplomarme en la cama, convencido de que Jungkook estaría roncando como siempre. Pero al abrir la puerta, me detuve en seco.

No era solo Jeon. Taehyung estaba allí, durmiendo plácidamente a su lado, ocupando la mitad de la cama de mi compañero de cuarto. Me quedé apoyado en el marco de la puerta, observándolos con una mezcla de desconcierto y una pizca de irritación. Sabía que eran amigos, pero ¿dormir juntos? Aquello se sentía... excesivo.

De pronto, las imágenes de la tarde regresaron a mi mente. Recordé a Taehyung escoltando a un Jungkook deshecho fuera de los vestidores. Jeon tenía los ojos inyectados en sangre y la nariz enrojecida; se veía pequeño, vulnerable, una imagen que no encajaba con el tipo arrogante que siempre me lanzaba miradas de desprecio. Taehyung le había dicho algo al entrenador con una seriedad que no admitía réplicas, y el viejo, que normalmente es un sargento, simplemente lo dejó ir.

- Qué par de raros... - mascullé para mis adentros. Me di una ducha rápida, intentando sacarme el olor a cigarrillo y alcohol barato, y me metí en mi cama, tratando de ignorar la presencia del intruso en la habitación.

A la mañana siguiente, el reloj biológico no me falló. Fui el primero en levantarme. Tenía algo de tiempo antes de la universidad y, aunque no suelo ser el anfitrión del año, el hambre me obligó a preparar el desayuno.

Estaba terminando de freír los huevos cuando Taehyung apareció en la cocina. Tenía el cabello hecho un desastre y los ojos entrecerrados por la luz. Al verme allí, con la espátula en la mano, se quedó congelado por un segundo.

- Oh... buenos días - murmuró, rascándose la nuca con torpeza.

- Buenos días - respondí, concentrado en no quemar la comida.
El silencio que siguió fue denso, cargado de esa incomodidad que surge cuando compartes un espacio privado con alguien que apenas soportas.

- ¿Te quedas a desayunar? - solté, más por cortesía que por ganas.
Taehyung arqueó una ceja y soltó una risa seca.

- ¿Desde cuándo me invitas el desayuno? No es muy típico de ti ser tan servicial, Jimin.

- Y desde cuándo es típico de ti invadir mi habitación y quedarte a dormir como si fuera un hotel - le devolví el golpe, girándome para encararlo -. Tienen que ser muy "buenos amigos" ustedes para que compartas cama con él.

Taehyung endureció la expresión, cruzándose de brazos.

- Nos llevamos bien, eso es todo. No veo por qué te molesta tanto.

- A mí no me molesta. El que se va a molestar es Hoseok cuando sepa que pasaste la noche con un "amigo" -solté con una sonrisa ladina. Él palideció, pero solo por un instante.

- ¿Qué? ¿De qué estás hablando? No digas tonterías.

- Vamos, Tae. No soy un imbécil. Sé que tienes algo con el profesor Hoseok. Es obvio en la forma en que se miran en los pasillos, el aire cambia cuando están cerca.

- ¡Ahgs! Me importa una mierda si se enoja - estalló, perdiendo la paciencia -. No he hecho nada malo. Me quedé porque un amigo me necesitaba, estaba en medio de una crisis. Si Hoseok no tiene la madurez para entender que no dormir en mi casa no significa traición, es su problema.

- Bien, bien. No te pongas dramático - serví el plato -. ¿Vas a comer o no?

- No, tengo clases y debo ir a mi departamento a alistarme - se dirigió a la puerta, pero se detuvo de golpe -. Jimin... hazme un favor. Déjale mi desayuno a Jungkook. Asegúrate de que coma algo en cuanto despierte.

- ¿Y por qué yo haría eso? - bufé, divertido por su petición -. No soy su madre ni su niñera.

- Hazlo porque es un ser humano, por favor - su voz bajó a un tono casi suplicante -. Él no está bien ahora. Está pasando por algo horrible y necesito que coma.

- Es su problema, Taehyung. El tipo ha actuado como un cretino desde que llegó. No tengo por qué lamerle las heridas.

Taehyung me lanzó una mirada cargada de desprecio, de esa que te hace sentir como la peor persona del mundo.

- ¡Bien! No hagas nada entonces. Yo me encargaré de comprarle algo y enviárselo. Gracias por recordarme por qué no nos llevamos bien.

Salió del apartamento hecho una furia. Yo me encogí de hombros. No era mi culpa que Jungkook fuera un desastre emocional.

Minutos después, entré a la habitación envuelto en una toalla para buscar mi uniforme. Jungkook ya estaba despierto, pero no se había movido. Estaba acostado, mirando hacia la pared con una fijeza inquietante. En cuanto notó mi presencia, rodó los ojos, soltó un bufido de asco y se cubrió hasta la cabeza con las frazadas, dándome la espalda.

- ¿Vas a quedarte ahí todo el día como un bulto? - pregunté mientras buscaba mi ropa.

No hubo respuesta, pero mientras terminaba de abrocharme la camisa, juré escuchar un sollozo ahogado proveniente del bulto de mantas. Me detuve un segundo, sintiendo una punzada extraña en el pecho, pero la sacudí rápido. No es tu problema, Jimin. No te metas.

El almuerzo en la cafetería fue igual de incómodo. Seokjin y Namjoon no dejaban de molestar.

- Parece que tu "mejor amigo" se ha esfumado hoy - dijo Seokjin, señalando el asiento vacío.

- No es mi amigo. Es mi compañero de cuarto, que es muy distinto -aclaré, picando mi comida sin ganas.

- Pues es raro - añadió Namjoon -. Jungkook es de los que no falta ni aunque se esté muriendo. ¿Le hiciste algo, Jimin? Porque siempre estás pinchándolo.

- ¿Yo? No le hice nada. Quizás simplemente se cansó de ser perfecto y decidió quedarse a llorar en la cama - respondí, recordando el sonido que escuché en la mañana.

- Eres un desalmado, Park - rio Jin, aunque sus ojos mostraban curiosida.

-. Pero en serio, si le hiciste algo, suéltalo ya.

- ¡Que no le hice nada! - exclamé harto -. Dejen de culparme por la vida de ese tipo.

El entrenamiento fue un desastre sin Jungkook. El entrenador estaba furioso por su inasistencia y nos hizo correr hasta que los pulmones nos ardieron. Al volver a casa para cambiarme para el bar, encontré a Jungkook en el sofá. La televisión estaba encendida, pero él ni siquiera parpadeaba. Estaba perdido en el vacío.

Me lanzó una mirada cargada de un odio puro, casi eléctrico, y luego giró el rostro para ignorarme. No dije nada. No valía la pena.

Cuando regresé del trabajo, ya de madrugada, el aroma de un perfume caro inundaba la sala nuevamente. No tuve que preguntar. Taehyung y Jungkook estaban sentados en el suelo, apoyados en el sofá, comiendo palomitas y viendo una película vieja de comedia. Ambos me miraron con una frialdad absoluta en cuanto crucé la puerta, como si yo fuera el intruso en mi propio hogar.

Me duché y me encerré en mi habitación. A través de las paredes, aún podía escuchar sus voces bajas. ¿Qué demonios les pasaba?

𝐒𝐰𝐞𝐞𝐭 𝐀𝐧𝐝 𝐒𝐚𝐬𝐬𝐲 𝐁𝐨𝐲Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora