Era imposible de creer.
— ¿Cómo es posible que en mi propia casa faltara el café?
YajaTzael negó, buscó abrir la puerta de su departamento luego de haber salido a buscar café porque no había notado que ya en su despensa no quedaron más que los tarros. Él no podía vivir sin el café, el café era su suplemento y si no tomaba café, la vida no tenía ni un sentido.
— ¿En qué estaba antes de ir por el café? Cierto... ¡Todos se pueden ir a la mierda, hijos de la setenta mil puta! — Espetó — ¡Quémense bajo las llamas del infierno y piérdanse en la serenidad del desierto! Ay, qué bien me siento.
Riendo comenzó a buscar sus llaves para entrar de una maldita vez e ir a hacer una buena taza de café. Sentía que sus venas ya estaban secas sin un gramo de cafeína en su sistema, ya hasta estaba perdiendo la noción del tiempo, olvidando cómo se llamaba y por qué era un hombre tan guapo, perfecto e irresistible.
Jamás lo sabría.
— Pero...
Lastimosamente, había salido tan apurado a la tienda y solo teniendo en la mente el café que había dejado las benditas llaves adentro del departamento. Más lastimosamente posible, se había ido la energía eléctrica hace ya un par de horas, por lo que sería completamente imposible entrar con el sistema de contraseña.
— ¿Qué pasó, Satán? ¿Cuándo te he faltado yo al respeto?
Quejándose estrelló la frente contra la puerta en medio de esa gran pasillo a oscuras, más oscuro que su alma. Sin más opciones, se dejó caer al piso para sentarse ahí, acomodarse y pasar la noche acampando junto a su delicioso café que, por cierto, había tenido la excelente idea de comprar uno ya hecho.
Su coeficiente intelectual nunca le fallaba.
— No está tan mal. Al menos mi celular tiene carga para ver una pelí...
Tal vez las cosas sí estaban mal, lo supo en cuanto sacó su celular y se fijó en que tenía tan solo cinco por ciento de carga. Estaba en un pasillo oscuro, sin poder entrar a su casa, sin celular y tan solo con su café, el que ya se había enfriado, pero lo último no era un problema para él cuando podía tomárselo así de frío.
— Si no me amara tanto, hace mucho que me habría suicidado.
Negando por segunda vez sacó el café de una de las bolsas, después las dejó a un lado y meneando los pies para distraerse comenzó a tomar su vitamina, su penicilina, su agüita. No estaba tan mal, no iba a entrar en pánico hasta que se acabara el café y tuviera que comerse los granos para no perder la cordura, la estabilidad emocional que nunca ha tenido.
— ¿YajaTzael-Hyung?
— ¿Has visto a alguien tan guapo como yo? No, claro que no.
Su vecino, DaYeth, rodó los ojos luego de su comentario tan presumido y engreído. Más tarde lo iluminó con la linterna de su celular y no pudo evitar soltar una risita al verlo sentado en el piso mientras se tomaba el café como si quisiera que le durara toda la vida, cosa que así era.
— ¿Qué haces aquí?
— Yo...
— Déjame adivinar, se te quedaron las llaves adentro.
— Brujo.
Entre risas se agachó para estrellar toda la luz de la linterna en la cara de YajaTzael, haciendo que éste chupe los dientes por molestarlo ahora que tenían confianza. Tal vez y solo tal vez habían hecho las pases luego de una pequeña borrachera que se tuvieron ambos, en donde salieron muchas cosas a relucir, cosas que se iban a omitir.

ESTÁS LEYENDO
†*:.。. sᴀᴅɪᴄᴏ y cσqυєτσ .。.:*♡ YoonMin (ʟɪʙʀᴏ cυατrσ)
Fanfictionᴄᴜᴀʀᴛᴀ ᴛᴇᴍᴘᴏʀᴀᴅᴀ ᴅᴇ ∂υℓcє cσqυєτσ. ᴛᴏᴅᴏ ᴘᴀʀᴇᴄíᴀ ɢɪʀᴀʀ ᴇɴ ᴇʟ ᴍɪsᴍᴏ ᴇɴᴛᴏʀɴᴏ ʜᴀsᴛᴀ ᴅᴇᴊᴀʀ ʀᴀsᴛʀᴏ. ᴀʟ ᴘᴀʀᴇᴄᴇʀ, ᴜɴᴀ ᴠᴇᴢ ᴇʟɪᴍɪɴᴀᴅᴏ sᴀɴɢʏᴇᴏɴ, ᴊɪᴍɪɴ ᴘᴜᴇᴅᴇ sᴇɢᴜɪʀ ᴄᴏɴ sᴜ ᴠɪᴅᴀ, ᴘᴇʀᴏ ᴀʜᴏʀᴀ ᴇs ʏᴏᴏɴɢɪ ǫᴜɪᴇɴ ᴛɪᴇɴᴇ ǫᴜᴇ ʟɪᴅɪᴀʀ ᴄᴏɴ ᴅᴏs ᴘsɪᴄóᴘᴀᴛᴀs ᴏʙsᴇsɪᴏɴᴀᴅᴏs ǫᴜᴇ ᴇsᴛ...