¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Meses después...
— Esto no me puede estar pasando. No, no, no, no.
Zael se dejó caer al piso, con el corazón acelerado comenzó a gatear para intentar pasar desaparecido y así no ser encontrado por la persona más cruel del mundo. Con pánico buscó esconderse detrás de las miles de pequeñas montañas de nieve que habían ahí, encontrando la manera de esconderse para tomar un respiro y luego tratar de huir lo más lejos posible.
Tras darse cuenta de que su respiración estaba muy agitada y que eso provocaba un ruido que pudiera delatarlo, se cubrió la boca con las manos mientras intentaba encontrar una forma de huir. A pesar del frío por la época navideña, él sentía que los abrigos le estaban quemando el cuerpo por lo tanto que se ha escabullido de ese monstruo.
— Tengo ganas de llorar...
Su cuerpo se congeló por completo, sintió en ese momento que su corazón se detuvo y que lo único que se podía escuchar era su agitada respiración, eso ocurrió cuando escuchó pasos de ese ser cruel acercándose a su escondite y si era encontrado, sufriría el peor castigo. No encontraba salida y se preguntaba en qué estaba pensando cuando decidió salir de casa.
— Se está volviendo salvaje. Es igual.. es igual de nefasta que Yoonie.
Sufriendo porque había creado a un monstruo, se cubrió la cara cuando esa niña tan bonita le estrelló una gran bola de nieve entre sonrisas de gatita traviesa. No era mentira cuando decía que ya se sentía hasta mareado de tantos golpes que ha recibido en toda la mañana de parte de esa nena, porque es que ella como que no entendió el juego o solo le gustaba la violencia, ya que le había dicho que jugarían solo un rato y que fuera considerada a la hora de lanzarle las bolitas de nieve, pero la gatita loca hizo todo lo contrario y enseguida lo atacó como si quisiera dejarlo sembrado bajo la nieve.
— ¡Eres una gatita grosera!
Dalla más bien se puso a reír de sus palabrerías dichas en medio de sollozos, luego es que se fue a crear más bolas de nieve para seguir atacándolo sin darle verdadera importancia a que era su padre, eso le valió verga a la hora de estar creando todo un imperio de bolas de nieve, porque le gustaba regalar golpes por doquier como la digna hermana de YoonGi que era.
Él entonces tomó esa oportunidad de distracción para esta vez buscar cómo huir con éxito o al menos atacarla de la misma manera, así que comenzó a gatear de la forma más silenciosa posible para ir hacia la calle y esconderse detrás de los autos que estaban estacionados fuera de las casas vecinas, incluyendo el suyo.
— Jaeh tenía razón, ella es igual de nefasta que mi Yoonie — Susurró — Tendré que llamar a Gi para que me ayude...
Él había estado hablando solo como generalmente hacía desde niño y hasta había querido ponerse de pie para correr directo a los autos, sin embargo, entre gateo y gateo llegó a chocar con unas largas piernas de hombre guapo. Entre jadeos entonces comenzó a levantar poco a poco la cabeza, eso para saber quién es el que estaba ahí, impidiendo que huyera de su gatita cruel.