.2.

23 8 0
                                        


*

*

Caminaron lo más rápido que el llevar al rubio a cuestas les permitió, siendo sus pies lo único que este podía mover, si dejaban algo más libre, corrían el riesgo de que los delatara, así que amarrado igual que un animal, lo guiaron hasta lo que ellos sabían era la entrada a la guarida de los humanos.

Sabían que pronto los drones llegarían, así como los robots, así que tenían que hacerlo rápido.

— Tae, mira — el azulado levantó la vista notando las ruinas de lo que fuera el bosque de Jimin, ese que había sembrado oculto, de todos — no quedó nada.

— Supongo que el fuego hizo su trabajo —suspiró, aún recordaba la impresión que tuvo al verlo aquella vez, que buscaba al rosado — sigamos.

—Sí — tiró un poco la cuerda haciéndolo al rubio moverse, mismo que parecía querer frenar por momentos — camina.

— Porque hacen esto, saben bien que las órdenes de madre son absolutas, independiente de quién haya sido antes de su ascenso.

— Si fuera otro, tal vez solo haría caso o al menos lo pensaría, pero es Jimin, el que dio todo por proteger esta bola de tierra y ahora por culpa tuya y de los ancestros, cometerá el acto más horrible de todos — rujo el naranjo — los humanos no tienes por qué morir por los ideales de los antiguos, este es su mundo...

— Es nuestro, este mundo es nuestro, nosotros...

— Nosotros estamos haciendo lo mismo que nos hicieron, la razón por la que toda nuestra civilización oye y busca planteas ¿Recuerdas la desesperación cuando los Daxtras llegaron a Bloend? — el rubio relajó la mirada — los gritos, ¿cómo generaciones perdían su luz solo por la codicia de unos? Pues es lo mismo que estamos haciendo.

Tae miró a Prem, notando aquel brillo en los ojos del menor.

— Correcto o no es lo que hacemos, llevamos generaciones y eones haciéndolo.

— Pues ya es momento de dejarlo, de buscar algo que nos haga coexistir o simplemente entender que nuestro destino es la nave madre, al menos así lo veía Jimin — dijo Tae, bajando la mirada — el antiguo Jimin.

— Nunca harán que cambie de opinión...

— Tal vez nosotros no —habló el naranjo — pero estoy seguro de que ese humano que llaman Suga, hará que la bola rosada regrese.

Ellos de verdad querían que Suga trajera de regreso al viejo Jimin.

Estornudo, sin haber sentido ni siquiera la picazón en su nariz, pasando su mano por esta, en caso de que algo le hubiera provocado hacerlo.

— Salud.

— Gracias, Jin.

— Siempre creí que eras medio gato — dijo mirando a su amigo — pero veo que me equivoqué.

—¿De qué mierda hablas...

— Tus ojeras, ya pareces mapache, ¿no has dormido o qué? — y no fue necesario que se lo dijera, ese deje de tristeza en su mirada le dio la respuesta — ¿Lo extrañas, no es así?

— No hay un puto segundo en que su sonrisa no esté en mi mente, Jin, el no saber si está vivo, o no, me siento desesperado — el mayor le tocó el hombro a modo de abrazo.

— Estoy seguro de que de alguna forma ese pequeño volverá a ti.

— Eso espero, porque te juro, estoy a nada de ir por él — es que Jin comprendió que el amor le había dado en verdad fuerte a su amigo.

.My New Home.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora