Capítulo 19

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La brisa fresca resoplaba en el rostro del paraguayo. Se había motivado para salir a trotar temprano por la mañana.

Sus pasos eran regulares y su respiración levemente agitada, el amanecer se acercaba lentamente y los gallos la anunciaban.

Paró un momento, sentándose en un banco para beber de su botella de agua. Cuando su celular comenzó a vibrar, contestó sabiendo bien quién era.

— Hola, Tai.

— ¿Cómo estás, Paraguay?.

El paraguayo notó el tono levemente cansado del contrario.

Estoy bien, está amaneciendo acá y estuve trotando un poco, ¿cómo estás vos?, ¿ya es de noche ahí, no?.

De hecho ya estoy
acostado, tengo sueño, hoy
tuve un día agotador.

Entiendo, será mejor que
descanses, Tai. Siempre trabajas mucho.

El latino escuchó como el asiático soltaba un leve suspiro antes de hablar.

Sí, lo sé... hablamos pronto, pary.

— Dulces sueños.

— Gracias...

 La conversación terminó y Paraguay guardó su celular en su lugar. Miró hacia arriba contemplando los colores del amanecer, le pareció bastante bonito, amaba los amaneceres de su pais. 

Inhalo un buen bocado de aire para levantarse del banco y continuar trotando por las veredas iluminadas por la poca luz de la mañana.

(...)

Nos ubicamos ahora en Centro América, específicamente en Honduras. Este se encontraba en su respectivo cuarto, sentado en el borde de la cama, con el celular en una mano, observando un punto fijo en la pared. Pensando en el "que hubiera pasado" si las cosas fueran diferentes, si hubiera escogido la amistad sobre el dinero. El amor sobre la avaricia. ¿Que hubiera ocurrido?. Pero no era su culpa, sino la de sus gobernantes. Esto se decía a sí mismo como forma de consuelo. Fuera mentira o no. 

China era alguien muy persuasivo y ambicioso. Lo odiaba... Bueno, ahora ya no. No puedes odiar a tu querido aliado, ¿Cierto?.

Se preguntaba también si otros países se sentían igual que el. Pero intentaba no sobrepensar sobre el tema, lo hecho, hecho está.

La noche anterioir se había puesto a pensar sobre los pocos aliados que el taiwanés posee actualmente, y dos de ellos son sus hermanos Guatemala y Paraguay. En parte los admiraba por la firmeza que tienen pero por otro lado cuestionaba las decisiones que tomaban, pero no era asunto suyo. 

Y justamente aquella noche había escrito al paraguayo brevemente. Sabía que era mejor amigo de Taiwán y cuando se enteró que este habia ido "a escondidas" de China al territorio del sudamericano se sintió extraño. Ni el podía explicarlo. 

Había escrito al paraguayo diciendo que solamente se preocupaba por él de por sí algo le pasara debido a este tema de Taiwán a escondidas en su casa, pero ni el sabía si eso era verdad.

𝙋𝙤𝙥𝙪𝙡𝙖𝙧 ¿𝙔𝙤?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora