La mañana siguiente comenzó con un ritmo ajetreado, desde temprano los ministros paraguayos iniciaron otra reunión para tratar el tema de las importaciones perdidas.
Pero seguían sin una explicación, Taiwán tampoco había encontrado nada, aunque sus sospechas de que China era el culpable eran fuertes, necesitaba pruebas que lo confirmen.
Durante la tarde, Paraguay ya estaba en su casa, precisamente caminando por el jardín mientras hablaba por teléfono con Taiwán.
— Pary, yo quería pedirte un favor.-pidió la taiwanesa con tono suave.
— ¿Qué necesitas, Tai?.
— Es que, lo he estado pensando... y creo que es lo mejor que podemos hacer para solucionar este problema.
Paraguay alzó las cejas, ansioso, esperando a que la taiwanesa continuara.
— Quiero que te comuniques con ONU. Él sí va a ayudarnos, pary.
— ¿Estás segura de que sea necesario?.
— Sí, lo es. Yo quería hablar con él, pero ya no soy miembro de esa organización... por eso te lo pido a tí para que hables con él.
En ese momento, Paraguay recordó las palabras de Honduras, quien le había dicho que China no sería capaz de hacer algo así.
Dudó un momento, quería descubrir si de verdad China era el culpable, pero sabía de las posibles consecuencias si se atreviera a meterse con él.
— Tai... mira, entiendo que estés preocupada, yo también lo estoy, pero no creo que sea buena idea.
— ¿Por qué lo dices?. Solo le comentarás lo que pasó y que tú y yo sospechamos de China, así lo inspeccionarán y lo descubrirán.
— Tai... entiendo tus sospechas hacia él, yo también lo hago, pero primero debemos tener pruebas.
— Yo ya he buscado todo lo que pude, por desgracia no tengo acceso a sus fronteras... pero estoy segura de que fue él.—Taiwán soltó un leve suspiro, resultado de su estrés.
— Lo sé, pero debemos ser cuidadosos, la reputación de China es impecable y estará dispuesto a hacer lo que sea para no arruinarla. Además, casi siempre se sale con la suya, para mí no vale la pena hablar con ONU por que lo apoyará a él de alguna forma u otra.
— ¿Acaso quieres que China se salga con la suya?. Paraguay, entiende lo que te estoy diciendo, ve a hablar con ONU por mí, por favor...
— Lo siento... quiero ayudarte, pero esto va muy lejos, lograremos encontrar la solución de otra manera, Tai. Te lo prometo.
Hubo un pequeño silencio entre ambos, Taiwán frunció el ceño y habló con un tono más elevado.
— China es mi hermano y lo conozco mejor que nadie. Tú sabes lo malvado que es. ¿De verdad vas a dejar que gane?. ¡No puedo creerlo!.
— ¡No me eches la culpa! Te estoy diciendo que esto es demasiado. ¿Crees que ONU me hará caso? ¿En serio?.
—¡Eso no importa!. ¡Estoy segura de que China lo hizo!.
—¡Tal vez no!.
Aquella frase golpeó a Taiwán en el pecho, Paraguay dudaba de ella y peor, tal vez estaba defendiendo a China.
—¿Qué?... ¿piensas que no fue él?.
—Solo lo estoy suponiendo, tal vez él no lo hizo y solo hubo una falla en la entrega de importaciones.
La asiática quería acusarlo más pero se aguantó para no crear más tensión entre ellos. Suspiró levemente antes de hablar.
—Bien, entiendo. Debo colgar ahora, te aviso cualquier novedad.—se despidió con tono ligeramente molesto.
Colgó la llamada antes de que el pelirrojo pudiera despedirse.
Taiwán soltó un gruñido de frustración, apretando su celular en mano. Sus pensamientos estaban inundados de China. No quería quedarse ahí sin hacer nada, debía hacer algo.
Paraguay era su única forma de contacto, pero se negó a hacerlo.Se frotó una sien, pensando en cómo contactarse con ONU lo antes posible.
Miró su celular, frunciendo el ceño, quería llamarlo, pero desafortunadamente, no tenía su número. Está bloqueado en su país, así que no lo conseguiría de ninguna forma.
Pasó minutos pensando en qué hacer, y antes de caer en la desesperación, se le ocurrió una idea algo arriesgada.
Bueno, demasiado arriesgada.
(...)
Llegó la noche en Paraguay, y éste ya estaba acostado boca arriba mirando al techo, pensaba en Taiwán, en la manera en la que hablaba, realmente estaba preocupada y la rechazó.
Una parte de él se arrepentía de haberse negado en ayudarla para hablar con ONU, pero su otra parte aseguraba de que hizo lo correcto, era su decisión ayudarla o no, nadie podía obligarle a hacer algo.
Después de todo, era la primera vez que esto ocurría, sería normal tardar un poco en descubrir qué pasó en realidad.
Cerró los ojos y soltó un suspiro por la nariz, cayendo en un sueño profundo.
(...)
Las cosas en China iban bien, como de costumbre. Éste se encontraba en una reunión importante con Rusia.
Estaban ministros chinos tanto como rusos en la sala de reuniones oficiales, que era bastante lujosa. Todos sentados en la gran mesa de cristal.
Rusia había llegado a China hace cuatro días por negocios, se quedará hasta mañana, para regresar a su país.
China estaba en su mundo, mirando un punto fijo en la mesa. Los humanos hablaban, no se daban cuenta, pero Rusia sí, quien lo miraba con cautela y su frialdad característica, sentado desde no tan lejos.
Parece que nuestro ruso sabía algo que no debía.
ESTÁS LEYENDO
𝙋𝙤𝙥𝙪𝙡𝙖𝙧 ¿𝙔𝙤?
FanfictionDonde la fama y el dinero crecen, los conflictos y desgracias nacen. Quién hubiera dicho que una inocente amistad entre dos países sería una de las causantes.
