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Carol:

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Carol:

Estaban todos los chicos en la entrada esperándonos, estaba hasta Paul.

- Mira, ahí vienen!- dijo Vicky mientras corría en mi dirección con los brazos abiertos, yo le iba a corresponder el abrazo, pero su mano se dirigió a mi cabeza dándome un coscorrón, luego de eso empezó a insultarme.

- Pero tu eres tonta, gilipollas, como se te ocurre salir corriendo, te recuerdo que llegaste ayer, no te conoces esto, de verdad- dijo Vicky mientras se lamentaba con una mano en la cara.

Estábamos todos en la entrada, hablando cada uno por su lado, cuando de repente siento una mano en mi hombro, me giro para ver quien era, y era Paul.

- Carol, creo que deberíamos de hablar- me dijo Paul, a decir verdad se le notaba arrepentido, pero tenia claro que no íbamos a volver, como el una vez dijo, lo nuestro ya es historia.

- Vale, como quieras- le dije, y nos alejamos de todos, para tener un poco de privacidad.

- Vale, antes que nada, perdón, me he comportado como un autentico idiota, soy un gilipollas por todo, y se que no merezco que me perdones, al igual que se que no vamos a volver, pero no porque no te quiera, porque te quiero muchísimo, pero creo que ya nos hemos hecho bastante daño ambos, no merecemos seguir sufriendo mas ninguno, y creo que opinas igual que yo, asique que dices, amigos?- dijo un poco nervioso dudando de mi respuesta.

- Te perdono, y la verdad, creo que después de esto podremos seguir teniendo una bonita amistad- le dije dedicándole una de mis mejores sonrisas para tranquilizarlo.

- Todo bien entonces, paces hechas?- me dijo extendiendo la mano.

- Paces hechas- le dije mientras le daba la mano, formando un tratado de paz, pero el estiro de mi brazo hacia el capturándome en un cálido abrazo, un abrazo despidiendo la relación pero dándole el comienzo a una amistad.

Ese día fue el comienzo de una gran amistad.

- Pero Martina, no hagas ruido, que nos van a pillar- decía la pequeña Anna mientras le hacia señales a Martina de silencio.

- Quien anda por aquí- dijo una voz muy conocida para ellas.

- oh, oh, creo que nos han pillado Anna, dijo Martina en un susurro.

- Pero mira a quien tenemos aquí, si son las dos mas guapas del internado, que hacéis por aquí- dijo Yoli mientras encendía la luz dejando ver a dos renacuajas gateando por los suelos de la cocina.

- Veras Yoli, es que teníamos hambre y queríamos coger unas galletas con pepitas de chocolate- Decía Anna mientras ponía esa carita a la que no se le podía resistir nadie.

- Anda, tomad esto e iros a la cama- dijo Yoli extendiendole la mano con un pequeño paquete de galletas, y cuando lo iban a coger echo la mano jjnto al paquete hacia atras.

- Pero con la condicion de que despues ceneis- ambas asintieron, cogieron el paquete y se fueron.

- Vamos Martinaa, corre, vamos a enseñarselo a Aitor- decia Anna mientras corria.

- Voyy, pero no corras, esperamee- dijo Martina mientras intentaba alcanzar a Anna.

La tarde pasó más rápidamente, con los chicos dando vueltas por el internado, todavia no lo conocia bien y eso capto mi atención y me distrajo de los pensamientos sobre Apolo y su grupo. Sin embargo, sabía que esto era solo el comienzo. Había muchas más clases, días y experiencias por delante. Pero con cada nuevo paso, me sentía un poco más fuerte, un poco más capaz de enfrentar lo que viniera.

Al final del día, mientras caminaba de regreso al internado junto a Vicky y los demas, me di cuenta de que, a pesar de los nervios y las inseguridades, había sobrevivido a mi primer día en el internado. Y eso era un logro en sí mismo. Con una sonrisa, miré el cielo que comenzaba a teñirse de naranja con el atardecer, sintiéndome un poco más en paz. Sabía que el camino no sería fácil, pero estaba lista para enfrentarlo, un paso a la vez.
Una vez entramos al internado vi a Anna corriendo con un paquete de galletas en la mano, no me vio, supongo que estaria jugando ya que detras suya iba su nueva amiga Martina. Tocaba ir a cenar pero sinceramente no tenia muchas ganas asique me dirigi a mi cuarto, avise a vicky para que no me esperaran, despues me llegaria a darle las buenas noches a Anna.
Llegue a mi cuarto y aproveche que no habia nadie para buscar el movil, estaban prohibidos pero mientras nadie supiera que lo tenia no seria un problema.

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Vicky:

- Oye y Carol, ¿No viene a cenar?- pregunto Mateo mientras se llevaba un trozo de pan a la boca.

- Que va, dice que no tiene hambre, y que iba a aprovechar para intentar hablar con su madre o algo de eso por el teléfono fijo de la entrada- le dije mientras seguia comiendo

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Carol:

Era ahora o nunca, tenia una oportunidad perfecta, sali al pasillo, antes de hacer nada tenia que hacer lo que le dije a Vicky, me dirigi a la entrada para llamar por telefono a mamá, haber si lo cogia. Pude oir como conectaban el telefono por el otro lado, escuche como lo cogian.

- ¿Mama?- pregunte esperando, y desando de que fuera ella, no habia respuesta, no contestaba, eso me desespero, volvi a llamarla pero nada, no contestaba, a los cuatro o cinco minutos escuche como descolgaban el telefono.

- Mierdaa, mierda, mierdaa.- grute con todas mi ganas expulsando el odio y rabia que tenia dentro mientras tiraba el telefono contra la pared con todas mis fuerzas, quedo colgando por el cable que lo unia y me fui.

Me dirgi a mi habitación con el plan inicial en mente, revise y no habia nadie, busque y perfecteo, di con el, estaba guardado entre la ropa interior, lo saque, lo encendi y me di cuenta que no tenia mucha bateria, tendria que aprovechar el tiempo que no habia nadie en el dormitorio para ello, busque el cargador y eso hice.
Cogi el movil e hice a lo que vine.

The Torres Boarding SchoolDonde viven las historias. Descúbrelo ahora