CAPITULO 21

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GEORGIA


¿Qué era lo que me decía? Mis oídos escuchaban las palabras pero mi cabeza no las comprendía, no estaba compartiendo una decisión con mi persona, me la estaba informando como si no pasara nada, como si verlo subirse a ese auto e irse no fuera nada.

Quizá si él me hubiera dicho que podríamos vernos en ese tiempo mi reacción sería diferente, pero ahora mismo entre sus labios tenía un discurso que no podía terminar de comprender.

-Georgia, creo que debemos poner una pausa a nosotros por el momento, tengo un mundo de asuntos que resolver en la ciudad y yo, de verdad necesito centrarme en ellos, yo...-

¿Por qué? ¿Por qué no podía solo ir y mantenerse en contacto conmigo? No lo entendía, quería saber porque era tan extremista, quería decirle que me estaba rompiendo el corazón, que lo apoyaría, que él y yo lo lograríamos juntos, que al igual que él me dio la mano yo sería capaz de dársela ahora, pero no... porque esa era su decisión.

Y... ¿Quién era yo en todo esto?

Solo fui la chica que enamoro mientras su mundo se volvía a construir.

-Georgia, Georgia- sentí sus manos en mi regresándome de mis delirios-¿Estas bien?- asentí sintiendo el rodar de mis lágrimas- No, no llores, no lo tomes como...- suspiro nervioso intentando buscar las razones en sus palabras- esto está más lejos de ti y de mí, no te estoy dejando, yo te amo, lo sabes, lo sostengo, pero ahora mismo mi amor... este amor no me alcanza para estar en paz-

-Lo siento...- dije sollozando con esas palabras estampadas en mi piel- yo hice lo que pude por ser, por... pero yo sé, yo sé que tú necesitas tener paz, lo sé, lo entiendo... créeme que lo entiendo pero, eso no evita que me rompas el corazón-

Frank soltó mi mano tras mis palabras, miro el suelo notablemente afectado, no podía entenderlo, de verdad que no lo lograba, porque si nos amábamos tanto, ¿Por qué despedirnos? ¿Por qué no luchar juntos? ¿Por qué?

-Es algo que solo me corresponde a mí- dijo apenas- si te arrastro a esto, yo...- acaricio mi rostro y yo solo podía llorar- eres tan valiosa para mí, eres lo único que me mantiene en pie... te juro que volveré... te lo juro...-

Aquel beso me supo a despedida, pero no como las despedidas de las novelas románticas, no, me supo a una despedida de verdad, donde él se marcha y me deja atrás, donde sabes que te quedaras sola en aquella vereda mirándole marchar.

Esa noche mientras seguía con el corazón roto intentando volver en mí, entro a mi habitación por la ventana, ninguno de los dijo nada más, llevábamos toda la mañana hablando sin llegar a ningún lado, rompiéndonos más y más.

En medio de esa oscuridad sus manos encontraron mi rostro, nuestros alientos sollozaban sin podernos ver, ¿Por qué si le dolía tanto como a mí me dejaba? No podía entenderlo, pero podía solo por esta noche tenerle una vez más. Solo una.

Sus manos recorrieron mi cuerpo con nostalgia, tocado y besando cada parte de mi anatomía como si intentara grabarla, mirarlo en medio de mis piernas comiéndome... esa era la imagen que quería tener en mi cabeza para siempre, este era el hombre que me hacía pedazos en todos los sentidos, era mi persona... lo era, aunque ahora tuviera que decirle adiós, aunque tuviéramos que despedirnos.

El golpe del placer mientras lo tomaba bajo mi cuerpo nos tomó por sorpresa, el calor que subía de pies a cabeza y mis manos arañando su pecho con desespero... de haber podido gritaría su nombre, pero sus manos ahogaban mis gemidos mientras él se mordía los labios ahogando los suyos.

Dicen En El PuebloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora