Georgia
Treinta y tres días pasaron desde que se fue. Ni un solo mensaje, ni una sola llamada, solo yo y mi móvil mirando constantemente si podría dar aunque fuera la más mínima señal de vida. Pero nunca sucedía.
El tiempo pasaba y la primavera lentamente llegaba a Colorado la mayor parte del tiempo me gustaba parecer entera, la vida me pasaba igual que antes de conocer a Frank, no quería que nadie me viera llorar, mucho menos mi hijo, Frank hablo con él antes de irse y para mi desgracia, si existía alguien leal y discreto ese era mi David así que después de mucho rogar entendí que jamás sabría el contenido de esa conversación.
-¿Cómo fue el día?- Tommy se recargaba en el marco del estudio mientras levantaba las zapatillas de las niñas
-Todo en orden, pensé que esta temporada no tendría tantas alumnas como la anterior, pero afortunadamente me equivoque-
-Lee me dijo que eliminaste las clases matutinas para ayudar en el rancho-
-Lo mínimo que puedo hacer-
-Sabes que Marcos y yo ayudaremos mientras no volvamos al circuito-
-Lo sé, pero igual volverán, así que es mejor enrolarme, la relación con Lee cada día marcha mejor, así que no veo motivos para no apoyar- ambos asentimos como si eso fuera lógico mientras yo continuaba levantando cosas del suelo para evitar mirarlo.
-¿Has sabido algo de él?- dio un par de pasos dentro del salón y yo me quede fría
No, no debía preguntarme por Frank, este tema solo lo hablaba con Julieta, ella era la única que me veía llorar y llorar, y quizá era egoísta, porque mi amiga pasaba por su propio dolor, pero me negaba a tener momentos como este, donde de la nada alguien me preguntaba por él y en automático mis lágrimas amenazaban con caer.
-Georgia, yo...- entro rápidamente para tomarme entre sus brazos- lo siento, no era mi intención hacerte llorar, yo. Mira, yo no sé qué sucedió, pero sé que lo que sea lo arreglaran- por un momento esas palabras se sintieron sinceras, sinceras de verdad.
Tenía tanto tiempo que su sinceridad no salía a flote, que no escuchaba de él nada que me hiciera sentir bien, que esto me tomo por sorpresa. Me deje llorar un momento entre sus brazos, su consuelo no me era ajeno ni ahora ni antes, así que simplemente lo tome.
Me ayudo a levantar el material y cuando cerramos pasamos por un café donde Tuckson, ellos nunca fueron los grandes amigos, pero de un tiempo para acá la distancia se notaba cada vez más, mientras hablábamos podía notar la manera en la que se miraran, como si se vigilaran el uno al otro esperando que alguna de las dos partes fallara.
Pero esas cosas me pasaban de largo ahora mismo a decir verdad. Aunque Tommy lo intento me negué a hablar de Frank, solo le dije que la distancia era difícil para mí, pero que confiaba en su palabra.
Claro que lo hacía, aunque algo dentro de mí me decía que no sería como pensaba.
Quizá era mi cabeza que siempre jugaba a hacerme caer, o quizá era la verdad, quizá simplemente esto no saldría como ninguno de los dos esperaba.
-No me gusta el camino que está tomando Tommy- Tuckson me sobresaltaba entrando de golpe a la cocina de mi casa a plenas siete de la mañana
-¿Buenos días?- continúe batiendo los huevos en el sartén
-No me agrada Tommy, no me gusta, no-
-¿Y eso me importa porque?-
-Te tiene que importar, créeme, no tiene buenas intenciones, no las tiene-
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Dicen En El Pueblo
RomanceFrank ha vivido un evento que lo marco de por vida, y en su busca de paz llega a ese pequeño pueblo en colorado donde Georgia Cox le mostrara que aun tiene una oportunidad para vivir...
