DAVID
Mi recuerdo favorito de la infancia era ver a mi madre en su último año de universidad, me sentaba en el suelo encerado mientras la mujer más aterradora que conocí corregía la postura de mi madre y le repetía una y mil veces "Eres un talento desperdiciado" para después mirarme y decir "pero tu hijo es hermoso" cuando esa clase terminaba mi madre y yo caminábamos por el campus, siempre me sentaba en sus piernas mientras comía fruta y esperábamos a que el tío Rey llegara por nosotros.
Entonces regresábamos y ella cantaba viejas canciones en español mirándome por el espejo con una enorme sonrisa. Cuando llegábamos a casa me preparaba la cena, mientras yo dibujaba en el comedor, esos eran mis días favoritos.
Después a media noche salía de mi cama, con el corazón agitado, caminaba de puntitas hasta que mi madre me extendía los brazos y me acunaba a su lado diciendo "No le diremos a la abuela, pero siempre dormiremos juntos" esas palabras me calmaban la vida.
Por la mañana cuando bajaba a desayunar miraba a mi madre, con vaqueros y sombrero, salía corriendo detrás de ella y me llevaba a montar en su regazo, para mi ella era increíble, era la persona más admirable de la tierra entera.
Siempre tuve los mejores disfraces, las mejores tareas, nunca falto a una junta escolar ni se perdió una venta de pasteles.
Aunque todas las demás madres hablaran de ella con condescendencia, aunque mucha gente la señalara y se hablaran en secreto mirándola con lastima. En general mi madre era mi mejor recuerdo.
En cincuenta años cuando mirara atrás, solo pensaría en esos momentos, en mi gran niñez y que quizá la punzada de la culpa me daría un poco en el costado, porque ella me dio tanto, aun cuando perdió todo desde antes de que yo llegara al mundo.
Sé que ella jamás hubiera querido que yo pasara por nada de esto, que no supiera nada ni que tuviera ningún tipo de relación con ese imbécil que tenía mi sangre, pero muchas cosas no se pueden evitar.
Como este momento.
-¿A dónde vamos David?- mi madre se movió nerviosa en el asiento trasero mientras manejaba hacia la salida del pueblo- David, ¡DAVID!-
-Mamá tenemos que irnos-
-¿Qué dices? Detente, vamos, vuelve a casa-
-Lo siento mamá, pero se lo prometí a Frank-
-¿Frank?-
-Los tíos saben lo que pasa, no te preocupes, solo debemos llegar a...-
-¡DAVID! ¡PARA!-grito nervioso sin saber que pasabas-SOY TU MADRE, ¡DAVID!-se sostuvo las costillas aun adolorida
-¡NO!- grite en respuesta- ¿Crees que me voy a quedar esperando que alguno de esos idiotas te maten?- acelere- No mamá, eres todo lo que tengo, y si tengo que llevarte arrastrando, lo hare, no permitiré que te lastimen... como lo hicieron con Frank...-
-¿Qué cosa?- su voz sonó más serena pero ella se notaba claramente aturdida
-El tío Tommy intento matarte, cree que no recuerdas el accidente, pero... mi padre lo está presionando por toda la información que Henrrieta dejo, Frank encontró más información, todo es un lio, que te prometo nos explicaran pronto, pero Frank fue herido, así que... debemos estar juntos mamá-
Mi madre guardo silencio, sabía que estaba preocupada por mí, por todo lo que pasaba, estaba confundía y acostumbrada a ser ella quien siempre me protegía, pero por primera vez en toda nuestra vida debía dejarme apoyarla.
Un par de horas más tarde estaba pálida y bastante incomoda en el asiento de atrás, miraba la ruta en el celular, faltaba por lo menos una hora para llegar a Denver, y yo rogaba para que nadie nos detuviera en el camino; y con esa fortuna llegamos donde la hermana de Frank nos esperaba.
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Dicen En El Pueblo
RomanceFrank ha vivido un evento que lo marco de por vida, y en su busca de paz llega a ese pequeño pueblo en colorado donde Georgia Cox le mostrara que aun tiene una oportunidad para vivir...
