Al día siguiente, Takeshi estaba en el despacho de Chizaki quien tenía a varios de sus hombres a su alrededor, Kirishima podría jurar ver a un lobo enorme de ojos amarillos cada vez que veía a Kai con ese oscuro semblante.
-Bien, ¿Sabes dónde está mi omega? – su voz salía plana, fría y causaba una serie de escalofríos que le erizaba cada parte de su cuerpo, Kai vio como las orejas y la cola de Kirishima se crisparon momentáneamente y se deleitó con el control que estaba ejerciendo.
-El omega de los lobos blancos, encontró a su destinado y este fue quien lo aparto de mi lado – respondió con nerviosismo – pero lo recuperare se en que manada se encuentra solo sería cuestión de extraerlo.
Kai observó el semblante del alfa, con un semblante sereno, ni siquiera su mirada mostraba una pizca de emoción, aun y cuando su interior burbujeaba de ira y frustración por haber dejado todo en manos de alguien como Takeshi.
-Recuperaras al omega – ordenó Kai – Pero no tengo la misma paciencia Takeshi, tienes solo lo que resta de esta semana, es decir, tres días, si no cumples con tu parte, será tu manada quien pagará el precio y no solo hablo del dinero – lo último lo dijo tan suave y bajo que cualquiera podría morir por un infarto en ese momento.
Takeshi asintió, tragando saliva por el nudo en la garganta que tenía debido al miedo que Chizaki le infundió en ese momento, Kai era la única persona que tenía los medios y la forma de destruirlo a él y a toda su manada, por eso luego del pacto que formaron hace años para acabar con los lobos blancos, quería una alianza poderosa para enfrentase a Chizaki y ser ellos los que gobernaran sobre las demás manadas. Los Bakugo eran la primera opción en la lista, eran la manada más grande, y tenían fuerzas militares dignas de la realeza si existieran, además de las alianzas con los Yaoyorozu y los Iida. Los Todoroki habían sido también una manada, pero por común acuerdo decidieron unirse a los Bakugo para fortalecerse.
- Haré todo lo posible, Kai - respondió con voz temblorosa -. No fallaré.
Kai se acercó lentamente a Takeshi, sus ojos fríos fijos en los de él. - Más te vale. Porque si fallas, no habrá lugar en este mundo donde puedas esconderte de mí.
Takeshi salió a tropezones del despacho de Chizaki y correr hasta su manada donde debía armar un plan para obligar al peliverde o secuestrarlo, el problema era que ese omega era el destinado del futuro líder de la manada, y su fuerza y poder podría equipararse al de Kai, pues aún recuerda como el ambiente se volvió frio y denso cuando él le ordenó alejarse de Izuku.
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Eijiro se encontraba descansando, a pesar de su debilidad causada por la mala alimentación de los días anteriores, tenía buena salud, su cuerpo aún tenía las horribles marcas del alfa que lo ultrajo, solo que ahora gracias a todo lo que le conto Izuku tenía nombre y apellido, Kai Chizaki.
Su pie lastimado por el grillete fue vendado y estaba en un mejor estado, aunque la curandera le recomendó esperar un par de días antes de poder comenzar a caminar sin riesgo a volverse a lastimar, tenía algo de miedo, estaba en un lugar totalmente desconocido y nuevo para él. Aunque sabía que estaba seguro, su omega estaba muy afectada por todo lo que había sucedido que no sabía cómo lidiar con eso.
Izuku le había dado una prenda de él con su aroma, pues al final del día ellos se consideraban manada, y el aroma de su hermano de manada le ayudaba a tranquilizarse, estaba observando la ventana desde su cama cuando un aroma nuevo le llamo la atención, era un alfa, pero no estaba seguro.
La puerta de la habitación se abrió, ambos Alfa y Omega se quedaron sin palabras en el momento en que sus miradas se cruzaron, sus animales internos se reconocieron al momento, el aroma de ambos encajaba a la perfección, era claro que eran sus destinos.
-Alfa
-Omega
Soltaron ambos al unísono, Denki estaba peleando con su alfa interno quien arañaba por salir y marcar al hermoso omega frente a él, a SU omega, pero no lo que menos deseaba era asustarlo más luego de todo lo que paso.
-Mi amado omega – susurro Denki acercándose con cautela evitando que se sintiera agredido.
El corazón de Eijiro estallo en ese momento, un torrente de emociones recorría su interior, primero la sorpresa, la alegría, confusión, y luego sentimientos poco positivos como el miedo al rechazo, pues había sido usado, comenzó a llorar desconsoladamente, lo que causo que Denki se asustara y corriera para abrazarlo, su instinto de protección lo hizo actuar
-No llores mi amor – hablo con suavidad – estoy aquí y ya nadie más te hará daño – el Alfa dejo salir su aroma para ayudar al omega a tranquilizarse, aunque por dentro su ira contra ese tal Chizaki crecía no solo había lastimado y abusado de su hermano si no que ahora descubría que también su omega había sufrido el mismo destino.
Eijiro al sentir el aroma de su alfa, se aferró más a este, sentía que si se separaba un momento de él moriría, por primera vez en su vida sentía algo muy extraño dentro de él, su corazón reconoció a su alfa de una manera tan primitiva, ¿eso mismo habrá sentido Izuku cuando conoció a Katsuki?
-Lo siento – comentó entre sollozos – yo no soy digno de ti, fui usado por otro alfa yo ya no tengo valor.
Denki se tensó al escuchar las palabras de su omega, le dolía sobre manera ver, lo roto que estaba por culpa de un bastardo, acaricio con suavidad su espalda, y su aroma salió más concentrado.
-No digas eso mi amado Eijiro – murmuro cerca del oído del omega causando un escalofrío placentero en el cuerpo del menor - No tienes que disculparte por algo que no fue tu culpa. Tú eres valioso y siempre lo serás para mí, sin importar lo que haya pasado. Ahora que te he encontrado no te dejare ir, porque eres mi destino, mi omega, yo te protegeré con mi vida si es necesario.
Cada palabra dicha por el Alfa se fue grabando como fuego al corazón del omega, quien en ese instante confio plenamente en la persona que acababa de conocer y no era otro más que su destinado, aquel que la diosa de la luna le concedió como compañero de vida.
-Gracias – balbuceo el pelirrojo dejándose confortar por el aroma a menta de su destinado.
Izuku había llegado, pero escucho las palabras de Denki, así que decidió darles su espacio, estaba feliz de que Denki hubiera encontrado a su destinado, así que volvió sobre sus pasos y le pidió a la curandera que no los molestara y le explico el motivo.
Denki se separó del abrazo al notar que el omega dejaba de llorar con una de sus manos limpio suavemente las mejillas por donde las lágrimas habían caído y con algo de valor y esperando que el omega no se asustara, beso sus labios con suavidad, un pequeño roce al inicio pero pronto comenzó a ser más necesitado, en cuanto al omega comenzó a corresponderle, sus labios se movían con tanta simetría como si se conocieran desde hace mucho tiempo, finalmente el aire les faltaba y se separaron ambos viéndose con una enorme sonrisa en sus labios.
-Gracias – murmuro el omega – gracias por no rechazarme a pesar de conocer la verdad – Eijiro no le había contado nada, pero intuía que el alfa ya tenía el conocimiento de lo que le había pasado y la razón de su rescate.
-No agradezcas, nunca te rechazaría – le regalo una sonrisa – que bueno que no fui yo a buscarte a la que fue tu casa – agrego ya con un poco de confianza
Eijiro lo miro sorprendido - ¿Por qué? – sus ojos nuevamente se llenaban de lagrimas
-No, no llores mi amor – consoló Denki al haberse dado cuenta del error que cometió por no ser claro – Me refiero a que si hubiera ido yo en lugar de Kota no me hubiera contenido y hubiera ido a buscar al bastardo de tu padre por tenerte en esas condiciones.
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El ultimo lobo blanco (Bakudeku)
Short StoryKatsuki es un hibrido de lobo que por azares del destino siempre tenia un sueño, su omega aunque no lo conocia aun, solo soñaba con un par de esmeraldas como si de un bosque profundo se tratase, en su cumpleaños su omega aparece no de la mejor forma...
