Valor

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—Becca! Volviste!— gritó Nam, sonriendo de oreja a oreja mientras su amiga se acercaba a ella, junto a Heng.

Nam no la dejó ni responder antes de estrecharla en un apretado abrazo, y Rebecca sólo podía dejarse llevar por el cariño de su amiga.

Nam había demostrado ser incondicional durante ese tiempo tan oscuro. Nunca, en toda su vida, podría haberse imaginado que esa chica tan fresca, relajada y social podía convertirse en alguien tan importante. Ya podía sentir como una pequeña lágrima bailaba en el borde de sus ojos.

—Si, volví amiga. Gracias por recibirme así— respondió, alejándose un poco para verla, mientras su hermano las miraba sonriente.

—Bueno, yo debo entrar a clase. Te dejo en buenas manos hermanita, avísame cualquier cosa, ¿si?— anunció Heng, dejándole un beso en la mejilla y alejándose por el pasillo.

Rebecca se sentía aún muy ansiosa. En todo momento estaba en alerta, temiendo el momento en que alguien se detenga a verla y se riera de ella señalandola.
Nam estaba consciente de esto, así que también se mantenía alerta, preparada para golpear a quien sea que se atreviera a burlarse de su amiga.

—Y dime Becky, ¿qué te trae por aquí?— preguntó bromeando, rodeando sus hombros con un brazo para llevarla a otra parte.

—Pues...lo usual. Estudiar, graduarme...sobrevivir— respondió Rebecca con un suspiro, buscando tranquilizarse en la acción.

—Si si, ¿no es acaso por lo que todos estamos aquí?— rió dirigiendo una mirada asesina a un par de chicos de cursos inferiores que parecían cuchichear acerca de ellas —Pero...además de ello...viniste a...¿ver algo más?— preguntó con picardía, susurrando para que nadie más escuche.

Becky no pudo evitar que sus mejillas enrojecieran.
Sabía perfectamente a qué se refería Nam.

—¿Sabes qué Becca? Creo que hoy será un día muy interesante...— murmuró, mientras se cruzaban con dos chicas que caminaban juntas de la mano.

Rebecca se quedó admirada viendo la libertad con la que las chicas mostraban a todos que estaban juntas. Pero sus ojos se desorbitaron cuando las escuchó.

—Hola Becky! Qué bueno verte!— saludó alegremente Yuki.

—Me alegra que hayas vuelto Becca— agregó Noey, mientras seguían caminando, pasando junto a ellas.

Nam se reía ante la cara de su amiga.

—Te has vuelto una pequeña celebridad de la comunidad mi amiga...tranquila, ¡no es algo malo!— se apresuró a aclarar al ver el pánico en el rostro de la británica —Becky, esto es bueno. Sé que la forma en la que ocurrió fue una bazofia, pero ya no tienes que esconderte. Yo soy bi, y no tengo problemas con eso, aunque sé que hay gente que seguro habla de mi... Y si me hubieras contado antes, yo podría haberte ayudado, ya te lo dije...— regañó en broma, apretando una de las mejillas de Becky.

—Si, lo sé, lo sé...es que...no me acostumbro a que todos sepan...sepan que...—

—¿Qué? ¿Que te gustan las chichis? ¿Que prefieres el taco en vez de la salchicha? ¿Que te gustan más las almejas que el chorizo?— intervino Nam, a sabiendas que haría que su amiga quedara igualita que un tomate.

—NAM!! No lo digas así!! Dios mío...— exclamó escandalizada, mientras le daba un golpe en el hombro, recibiendo carcajadas de la chica y sin poder evitar unirsele.

Ambas llegaron al salón de clases, y Rebecca hizo un esfuerzo sobrehumano para no mirar a nadie más allá de Nam y Mind, y a lo largo de la mañana parecía haberlo logrado, hasta que en la clase de inglés pudo notar que alguien la miraba insistentemente, pero desviaba la vista en cuanto Rebecca giraba a verla.

Diario de una adolescente | FreenBeckyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora