el fin

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En el tejado de la escuela, el sol comenzaba a ponerse, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y rosados. Utena y Azul se encontraban sentadas en el borde, con la brisa fresca acariciando sus rostros. Utena tocó suavemente la cicatriz horizontal en su mejilla izquierda, un recordatorio permanente de su última batalla.

—Gracias por salvarme en el último momento, Azul —dijo Utena, su voz llena de gratitud y un toque de melancolía—. No sé qué habría hecho sin ti.

Azul sonrió, pero había una sombra de tristeza en sus ojos. —No tienes que agradecerme, Utena. Haría cualquier cosa por ti. Siempre lo he hecho.

Utena miró a Azul, sabiendo que había algo que necesitaba decir, aunque le doliera. —Quiero disculparme por no poder corresponder tus sentimientos. Kiwi... Kiwi es quien tiene mi corazón.

Azul bajó la mirada por un momento, luego volvió a levantarla con una sonrisa genuina. —No hay problema, Utena. Lo entiendo. Además, ¿quién dice que no podemos seguir siendo amigas? Deberíamos salir todas juntas otra vez, como aquella vez en la playa.

Utena asintió, sintiéndose un poco más ligera. —Sí, me encantaría.

La conversación se desvió hacia otros temas, pero Utena sabía que había algo más en la mente de Azul. —Entonces, ¿qué pasará ahora con las chicas mágicas?

Azul suspiró, su expresión se volvió seria. —He escuchado rumores. Hay un nuevo grupo de villanas en la ciudad. Se hacen llamar las shion-chans, y parece que tienen un líder bastante peculiar... un pequeño gato parlante.

Utena arqueó una ceja, sorprendida. —¿Un gato parlante? Eso suena... interesante. —Utena ya se hacía una idea de quienes eran las shion-chans, solo esperaba que Venalita no estuviera detrás de ellas también.

—Sí, parece que nunca tendremos un momento de paz —respondió Azul, riendo suavemente.

—Bueno, tal vez sea hora de irse. —Dijo Utena levantándose primero.

—Me quedaré un rato mas. —Dijo azul y Utena simplemente se fue.

En el camino a su casa, Utena vio a una pequeña niña que veía un poste de luz, en la cima de este había un globo morado atorado.

—¿Necesitas ayuda con eso? —Utena se acercó, y su vara se materializó en su mano.

—Muchas gracias one... —la chica quedó estupefacta al ver a magia Baiser golpear el poste, cerro los ojos pensando que la atacaría, pero cuando los abrió, Baiser simplemente estaba esperando a que ella tomara el globo con una sonrisa.

—Sabes, el morado es de mis colores favoritos. —Dijo Baiser acariciando la cabeza de la niña después de que tomara el globo, rápidamente regreso a su camino normal, y la niña pudo ver claramente como se destransformaba.

Fin.

Mahou Shoujo ni akogarete /// My versionDonde viven las historias. Descúbrelo ahora