Capítulo 25

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Andreas's Pov

Seguían pasando los minutos y yo aún no decidía cuál sería el mejor momento para tener contacto con Bill nuevamente. Desde ya hace bastante tiempo que había dejado de responder a sus textos, no porque quisiera, sino por su seguridad.

La cacería a Tom Kaulitz había salido a la perfección, el gilipollas estaba muerto, quedó calcinado dentro de su maldito auto. ¡Qué felicidad!. Todo había salido excelente gracias a mi. 

Debido a eso Ancel confiaba más en mí, en mis capacidades. Por fin alguien se daba cuenta de mi valor, porque comparado con Kaulitz, yo era superior y ahora se veía. Ya estaba a nada de tomar lo que era de él, a Bill, sus negocios, sus clientes, incluso podría vivir en su pocilga de apartamento con Bill solo para hacerlo retorcerse en los escombros de su estúpida tumba.

Estaba terminando de darme una ducha, inmerso en mis pensamientos victoriosos, halagando mi propio intelecto. Me sentía jodidamente bien. Estaba a pocos minutos de recuperar a Bill, de tenerlo entre mis brazos, pero antes de eso necesitaba saber dónde estaba.

<Hola, Billy. Hace meses que no sé nada de ti. ¿Te parece si quedamos hoy por la noche?. Paso a por ti, solo dime a dónde.> Enviar.

Ansioso y desesperado como me encontraba terminé de vestirme y arreglarme un poco el cabello. Quería verme bien para Bill. Hace meses que no nos veíamos y quería dar una buena nueva impresión.

<Hola, rubio. Estoy con Tom, las cosas están delicadas. Espero verte pronto. Besos>.

...


Tom's Pov

- ¿Qué pasa, Tom?.

Esos preciosos ojos hicieron que la maldita y sádica voz de mi cabeza desapareciera.

Con una simple mirada de Bill yo volvía a ser el mismo Tom de siempre. Lo amaba, joder, estaba completa y ciegamente enamorado de Bill Trumper.

- Voy a cerrar la puerta con seguro.

Corrí a la entrada de nuestra habitación y le puse cerrojo a la puerta, no quería darle tremendo espectáculo a nadie si por algún motivo decidían entrar aquí.

Bill se había acostado a sus anchas por todo el colchón, con las piernas abiertas, invitándome a colocarme sobre él y hacerlo mío.

Me situé entre sus piernas y comencé a abrir su pantalón muy cuidadosamente, quería grabar en mi mente cada segundo que estuviera con Bill, no quería dejar pasar por alto nada de lo que sucediera esta noche. 

Esta sería la última que pasaríamos aquí, en nuestra casa, la que nos había acogido hace meses y nos había visto enamorarnos, pelear y hacer el amor una y mil veces.

Bajé sus jeans por todo lo largo de sus piernas, hasta sus tobillos y como pude se los saqué por completo y los arrojé al otro lado de la habitación.

Mis manos recorrieron la base de sus piernas hasta llegar a su abdomen y sin dejar de verlo a sus preciosos ojos besé su vientre bajo, justo en el tatuaje de la estrella que llevaba plasmado ahí, tan sexy como solo él podía verse con algo así. Sentí como las venas de su vientre comenzaban a palpitar y a engrosarse.

Mis manos acariciaban todo su abdomen, por debajo de su camisa y mis labios viajaban desde su vientre hasta la base de su pene, ansioso por arrancarle los boxers de un mordisco y dejar su hombría ante mis ojos hambrientos.

Con mis dientes pegados a su pálida y delicada piel mordí cerca de su polla para aumentar la excitación y como respuesta recibí un par de gemidos secos y graves. Le bajé los bóxers mordiéndolos por un pequeño elástico que los mantenía en su lugar, arrastrándolo por sobre su pene hasta el final de sus piernas.

For your loveHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora