~¡El Arte es Explosion!~
—….. Siento….siento…. Que…. Esta… cerca— una voz tenebrosa sonó cerca del Nibleante de alto rango.
El nieblante, con su figura etérea envuelta en bruma, miró detenidamente al zombie Climber. Este ser, producto de experimentos oscuros, poseía garras firmes y afiladas que le permitían aferrarse a cualquier superficie con facilidad. Era un espectáculo aterrador ver cómo sus garras metálicas brillaban a la luz tenue del crepúsculo. Con una sola mirada, el nieblante transmitió su orden silenciosa, su voluntad manifestada en un instante cargado de tensión.
El Climber, un ser obediente y preciso, asintió en respuesta, sus movimientos eran calculados y llenos de propósito. Sin perder tiempo, comenzó su ascenso. Cada uno de sus pasos era medido, cada garra se hundía en la estructura del edificio con una fuerza inquebrantable, asegurando su avance. El sonido de las garras raspando la superficie resonaba en la quietud de la noche, una sinfonía siniestra que anunciaba su avance implacable.
Una vez alcanzó la cima del edificio, el Climber se detuvo momentáneamente, sus ojos sin vida escudriñaron el entorno. Desde esa altura, su vista abarcaba una amplia porción del terreno circundante. Fue entonces cuando su mirada se fijó en una figura solitaria, un hombre que estaba parado sobre una camioneta estacionada. El hombre parecía ajeno a la presencia del Climber, inmóvil y concentrado en alguna tarea indeterminada. La escena, cargada de tensión, presagiaba un encuentro inminente entre ellos y el humano.
Climber miro a sus compañeros, y soltó un grito, grito que solo era entendido por los zombies.
William miro el edificio a la lejanía, suspiro, saco una pistola del espacio.
La voz solo miro esto desconcertado.
Con el pensamiento aun en aquella chica de cabellos rosados.
—Seguramente se puede moldear— murmuró William para sí mismo, observando atentamente a la horda de zombies que se aproximaba con una lentitud escalofriante.
Levantó la vista hacia el sol, meditando sobre su teoría. Él tenía el poder de controlar la oscuridad, un don que había descubierto.Cuando estaba bajo su sombra, podía conjurar carámbanos oscuros, afilados y mortales. A plena luz del día, estos carámbanos eran útiles, pero no tan efectivos como en la noche, cuando su letalidad se incrementaba exponencialmente, convirtiéndose en armas casi imparables.
Aun así, William era consciente de que no podía depender en exceso de este poder oscuro. Sabía que la clave para su supervivencia y éxito residía en su habilidad para adaptarse y utilizar una combinación de sus habilidades físicas y mentales.
De repente, dos Climbers emergieron de entre la horda, situándose directamente frente a él. Estos zombies eran diferentes, más ágiles y peligrosos, con sus garras afiladas listas para desgarrar cualquier cosa en su camino.
Una sonrisa se dibujó en el rostro de William. Sin perder un segundo, corrió hacia los dos Climbers, que inmediatamente se lanzaron sobre él con sus garras alzadas y brillando bajo la luz del sol.
Con una gracia y destreza sorprendentes, William esquivó al primero con un ágil movimiento. Aprovechando el impulso, agarró la mano del segundo zombie con una fuerza que desmentía su apariencia, y con un movimiento rápido y contundente, destruyó su mano, separándola del brazo. Ahora, William tenía las garras del zombie en su poder.
Sin dudarlo, se lanzó hacia el primer Climber, utilizando las garras arrancadas como arma improvisada. Con un golpe certero, le hizo una profunda cicatriz en el ojo derecho, cegándolo parcialmente y dejándolo incapacitado.
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Me convirtí en la novia del villano
PertualanganCuando me levante... Él mundo que conocía cambio para mi ¿Como te sentirías al saber que tu mundo es una novela? cuando lo descubrí mi mente quedo en blanco, pero no había tiempo, debía prepararme para él apocalipsis y.. ¡Conquistar al villano! Si m...