Capítulo 36

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|Planes|

El sudor recorría la piel de Chisuzu, trazando caminos irregulares en su frente y descendiendo por su cuello. Su mirada, cargada de recuerdos y fantasmas del pasado, recorrió la tienda de acampar como si buscara algo que la anclara al presente.

Soltó un suspiro suave, uno casi sin vida. Sus ojos se nublaron por un instante.

—Fue un sueño— murmuró para sí misma, tratando de convencerse de que no había vuelto a su pasado, un pasado que ella preferiría olvidar. Ese pasado la había despojado de dieciocho años de su vida, y le había arrebatado al único ser que alguna vez la cuidó.

El pasado de Chisuzu no era un sendero adornado con flores, sino una ruta llena de espinas y vidrios rotos que destrozaban cada paso que daba. A menudo, ni siquiera sabía cuánto tiempo había estado atrapada en ese lugar, conocido por todos como la "Isla de la Muerte". Salir de allí era una hazaña imposible, o al menos eso creía ella.

En esa isla, ella era una "Residente", una de las tantas víctimas sometidas a un régimen brutal. Chisuzu era la más débil, designada como Omega 100, el rango más bajo en una jerarquía estrictamente establecida. En la cúspide de esa pirámide estaban los Alfa, los intocables. Entre menor fuera su número, mayor era su rango. Debajo de Alfa se encontraban Beta, Gamma, Delta, Épsilon y Zeta, siguiendo el orden del alfabeto griego.

Para desgracia de Chisuzu, ella había sido clasificada como el Omega más débil, una insignificancia en el esquema de la organización. El de mayor rango era Alfa 0, seguido por Alfa 1. Toda esa jerarquía existía para enseñarles que no eran más que herramientas de guerra, sin voluntad propia. Todos sufrían un lavado de cerebro, salvo aquellos conocidos como "Los de afuera". Estos eran niños raptados o comprados de sus hogares, y ellos sufrían las peores atrocidades.

Sin embargo, entre todos "Los de afuera", uno destacó y logró lo imposible: convertirse en Alfa 1. Este individuo cuidó de dos niños como si fueran sus hermanos: Nu 19 y Omega 100. Desde pequeños, ambos fueron protegidos por Alfa 1. Hasta que sucedió la tragedia: un día, Omega 100 fue inculpada injustamente por Alfa 0, y Alfa 1 aceptó el castigo en su lugar. Pero el teniente a cargo, deseando deshacerse de los dos, los condenó a la fosa de arañas, un lugar del que nadie jamás había salido con vida.

En un acto de heroísmo y sacrificio, Alfa 1 utilizó su propio cuerpo como escudo para proteger a Omega 100, permitiendo que ella fuera la única superviviente. A partir de ese momento, ella dejó de ser la niña débil y decidió vengarse de todos aquellos que habían destruido su vida. Omega 100 tuvo que matar al chico que la había cuidado como una hermana, y al matarlo, adquirió el rango de Alfa 1, ascendiendo del eslabón más débil al más fuerte. Pero siempre recordaría el costo de esa transformación.

A los dieciocho años, Aleksandra, junto con Nu, acabó con toda la organización. Ambos se convirtieron en prófugos de su país, mercenarios que vivían entre momentos de felicidad y tristeza, siempre juntos. En algún punto, lograron convertirse en "personas normales", o al menos intentaron llevar una vida así.

Sin embargo, la tragedia volvió a golpear cuando Nu murió, dejando a Aleksandra (el nuevo nombre de Omega 100) sola en el mundo, sin razón para existir ni un lugar al que llamar hogar.

—Todo eso es pasado— se dijo Chisuzu, prometiéndose olvidar aquella vida como Aleksandra. Pero a veces, los recuerdos eran difíciles de enterrar, especialmente aquellos llenos de arrepentimiento y dolor.

Chisuzu se palmeo sus mejillas.

«Solo necesito un momento, y volvere a ser la de siempre» se dijo mentalmente, tenia una mirada sin vida.

Me convirtí en la novia del villanoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora