El eco inquietante de gotas de agua cayendo al suelo resuena en la oscuridad de la cueva, suenan al compás de la respiración agitada de Darling.
Su cuerpo entumecido, un poco herido y temblando del frío que las piedras a su alrededor emanan, se recarga sobre sus rodillas. Parpadea tratando de adaptar sus ojos al ambiente y la iluminación sombría. Siente las ataduras que dañan sus muñecas y tobillos, la cuerda áspera mordiéndole la piel.
Tenía más de un día en ese lugar, comenzaba a sentir hambre. Nadie los había visitado, nadie se había atrevido a dar la cara. Solo ella y Chase permanecían arrodillados en esa cueva, secuestrados por atacantes misteriosos que los habían emboscado en uno de los caminos que patrullaban. Gira su cabeza para encontrarse a Chase igual de débil que ella, pero jadeando de miedo y furia.
La preocupación la invade al no saber el paradero de sus acompañantes, había perdido a Lizzie y Kitty en el camino, y ahora seguramente la estarían buscando, aunque esperaba que hubieran regresado por cuenta propia. Siente pena por su compañero. Se inclina al Caballero Rojo.
─ Chase... ¿estás bien?
─ He estado mejor ─ responde él alzando la cabeza y echando una mirada al lugar ─. ¿Nadie piensa venir a amenazarnos o lanzarnos un pedazo de pan?
La estadía de Darling en el País de las Maravillas se había prolongado más de lo esperado, su preocupación se extendía a sus compañeros de Ever After High, quienes de seguro sufrían su ausencia, especialmente sus hermanos, Rosabella y... Apple.
Había estado a poco de regresar a Ever After High, de no ser por sus atacantes, ya estaría en la comodidad de su habitación y no muriendo de hambre en la oscuridad de una cueva.
Una luz ilumina un extremo de la cueva, tres figuras enormes se proyectan con la iluminación de una antorcha. Los pasos son pesados y tenebrosos a los oídos de los Caballeros desarmados. Al acercarse, las tres figuras se encogen, hasta presentarse ante ellos tres criaturas que ni uno de ellos había visto antes. Dejan caer unos picos de minería a un lado, y dos de ellos se encargan de dar agua al par. Nota las dagas que cuelgan de sus cinturones.
─ Bienvenidos de nuevo al País de las Maravillas ─ dice una voz burlona ─. Disfruten su estancia.
─ ¿Y ustedes quiénes son? Nunca los había visto.
─ Y nosotros nunca te habíamos visto a ti ─ responde otro a Chase.
─ Marcharemos al anochecer. No se encariñen con el lugar.
El trío se va compartiendo risas y burlas. Darling mira con desesperación a todos lados, busca alguna forma de liberarse y poder escapar. Había prometido volver pronto a Ever After, debía cumplir su palabra, aunque ese trío se la había puesto difícil.
Pasa una hora en la que sigue sufriendo el frío y el hambre, había dejado de retorcerse, pues ya no soportaba el ardor de su piel rozar con las cuerdas. Chase mira con lástima la desesperación de su amiga, quien anteriormente había demostrado estar plenamente feliz por haber conseguido negociar con la Reina de Corazones. Darling siente un escalofrío recorrerle la columna. Sus pensamientos se agolpan, tratando de comprender la situación y encontrar la forma de escapar.
Se recuerda a sí misma lo que estaba en juego. Darling Charming es valiente porque tiene la voluntad de seguir adelante.
─ ¡Nos ascenderán, muchachos! Después de dos décadas trabajando en esa empresa, ya veremos frutos.
─ Nos darán esas bonitas gafas rojas que tanto presumen los ejecutivos ─ festeja uno con entusiasmo.
Gafas rojas. ¿Gafas rojas? La atención de Darling vuela al trío, que se reúne junto a una fogata en el centro de la cueva.
ESTÁS LEYENDO
destined | darlpple
FanfictionExisten las princesas que están destinadas a otras princesas.
