La batalla comienza en la arena.
Al inicio las expectativas son bajas, pocas personas centran su vista en el juego. Pero un golpe duro de una lanza contra la otra llama la atención del público. El caballo de Dexter se muestra un poco nervioso ante los ataques, pero el castaño acaricia ocasionalmente su pelaje.
Dexter da buena batalla a su contrincante, pero su dulce conciencia no le permitía dar golpes más certeros, cosa que Daring si había hecho anteriormente, pero que por una pequeña distracción fue derrumbado con facilidad.
En la carpa de las princesas, Raven había dejado de escuchar las palabras de Lizzie para centrarse en el príncipe que combate con cautela.
— ¡Ese es mi muchacho! — exclama la reina alegre.
— Dexter está haciendo más de lo que imaginaba. Es sorprendente — murmura el rey con genuino asombro.
Y con el último rayo de sol iluminando el campo de batalla y el festival, Dexter cae del caballo con un empujón en su hombro.
Un segundo príncipe derrotado.
Los aplausos alaban al contrincante que alza su espada victorioso, y los sirvientes se encargan de sacar al príncipe de la arena.
Darling se levanta bajo la atenta mirada de su familia, aunque a su padre no le interesaba mucho a donde se dirigía su hija, hasta que logra ver a Apple White levantarse de su asiento y salir de su carpa. Interesante. El resto de las princesas se mantiene expectantes a los siguientes enfrentamientos.
La princesa Charming camina por detrás de las carpas, hasta llegar a la que fue designada a los caballeros. Levanta la lona y entra. Ahí los sirvientes van quitando las piezas de la armadura que envuelven a su hermano.
— Felicidades, Dex — felicita regresándole sus lentes.
— ¿Qué ha dicho papá?
— Lo has sorprendido y mamá estaba muy alegre. Así ha estado estos días, sorprendentemente feliz.
— Tienes que entrenar, Darling, si verdaderamente quieres impresionar al rey, debes superarnos a Daring y a mi.
— ¿En combate? Claro que puedo — dice con orgullo —. Andando, acompáñame.
Toma una de las espadas del soporte junto a la mesa con bocadillos. Su hermano le sigue pisándole los talones, con un trapo limpia el sudor de su rostro y en su otra mano sostiene una botella de agua.
Caminan hasta el claro junto al Festival, un poco alejados del Torneo y el resto de las personas que disfruta el día.
Apple se detiene en pleno camino, su obstáculo siendo un par de de príncipes que había visto anteriormente. Sonríe con amabilidad, aunque no deseara conversar con ellos.
— ¿La escoltamos, princesa?
— No hace falta, conozco el camino — rechaza la propuesta —, busco a los mellizos Charming.
— Nos hemos enterado de que Daring no es su príncipe destinado — dice uno ignorando a la rubia —. Que pena. ¿Ha pensado en otro prospecto? ¿Alguien más del linaje Charming? — dice con una sonrisa de galán.
— Si, he pensado en otro Charming. Con permiso.
La princesa logra evadirlos y apresura el paso para seguir recorriendo los puestos y entretenimientos del Festival. El característico sonido de un combate llama su atención. Gira su rostro al claro, en donde se logra ver las siluetas de los mellizos, luchando con brillantes espadas.
Apple se detiene a apreciar el momento, encantada con el espectáculo que los hermanos dan. Darling, por otro lado, siempre había desafiado las normas y estaba decidida a demostrar que su lugar estaba tanto en el campo de batalla como en la corte. Darling esquivó un golpe de Dexter con un giro rápido, sus movimientos precisos y calculados.
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destined | darlpple
Fiksi PenggemarExisten las princesas que están destinadas a otras princesas.
