Capítulo 13. Los desolados caballeros aman el té maravillastico.

806 99 7
                                        

Eran las siete en punto. Durante todo el día se había asegurado de tener más palabras correctas para hablar con Lizzie. Odia pedir favores.

Ya había acompañado a Lizzie en una mesa antes, pues acostumbraba a estar en más fiestas de té de Maddie, quien siempre tenía un gran número de invitados.

Solo había recibido un mensaje de Apple a las seis cincuenta y nueve: «suerte, corazón».

Apple había logrado que el Sombrerero Loco les prestara un salón privado con una mesa redonda al centro, y Maddie se encargaría de mantener la taza de Lizzie llena.

A los pocos segundos después de las siete y cuarto, la hija de la Reina de Corazones cruzó la puerta. Darling sabía que esta vez era algo importante y no podía darse el lujo de hacer juegos de palabras o de intentar evadir las burlas wonderlianas. Sonríe ampliamente a la princesa y le ofrece asiento.

— ¿Por qué Apple White me ha invitado a cenar y se ha ido de Ever After High? Ahora, a cambio de ella, te encuentro a ti.

— La cena es conmigo, Lizzie.

Un pequeño silencio sucede antes de las grandes y elegantes carcajadas de Lizzie.

— Primero quiero heredar el trono del País de las Maravillas, antes de conseguir un amor. Disculpa, Darling, respeto a Apple y a mi amistad contigo.

— No es ese tipo de cena — dice riendo con nervios —, es algo que te gustará más.

— ¿Daring también viene?

— No, mi hermano no tiene que ver, por todos los cuentos. ¿Gustas té?

Se tomaría el tiempo necesario, eso había aprendido de su madre. La reina Charming lograba ser tan perspicaz y tenaz, ella era verdaderamente quien se encargaba de las alianzas y relaciones políticas, el rey solo era la cara bonita. Se encargó de pasar la primera parte de la cena, únicamente conversando y haciendo sentir a Lizzie que era una amena velada.

Ocasionalmente Maddie o Raven pasaban a rellenar las teteras y a dejar bocadillos, el plato principal ya se había terminado hace diez minutos. Un carraspeo por parte de la hija de la Reina Malvada fue la señal para Darling.

─ Lizzie, yo-

─ Ve al grano, querida, que los gatos escuchan y los ratones vuelan ─ la apresura.

─ Hablemos de negocios. Cómo has de haber sospechado, te he citado para pedirte un favor, que creo merecer.

─ Sí, no podía ser tan bueno que la pareja más polémica me invitara a cenar, y que una de ellas no se apareciera.

─ Solo queremos hablar con tu madre, bueno, en realidad lo haré yo, yo quiero que me facilites la audiencia con la Reina de Corazones. No te miento que la última vez que te ayudé, lo hacía con sinceridad y amabilidad, pero encuentro esta oportunidad para cobrarte eso como un favor: una invitación al Reino Rojo.

─ ¿Qué planeas con mi madre, Charming? ─ pregunta la princesa bastante interesada en la petición. Lizzie cruza sus piernas y saca una baraja.

─ He estado teniendo complicaciones con el rey Charming, es evidente que en un futuro se sumará a todo esto la reina Charming y la reina Blancanieves. Hay bastantes razones para que estén en nuestra contra y bastantes razones para defendernos.

─ ¿Qué pintan los corazones en todo esto?

─ Exacto. Dos corazones no bastarán para conmover a los reyes, solo hay un corazón con suficiente poder e influencia: tu madre. La Reina Roja podrá sernos de gran ayuda haciendo de intermediaria y aliada nuestra ─ observa las cartas que Lizzie coloca cuidadosamente ─. Y necesito un refugio; si las cosas salen mal, algunas personas pueden salir afectadas, no podemos permitir eso.

destined | darlppleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora