Nunca imagine que Setur fuera a ser una persona tan linda, no he dejado de pensar en la nota que me escribió y en el abrazo que le di. –Alicia que te pasa estas sintiendo cosas? ¿Por qué no dejas de pensar en él? Tonta despierta de tu nube ya, que se te va el avión – me repetía a mí misma mientras el agua corría por mi cuerpo. –Alicia baja ya, Raúl nos espera – gritó desde abajo Setur. –Un momento, en unos minutos bajo ya casi estoy lista – respondí desde el cuarto baño. Salgo de prisa envuelta en la toalla, cuando miro por el espejo del tocador, ahí estaba dibujado el rostro de su grotesca figura, sus ojos inyectados por la lujuria y el deseo mirando fijamente a mi busto parcialmente desnudo. Sentí odio, repulsión y miedo a la misma vez.
–Qué haces aquí, como te atreves, fuera. –Calma linda no te hare daño – gruño mientras se acercaba a mí, su aroma nauseabundo llenaba toda la habitación haciendo que sintiera más repulsión hacia su persona –Erick si das un paso más grito y es en serio – mi voz salía aguda y entrecortada. –Sss no te pasará nada belleza, si gritas será peor – me amenazo. Sentí sus dedos largos y fríos en mi espalda y su fuerza presionando contra el tocador, con una de mis manos le di una cachetada fuerte haciéndolo retroceder unos pasos. –Perra que hiciste , ahora si te vas arrepentir – dijo mientras se pasaba la mano por su cara adolorida y enrojecida –Erick voy a gritar – aún no había pronunciado la última palabra cuando tocan a la puerta dos veces con fuerza –Señorita Alicia vengo por su equipaje, el señor Setur me envía – el silencio se hace evidente dentro de la habitación –Un momento Álvaro , espere ahí, no se vaya me estoy vistiendo – respondí rompiendo la pausa que se sentía. –¿Esta vez te salvo el viejo decrepito de Álvaro quien lo hará la próxima, cuñadita? – susurro mientras se escabullía por una ventana. Suspiré y aun sudando me vestí y abrí la puerta de la habitación. –Lo siento Álvaro, te hice esperar ya sabes cómo somos las mujeres – dije algo nerviosa. –Sucedió algo Señorita? la noto un poco exaltada – preguntó curioso el mayordomo viendo una sombra fugas por los ventanales. –Nada de qué preocuparse, solo nervios por el viaje – respondí sonriendo entre dientes. –Segura señorita Alicia, yo la puedo ayudar – insistió. –Segura Álvaro, mire las maletas están por allí, gracias. Estaba segura que ese canalla de Erick volvería a propasarse, que intentaría forzarme, pero como lo decía, de qué manera me creerían, era mi palabra contra la suya mientras no había pruebas contundentes y la señora Luisa defendería a toda costa a su hijo. –Alicia te has demorado una eternidad se nos va el vuelo – reprochó Setur –Perdón de verdad no fue mi intención hacerte esperar –Vamos , sube New York nos espera – dijo simulando acento americano.
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Atada a tu amor
Genç KurguAlicia una Joven de 17 años es forzada por su madre a un matrimonio arreglado, dada las circunstancias tiene que aceptar sin reparos dejando atrás los sentimientos que tiene por un misterioso desconocido que le escribe cartas. Durante su matrimonio...
