Una semana había pasado desde la boda creía que Alicia me iba aceptar como su esposo, pero no fue así. Solo era una fachada un matrimonio falso, en público éramos marido y mujer en la intimidad solo éramos compañeros de habitación y nada más. Tanto amor que le profesaba y ella no lo veía, estaba renuente a amarme y lo más doloroso era que lo sabía desde el principio. Pero me prometí a mí mismo que me llegaría amar y cumpliría con mi palabra. Era la hora de la cena bajamos las escaleras hasta la mesa en el comedor ya estaban todos sentados. Ella vestía un corto vestido ceñido a su cuerpo, azul Prusia con encaje en las mangas, zapatos altos que la hacían ver más elegante aún, yo vestía una camisa corta de color negro y zapatos que deslumbraban por su brillo, siempre fui muy meticuloso para mí aspecto físico. Nos sentamos junto a los demás todos nos dieron la bienvenida a la mesa y comenzamos a cenar. –Bien ya que nadie habla lo haré yo. –Erik hijo, por favor – imploro mi madre abriéndole los ojos. –Tranquila madre, solo quiero proponer un brindis por la felicidad de los recién casados – levantó su copa de vino. –Gracias hermano – dije a la vez que todas levantaban sus copas. –Salud – expresó mi padre. –Les deseamos todo lo mejor para ambos – dijo Verónica con su voz baja. –Y tu abuela no nos vas a felicitar – pregunté. –Hijo mis oraciones están con ustedes y sé que serán muy felices, lo dice una vieja.
–Gracias a todos por sus buenos deseos – contestó Alicia, aunque en el fondo no quería estar allí la familia le caía bien. –Te deseo la mejor de las suertes con mi hermano menor cuñadita – volvió a decir Erick en forma sarcástica y burlona hubo un silencio atroz en la mesa mientras Alicia se encogía de hombros. La abuela lanzó su mirada punzante queriendo devorarlo vivo, mi padre arrugo la frente, puso los cubiertos en la mesa. – ¿María, María donde estás mujer? – gritó mi madre a la sirvienta antes que mi padre hablara –Aquí estoy señora que deseas – respondió la mujer que venía corriendo desde la cocina. –María por favor retira la mesa y sirve el postre – dijo mi madre para disipar la tensión que se sentía en el aire –A sus ordenes señora. –Postre para mí no María – gruño mi padre – con su permiso – dijo mientras se retiraba de la mesa enfadado, todos quedamos en silencio mientras la sirvienta colocaba el bizcocho de limón glaseado en la mesa. Una vez terminada la cena Erick y Verónica subieron a su habitación y mamá y la abuela al salón a conversar seguramente de lo sucedido, Alis salió al jardín a tomar aire fresco y yo le seguí con cuidado para que no me viera acercarme.
–Están hermosas verdad – al escuchar mi voz se giró inmediatamente exaltada.
–Oh Setur no te esperaba – exclamó –Lo siento te asusté, no fue mi intensión – me disculpé
–No te preocupes no pasa nada y si me encanta contemplar las estrellas como brillan en el firmamento cada noche, son magníficas me hacen pensar en mi vida
–Alis me gustaría ser parte de esa vida si me lo permites.
–Nada a la fuerza se consigue señor Setur –Pero Alis yo te juro que –No importa el dinero que se tenga o posición social – interrumpió –los sentimientos de la otra persona se toman también en cuenta y eso es algo que tu no supiste hacer.
Sin mirarme a la cara entro nuevamente a la casa, directo a la habitación dejándome con la palabra en la boca y con tantas cosas que decirle es que así es ella hermosa pero indomable no se doblega ante nada ni nadie, siempre dice lo que siente y no se queda callada. Deje que pasaran las horas hasta que estuviera dormida para entrar a la habitación. Abrí lentamente la puerta para no despertarla me quite los zapatos y entre en puntillas sin hacer el menor de los ruidos y me acomode en el sofá viéndola a lo lejos como dormitaba, pensando en esa ''vida de casado´´ que llevaba hasta quedarme dormido.
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Atada a tu amor
Novela JuvenilAlicia una Joven de 17 años es forzada por su madre a un matrimonio arreglado, dada las circunstancias tiene que aceptar sin reparos dejando atrás los sentimientos que tiene por un misterioso desconocido que le escribe cartas. Durante su matrimonio...
