La nieve se ha ido, ya no queda ningún vestigio del invierno solo los recuerdos de una fatal pérdida. Los jardines han vuelto a su color natural, el éxtasis primaveral embriaga a todos en la mansión que ya preparan con premura el festival de las flores. Este será diferente, su anfitriona principal, la fundadora de este día festivo no estará entre nosotros físicamente, mas en nuestros corazones vivirá por siempre. Todos trabajan con ahínco a tan solo seis horas del evento, las personas entran y salen de la mansión como un enjambre de bibijaguas en plena faena. Las mujeres decoran con cuidado todo el lugar y los hombres hacen trabajo más pesado, la felicidad se respira. Taima y Raúl laboran juntos a lo lejos, la forma en que se miran, como ríen de nada y a la vez de todo dan fe del amor que sienten el uno por el otro esa complicidad que pocos llegan a reflejar. –Booh, te atrapé! – sentí unas manos conocidas en mis caderas. –Oh por Dios que susto amor – exclamé abriendo los ojos como platos. –Pensaste que era alguien más? – preguntó sonriendo pícaramente. –No, quien más Setur – respondí nerviosa sabiendo que le mentía. –Es broma cariño, mira ahí se acerca tu mejor amiga las dejo platicar – dijo dándome un beso en la mejilla izquierda. –Uy esas miradas, que románticas y ese beso wow –Ya basta Taima déjate de tonterías – refunfuñe alzando la ceja –tienes listo lo que te pedí – agregue . –Pero que mal carácter amiga, ya casi está todo listo. –Gracias por tu ayuda Tai, eres la mejor amiga del mundo mundial. – ambas reímos. –Pero Alicia no entiendo por qué quieres hacerle eso, se supone que son los hombres los que deben hacer este tipo de cosas – afirmo. –Taima sabes que soy una chica diferente, nunca me ha gustado ser como las demás.
–Lo se amiga, solo espero que lo disfrutes es algo único y sucede una vez en la vida – dijo abrazándome. –Tengo un poco de miedo Tai – dije asustada. –Cariño eso es normal, ¿estas segura de dar este paso? – preguntó. –Sí, creo que sí. –¿Alis puedo preguntarte algo más? –Claro que si amiga – respondí al instante. –¿Que ha cambiado? ¿Por qué ese interés en Setur desde hace un tiempo?
–No lo sé Taima, me siento atada a ese amor que él profesa por mí, me ha costado mucho darme cuenta de ello, pero el diario que me dejo la abuela Anastasia me ha ayudado a ver la realidad. –¿Que realidad es esa Alicia? –Que el amor verdadero nace de los tiempos difíciles, ambos hemos pasado momentos duros de pérdidas y nos hemos consolado juntos. –Si tu lo dices y piensas así solo me resta apoyarte hermana mía – dijo tomándome de la mano. –Mira Taima, Raúl te llama te necesita para decorar con cintas ese arco.
–En un minuto estoy contigo – gritó desde lejos dándome la espalda y caminando hacia Raúl. –Taima – dije haciéndola voltear nuevamente –no dejes a Setur subir a la habitación hasta que no termine la fiesta. –Deja eso en mis manos – respondió guiñando un ojo y continúo su marcha opuesta a mí. Me quedé observando con una sonrisa en mis labios como caminaba hasta llegar a donde se encontraba su novio que la esperaba con ansias esperando su ayuda.
El sol se ocultaba poco a poco dejando caer el manto negro de la noche, la luna plateada del mes de abril ya asomaba su rostro diciéndole adiós al astro rey. Los faroles y lámparas alumbran todo el jardín, el bullicio de las personas se puede escuchar a lo lejos, risas, baile y música. –Buenas noches señoras y señores – se escucho la voz del locutor con micrófono en mano – Bienvenidos esta noche al festival de las flores, tomen sus parejas comenzaremos esta velada con un baile. La música de fondo comenzó a tocar una melodía suave y armoniosa todos comenzaron a bailar lentamente. –Me permites esta hermosa pieza señorita de Alcalá – dijo haciendo una reverencia a la vez que besaba mi mano. –Soy toda tuya esta noche – respondí con una sonrisa. El ambiente estaba relajado las parejas bailaban al compás de la música mientras otros sentados observaban el panorama bebiendo y disfrutando a su manera del festival. –Alis ese vestido te queda precioso – dijo en mi oído haciéndome sentir especial. –Gracias Setur combina perfectamente con tu regalo – pasé mi mano por la joya que deslumbraba en mi cuello. –Señoras y Señores llegó la hora de dar a conocer los reyes del festival esta noche, acérquense por favor – pidió el locutor – en este sobre sellado por los jueces tengo el resultado. Todos estaban atentos al hombre con micrófono en mano con su atención fija en el sobre que estaba a punto de abrir, Taima observaba con sus ojos brillantes esperando que el señor pronunciara sus palabras. –Y los reyes de este año son la señorita y el señor – hizo una pausa – daremos la respuesta después de bailar la siguiente pieza – dijo mientras se divertía con los murmullos de los invitados. Al acabar el baile volvimos a congregarnos alrededor del locutor quien ya tenía el sobre abierto dispuesto a revelar los coronados de la noche. –Y los reyes del festival este año son nada más y nada menos que la señorita Taima y el señor Raúl. Los aplausos se hicieron sentir, en un grito de emoción las palmas de las manos resonaban fuertemente por la ovación del momento. Taima aún no lo creía su cara expresaba su sorpresa, abrazó a Raúl y juntos subieron a ser coronados.
–En serio supuse que la reina serias tú. –No suegra, de hecho, ni me inscribí solo apunté a Taima y a Raúl –Me sorprendes Alicia, que buen corazón tienes – dijo. –Ella es mi amiga de la infancia me gusta hacerla feliz. –Anastasia hubiese estado muy orgullosa de ti – sonrió y se marchó. La fiesta continuaba era cerca de la media noche, ya mis suegros habían subido a descansar, aunque la música seguía con todo el volumen posible. Taima y Raúl celebraban su coronación bebiendo del mejor vino sacado de las reservas de la mansión un añejo de 1856 que fue pasando de generación en generación por parte de los Alcalá. Los demás invitados bebían hasta quedar ebrios mientras bailaban y se divertían a su modo. Erick se paseaba solo por los rincones como gato en la oscuridad buscando una oportunidad de acercarse, sus ojos rojos inyectados por el alcohol, la envidia y el odio daban miedo. –Ups, lo siento señorita de Alcalá – escuche una voz al momento que un frío líquido bajaba por mi escote. –No sucede nada, tranquila María – dije. –No fue mi intención derramarle vino encima disculpe por favor. –Los accidentes suelen suceder no tengo que disculpar – salí directo a la cocina a limpiar todo el desastre en mi vestido. –¿Necesitas ayuda? – preguntó. –Que haces aquí Erick no tienes nada mejor que hacer, no preciso tu ayuda sola puedo, lárgate. –Por qué eres así mamacita yo puedo ayudarte y limpiarte todo eso – dijo lascivamente. –Ya basta busca a tu esposa y descarga toda tu lujuria con ella, animal.
–Verónica no me satisface cuñadita por eso te quiero a ti. –O te vas o grito Erick déjame en paz, estas borracho. –Ya ya me voy no te enojes, pero me volverás a ver, serás mía Alicia mía – dijo alejándose con una copa en la mano, el olor etílico salía de sus poros llevaba el día bebiendo me provocaba nauseas tan solo mirarlo. –¿Necesitas ayuda amor? –Tu otra vez te dije que te fueras – quedé atónita cuando alce la vista y vi quien estaba en frente. –¿Por qué dices eso Alis? – preguntó sin entender nada –Oh disculpa amor, pensé que era un mesero de los de la fiesta – me excusé.
–Pero tu dijiste otra vez Alicia, ¿te estaban molestando? – inquirió preocupado.
–No te preocupes no es nada, ven ayúdame a cambiarme – lo tome de la mano y comenzamos a subir las escaleras hacia la habitación.
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Atada a tu amor
Teen FictionAlicia una Joven de 17 años es forzada por su madre a un matrimonio arreglado, dada las circunstancias tiene que aceptar sin reparos dejando atrás los sentimientos que tiene por un misterioso desconocido que le escribe cartas. Durante su matrimonio...
