Día 22 : Yakuza

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Cumpliendo con el día 22, que mágicamente corresponde con el del calendario, les traigo con mucho cariño mi pequeña aportación, espero lo difruten. 

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- Tranquila, te va a gustar – le decía cínicamente el hombre que se encontraba encima de ella.

Ella había girado su rostro, ni siquiera quería verlo. Aunque le hubiera encantado empujarlo y defenderse de alguna forma, simplemente se encontraba a su merced.

- ¡Mírame! – le exigió.

Pero ella no lo obedeció... sí, justo por eso mismo era que a él le había interesado. Si lo pudiera describir con palabras, ella se convirtió más bien en su capricho.

- ¡Mírame! – le gritó agresivamente, jalando con firmeza un mechón de su cabello.

Los ojos escarlata lo miraron con una capa transparente, que en cualquier momento caería transformada en lágrimas, pero la furia que transmitían era palpable.

Una sonrisa se posó en los labios del hombre, mueca que a ella le provocó que un escalofrío le recorriera por la espalda.

Él salvajemente le arrancó la bata de encaje que escasamente la cubría; e instintivamente ella trató de ocultar su desnudo cuerpo con sus manos; pero él no se lo permitió, la tomó por las muñecas y elevó sus brazos por encima de su cabeza.

- ¡Eres mi esposa, Karin! – le susurró al oído, para después morder su lóbulo. Él había juntado sus muñecas en un único agarre, ahora tenía su otra mano en libertad.

El hombre se separó un poco de ella, quería tomarse unos segundos para contemplarla en toda su gloria; sí, más de una vez la imaginó así.

Ella se quejó por su atrevimiento, e intentó vanamente en forcejear con él; pero la única reacción que consiguió del hombre fue que ejerciera mayor fuerza al tomarla y que con la yema de sus dedos recorriera el contorno de su pecho, su cintura y finalmente bajara hasta uno de sus muslos.

Físicamente era como un pequeño conejo asustado, pero él sabía que la mueca de sus labios le demostraba que ella no se rendiría con facilidad, se excitó aún más. Ayudado por la fuerza de sus piernas, separó los muslos de la pelirroja y colocó su propio cuerpo centrado entre ellos.

Ella emitió un sonido de dolor y él acercó su rostro al delicado cuello, aspiró su aroma y la mordió ahora cerca de la clavícula; la sintió removerse bajo él, desesperada.

- No quiero lastimarte – sentenció.

Sus dedos subieron hasta aprisionar uno de los suaves pechos, dirigiéndose a hacer presión a uno de los botones; la joven abrió la boca con asombro, por lo que el hombre aprovechó para robarle el aliento en un beso que no tardó en hacerlo apasionado.

La escuchó gemir en su propia boca; si él no fuera un hombre experimentado en las artes sexuales, ya hubiera llegado a su clímax, ella era deliciosa.

- Di mi nombre – le demandaba, mientras él se movía lentamente entre sus piernas, se estaba volviendo agónico.

Pero en su lugar, la pelirroja intentó inútilmente juntarlas; él gruñó con molestia, liberando su miembro, que lo había mantenido aprisionado en la ropa.

- Di mi nombre, Karin – se acercó peligrosamente a la entrada de la pelirroja.

- Sasuke – gimoteó, moviendo los brazos para intentar zafarse de él - ¡Suéltame! – se atrevió a decirle.

Sasukarin Month 2024Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora