Venganza, parte 2

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Nota: mil gracias a todos y todas por seguirme apoyando a pesar de la tardanza.  Algunos cambios en mi vida personal han complicado las cosas, pero aquí estoy para ustedes.  

Se va acercando el final de esta historia y solo puedo seguir agradeciendo su compañía.  Sin más, ¡a leer!


**Resumen del capítulo anterior**

– ¿ Qué te trae por aquí, Inutaisho?

– Yo... quería saber si puedo dormir a tu lado– mencionó un poco sonrojado.

– ¿ Por?– levantó una ceja curioso el espíritu.

– Es solo un deseo.

– Mmm... está bien, recuerda que no soy él– aclaró.

– Lo sé– dijo cabizbajo– espero poder ver a mi papá pronto.

– No soy tu padre, pero creo que se sentiría orgulloso de ti– mencionó mientras le daba algunas palmadas cariñosas en la cabeza.

– ¿ Eso crees?– rascándose la mejilla– ¿ no crees que soy infantil por mi petición?

– Bueno, eres un niño después de todo– rio– anda, descansa mientras podamos.

– Si, buenas noches.

Desde fuera y a una prudente distancia, alguien observaba como la luz de esa habitación se extinguía. El vigilante escribió una nota y se la entregó a un insecto horripilante que no dudó en volar para entregar el mensaje.

Cuando el mensaje llegó al destinatario, el hombre no contuvo su sonrisa maliciosa.

– Por fin apareces Inuyasha, espérame que pronto estaré contigo.

**Fin del Resumen**

Se levantó un poco exaltado, pero cuando vio a Inuyasha sentado en la ventana y alerta, dejó de estarlo. Solamente cuando estaba al lado de su papá, lograba entrar en un sueño profundo... desde que estaba en el árbol, no había podido dormir bien, a pesar, de que sabía que Sesshoumaru lo protegería.

– ¿Dormiste bien?– indagó el hanyou.

– Si, gracias... ¿ y tú?

– No creo que deba dormir en la situación en la que estoy.

– Comprendo...– dijo un tanto apenado por la solicitud. Él no era su verdadero padre y debió ser incómodo para el espíritu dormir al lado de un completo desconocido.

– No te aflijas, debes estar estoico, según lo que me relatan, aquel demonio puede llegar en cualquier momento.

– Si, tienes razón, voy a pedirles a todos que estén vigilantes.

Cuando salió de la estancia, observó los ojos azules de su pareja. Koga estaba silencioso pero aquel mutismo le expresaba un " no te encariñes, no es tu padre". Suspiró hondamente y habló: debemos prepararnos para partir.

– Concuerdo contigo, si esperamos a Naraku, es mejor estar alejados de la población.

La orden no tardó en darse. Todo el grupo se despidió de los ambles humanos y comenzaron con la marcha.

Para Koga, era bastante peculiar ver aquel grupo, pues le recordaba un poco los tiempos viejos cuando luchaba codo a codo con Inuyasha. A su mente llegó el monje libidinoso, la cazadora, el niño zorro, Kirara y por supuesto, su antiguo amor... Kagome.

El unificadorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora