A veces es tarde cuando valoramos

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Siento voces a mí alrededor, pero solo veo oscuridad. Trato de abrir mis ojos pero me es imposible, tengo miedo y mucho frío. Reconozco una de las voces...

- ¿Estarán bien las dos?- sentí como se le quebraba la voz a mi madre y comenzaba a sollozar.

- Tenemos que hacerle una cesárea de urgencia, está sufriendo una hemorragia. Si no lo hacemos ya podrían correr riesgo ambas vidas.

¡QUÉ!, en que momento pasó esto, porque no puedo abrir los ojos... Dios por favor, ayúdame a que mi niña salga bien de todo, aún faltan meses para la fecha de parto. No quiero que le pase nada a mi pequeña.- sentí como una lagrima se deslizaba por mi cara, aun así no pude abrir mis ojos. Me sentía cada momento más débil.

- Tranquila, tú y tu bebé estarán bien, haré lo que este en mis manos... ahora te anestesiaremos y llevaremos a pabellón.- dijo una voz en mi oído que no pude reconocer.

Sentí como ponían una mascarilla en mi cara para luego caer rendida en un sueño profundo. No sé exactamente cuántas horas estuve así, estaba en un sueño reparador que me hacía sentir en calma y paz. Pero como no todo lo que brilla es oro, me despertó una fuerte presión en el pecho.

- Uno, dos, tres... Descarga, esperemos un minuto,creo que su latido empieza a normalizarse.

Volví a dormirme, hasta que sentí como unas manos acariciaban mi rostro...

-Hermanita, saldremos de esta todos juntos. Por favor despierta.

Traté de abrir los ojos lentamente, y funcionó. Al principio me molestó la luz, pero luego me acostumbré.

- Je.- mi voz sonó ronca y quejumbrosa.

- ¡despertaste!, espera un segundo. Debo llamar a la enfermera para avisar.

Cerré los ojos para relajarme, me sentía tensa y no sabía la causa. Volví a abrir los ojos para visualizar mi cuerpo, estaba conectada a muchos cables, además de suero. Me dolía todo, sobre todo el vientre. Es ahí cuando reaccioné... Cesárea, dolor, puntos, ¡Sophie!

Grité lo que más pude... - ¡Jeeeeeeeremy!- Llegué a toser del esfuerzo, sentía mis labios y boca seca. Mi hermano llegó inmediatamente, tenía los ojos rojos e hinchados debe haber estado llorando.

- Shhh... Tranquila, no te esfuerces más de lo necesario.

- ¿Dónde está Sophie? Quiero conocerla.- mi hermano abrió los ojos como plato y solo me dijo:

- Tranquila, todo a su tiempo. Primero debes mejorarte tú, ahora vendrán los médicos a chequearte y ver como avanzas.

Luego de que me controlaran y relataban todo lo que había vivido, al parecer había perdido mucha sangre y tuvieron que hacerme una transfusión. Durante la operación (cesárea) sufrí un paro cardíaco por lo cual me reanimaron.

Mi madre entra después de un rato, con sus ojos hinchados, al verme comenzó a llorar.

-Chloé, mi pequeña.- corrió a abrazarme, sin dejar de llorar.

- Mamá, tranquila ya estoy bien... que susto que debiste pasar.- mi hermano se unió a nuestro abrazo y comenzó a sollozar.

- Hermanita, si te hubiésemos perdido también hubiese sido nuestro fin.- ¿También?

- ¿Qué pasa? ¿Por qué están así? ¿Qué le pasó a Sophie?- grité descontrolada, comencé a sacarme los cables desesperada por verla. Necesito verla, saber que está bien y que podremos salir juntas adelante. Mi pequeña, si le pasa algo no sabría que hacer... La amo, nunca pensé que cambiaría tanto mi vida con ella, si tuviera que elegir, la volvería a elegir a ella una y otra vez. Y es que aunque aún no veo su carita estoy segura que será el amor de mi vida. Mi hermano me agarra para que no me baje de la cama y le indica a mi mamá que llame a la enfermera.

Ingresa nuevamente mi mamá solo que esta vez viene con el doctor y una enfermera, me miran y comienza a hablar mi mamá.

-Hija, la niña no... La niña no pudo resistir.- y se largó a llorar desconsoladamente.

-¿Q-qué?, debe haber un error. Yo sé que aún le faltaban meses para nacer pero ella tiene que estar bien. Mamá por favor dime la verdad, dime que es broma.- Le rogué llorando pero ella solo negó con la cabeza.

Trate de correr hacía la puerta, tenía que salir de ahí... quería verla, necesitaba sentirla cerca, quiero conocerla, aunque sea para recordar su rostro. Pero no alcancé puesto me sujetaron mi hermano y el doctor para luego inyectarme algo en el brazo, al minuto dejé de luchar y me sentí muy cansada.

- Sophie, Sophie... - fue lo último que dije antes de caer dormida.

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UNA NUEVA OPORTUNIDADHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora