Tus ojos no mienten

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Chloé :

Me despertó una luz y un sonido, abrí lentamente los ojos, quería seguir durmiendo... comencé a buscar de donde había provenido el causante de mi despertar. Y ahí estaba el cerca de mi cama mirándome fijamente, al principio pensé que era un sueño, pero luego me di cuenta que no... Diablos, desde que momento estaba ahí, yo regularmente cuando estoy muy cansada hablo dormida... que vergüenza quizás que le dije en sueños.

Cada vez que lo veía estaba más guapo que antes, hoy vestía unos jeans negros con una camiseta ajustada en donde salía una nikkon me percaté que llevaba un ramo de rosas y una bolsa de regalos. Trate de sonar lo más molesta posible pero tartamudee en el intento.

- ¿Qu- qué haces aquí?- De cierto modo agradecía que viniera puesto tenía que disolver el asunto de las sesiones, tenerlo cerca es mucha tentación y no podía seguir con esto. Lo mejor era dejar de verlo, por lo tanto suspendería las sesiones.

- Vine a verte, Jeremy me dijo que no te encontrabas bien y por eso no habías ido a la sesión. Les traje unos presentes.- Mierda, no debería hacer esto... no debería preocuparse por nosotras. Y por supuesto yo no debería aceptar todo esto, mucho ha hecho ya en ayudar a pintar el cuarto de Sophie y sacarme varias fotos sin cobrar.

- ¿Cuánto rato llevas observándome?- pregunté para cerciorarme de que no había hablado ninguna estupidez.

- No mucho, iba a despertarte pero no pude dejar de inmortalizar como dormías así que te saqué una foto con mi teléfono, pero no le saqué el sonido, me temo que soy el culpable de que te despertaras.- doble mierda, estoy segura que debo haberme sonrojado... pasé del tema y le agradecí por los obsequios aunque recalqué que no debería haberse molestado.

- La verdad es que me alegra que hayas venido, me ahorraste ir a tu estudio, creo que debemos hablar...- palideció en un segundo.

- Sí, creo lo mismo pero espérame un segundo... iré a buscar tu comida.- ¿Por qué? ¡Porque hacía todo esto! No ve acaso que me puedo confundir.

- No te preocupes, bajaré a almorzar... de todos modos no creo que sea correcto que hablemos en mi habitación. No quiero que entre Je y se pase mil imaginaciones que no son.

- No tienes de que preocuparte, no es como si fueras a quedar embarazada de nuevo.- Y eso realmente dolió, fue un golpe bajo de su parte.

- Sí, tienes razón... pero de todas formas no te quiero en mi cuarto. Ahora me podrías dar algo de privacidad para ducharme y vestirme. Si tienes tiempo espérame. Si no paso en la tarde por tu estudio para zanjar temas pendientes.

- Disculpa, no quería que sonará ofensivo... lo lamento Chloé.- se veía arrepentido, pero no tenía de qué... tiene razón.

- No te preocupes Mariano, no has dicho nada que no sea cierto.

Me levanté y abrí la puerta de mi habitación invitándolo a salir... cuando paso por mi lado note su mirada fija en mí pero no me atreví a mirarlo, cerré la puerta con pestillo y me apoye en ella. Una vez que sentí que había bajado, las lágrimas descendieron por mi cara sin poder evitarlo, sollocé en silencio. Después de un rato volví a sentir pasos en la escalera así que decidí que era hora de una ducha.

Me apresuré al baño abrí la ducha y me desvestí. Sentí como tocaban la puerta de mi cuarto así que me acerqué para escuchar algo pero nada... un minuto después por debajo de mi puerta pasaba una tarjeta, escrita por el reverso.

"Tuve que volver a una sesión de fotos, volveré en la tarde.

Mariano

UNA NUEVA OPORTUNIDADHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora