Quiero cuidar de tí

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Chloé:

Llegamos a mi casa, me bajé rápidamente ya que no aguantaba las náuseas. Gastón corrió detrás de mí... pero aun así no alcancé a llegar al baño, ni siquiera a entrar a la casa. Antes de llegar a la puerta me agaché y vomite en la maceta de mi madre, en su flor favorita. Me sentía muy débil, en algún momento logré escuchar un auto... luego miré para atrás y ahí estaba él. Mariano había venido... mi cuerpo comenzaba a pesar, se me cerraban los ojos y lo último que vi fue una mirada de color gris asustada.

Mariano:

Me excedí en la velocidad pero llegue justo cuando caminaba hacia la entrada de su casa. Hasta que de pronto se agachó y comenzó a vomitar. Me acerqué rápidamente, ella se giró y miró mis ojos, como si en ellos tuviera respuesta a todo y luego se desmayó. Su amigo alcanzó a agarrarla, pero se notaba que no podría llevarla hasta su cuarto por lo cual la tomé en mis brazos y toqué la puerta.

-En este horario no hay nadie en su casa.- Me comenta su amigo mientras rebusca en la cartera de Chloé.

- ¿Tiene las llaves ahí?- pregunté bruscamente.

- Sí, aquí están.- abrió la puerta y me dejó entrar primero.

Subí al cuarto de Chloé y la recosté, me acerqué a ella y le hablé pero no despertó...

- ¿Podrías traer algodón y perfume?

- Sí, claro.

Después de que él amigo de Chloé me trajera lo pedido, mojé el algodón con su perfume, lo acerqué a su nariz y ella comenzó a moverse. Abrió sus hermosos ojos de miel para mirarme primero a mí con cara confusa y luego a su amigo.

-¿Qu-qué pasó?- Su voz sonaba ronca, así que bajé a la cocina para buscarle agua. Pero antes dije –Explícale lo que pasó, vuelvo enseguida.-

Bajé a la cocina para buscar un vaso con agua y volví a subir, cuando estaba a punto de entrar al cuarto escucho a su amigo hablarle.

-Cariño, tranquila... relájate. Ahora dime, ¿qué pasó?- me tensé inmediatamente al escuchar el apelativo con el cual llamaba a Chloé

- Me encontré con el...- mierda, quizás sí se pensó que yo tenía algo con Valentina.

- ¿Con quién?

- C-con Rodrigo... dijo entre sollozos. ¿Quién mierda es Rodrigo y porqué ella está así por eso?

-¿Qué, te dijo?, ¿te hizo algo?

- Me insultó, dijo que no creía cuando se lo contaron, que no lo buscara cuando el bebé naciera, y muchas cosas más. Pero lo que más me dolió fue que tratara a Sophie como bastardo. Yo tengo claro que mi hija no fue buscada ni deseada al principio, pero tampoco le da derecho a tratarla mal, de mi puede decir lo que se le venga en gana. Yo nunca lo he buscado ni pienso hacerlo, sim-simplemente quiero vivir tranquila con Sophie... No me interesa nada de él, seré padre y madre para mi pequeña.- apreté los puños inconscientemente hasta que me dolieron y se pusieron blancos.

- Hijo de puta, ¡juro que lo mato!

- N-no, no quiero que te ensucies las manos por esa escoria, es cierto que me afectó muchísimo verlo, pero todos sabíamos que tarde o temprano pasaría...- me pregunto si tendrá sentimientos por ese tal Rodrigo.

Entre a su cuarto, me senté al lado de ella y la ayudé a acomodarse para tomar agua.

- Tú, ¿Te puedes quedar con ella?- me preguntó el idiota ese.

- Claro, no la dejaré hasta que llegue Jeremy o Raquel.

- Está bien, entonces me voy. Rocío dijo que llegaría un rato más.

UNA NUEVA OPORTUNIDADDonde viven las historias. Descúbrelo ahora