El día transcurrió rápido ya que llegó a visitarme Rose. Por la noche me fui a acostar temprano pero por más que daba vueltas en mi cama, no llegaba a mí el sueño. Me levante y acerqué a la ventana, corrí las cortinas y me puse a admirar la bella noche que tenía en frente, la luna estaba gigante y parecía estar más cerca de lo común. La noche estaba estrellada y silenciosa.
Me acerqué a mi cómoda y saqué la tarjeta que Mariano me había entregado, la observé toda la noche ya que el sueño no llegaba a mí. Sophie comenzó a moverse justo en el momento en que comenzaba a cerrar mis ojos. Me levanté y bajé hasta la cocina por algo de leche tibia.
Volví a mi cuarto, bebí la leche y puse música relajante. Eran las 5 de la mañana y aún no puedo dormir. He decidido que mañana no iré a la sesión de fotos ya que con las medias ojeras no me vería bien en las fotos.
- Chloé, ¿Te sientes bien?- mi madre entró a mi cuarto, yo abrí lentamente mis ojos y le dije.
- Mamá, me dormí hace menos de 1 hora... creo que no me levantaré hoy, tengo mucho sueño. Ya tomé leche, no metan ruido por favor.
- Está bien cielito.- respondió y se fue de mi habitación.
Perspectiva de Mariano
Esperé toda la mañana la llamada de Chloé, había algo en ella que me había cautivado. Puede haber sido su mirada, siento como si pudiera ver a través de esos ojos color miel.
Me puse bastante nervioso al no saber si llamaría o no, quizás se incomodó por mí accionar, yo sabía que estaba pasándome de la raya pero verla ahí cerca de mí fue muy tentador.
Pasee mi mirada de sus ojos a sus labios, y le pedí permiso. Sí, debo reconocer que quería besarla sentir su boca junto a la mía y ella accedió pero pude notar en su mirada que no estaba convencida... así que hice acopio de toda mi fuerza de voluntad para no besarla.
Me arrodillé para quedar a la altura de su vientre, nunca había visto una mujer embarazada más hermosa. Es que se veía llena de vida, plena, feliz.
Le hablé a Sophie, y en un acto de sentir su piel con mi piel subí su camiseta y posé mis manos en su vientre. Sophie reaccionó con mi voz y mi tacto y fue algo único. Había una conexión especial, no sólo con Chloé, también con Sophie... Pero después todo cambió. Chloé cambió su semblante y trató de alejarse, vi miedo en su mirada. Sabía que la electricidad que yo había sentido al tocar su piel también la había sentido ella.
Pasado el mediodía Chloé aún no había llamado... ¿Y si se arrepentía de que yo fuera su fotógrafo? No aguanté la intriga y llamé a Jeremy, debería haberle pedido su número.
- Jeremy, hola... ¿Cómo estás?
- Mariano, bien ¿Y tú?
- Bien , bueno la verdad es que estoy un poco preocupado... quedé ayer con Chloe que llamaría para saber a qué hora tenía que venir hoy para una sesión de fotos pero hasta ahora no he tenido noticias de ella.
- Ufff... no tenía idea si no te hubiese avisado, Chloé no se sintió muy bien anoche así que prefirió quedarse acostada.
- Pero ¿está todo bien?- En el momento que dijo que no había pasado buena noche me preocupé aún más.
- Sí, creo que le dio insomnio y cuando ya tuvo sueño Sophie no paraba de moverse.
- Ok, de todas maneras quiero hablar con ella de las sesiones así que pasaré por tu casa un rato más.
- Está bien, mi madre se encuentra allá... la llamaré para que este pendiente cuando llegues.
- Ok, muchas gracias.
Al cortar la llamada, salí de mi oficina avisándole a Emily mi secretaría que cancelará mis próximas sesiones. Aproveché de pasar por el centro comercial para comprarles un presente a Chloé y a Sophie.
Cuando llegué, me sentía nervioso y ansioso. Ansiaba verla, sentirla cerca, soñaba con tocarla y adentrarme a su cuerpo. Toqué el timbre y me abrió la puerta Raquel la madre de Chloé.-
- Mariano, adelante por favor.- me di cuenta que observaba el ramo de rosas que llevaba en la mano y la bolsa de regalo.
- Le traje unos presentes a Chloé y a Sophie.- Mierda me estaba sonrojando... ya no soy ningún crío para que esto me pase, tengo 25. Pero es que esta mujer, si mujer pues ya no es para nada muchacha o joven me tiene la cabeza patas para arriba.
- Me doy cuenta, pasa... ve si puedes despertarla. Y dile por favor que baje a buscar algo de comer, le prepararé algo enseguida.
- Ok, yo bajaré en unos 10 minutos a buscar la comida por ella.- Sonrió, pero no dijo nada. Yo creo que ella notaba lo embobado que estoy por su hija.
Subí las escaleras tratando de hacer el menor ruido posible para así poder verla dormir. Entré a su cuarto y ahí estaba, parecía una Diosa tapada hasta la cintura con las manos al lado de su cara y el pelo alrededor en la almohada. Necesitaba inmortalizar ese momento. Todo en ella era perfecto en ese momento. Busqué mi teléfono y le saqué una foto. Pero en ese momento aparte de aparecer el flash, se me había olvidado ponerlo en silencio.
Mi Diosa abrió sus ojos color miel lentamente para acostumbrarse a la luz, luego trató de localizar lo que había producido su molestia, fue ahí cuando me vio al lado de su cama, con un ramo de rosas y una bolsa de regalo. Abrió sus ojos como plato de asombro.
- ¿Qu-Qué haces aquí? – mierda que le digo...
- Vine a verte, Jeremy me dijo que no te encontrabas bien y por eso no habías ido a la sesión. Les traje unos presentes.- dije extendiéndole el ramo y la bolsa que ella tomó dudando.
- ¿Cuánto rato llevas observándome?- me preguntó seria mientras se sentaba en la cama.
- No mucho, iba a despertarte pero no pude dejar de inmortalizar como dormías así que te saqué una foto con mi teléfono, pero no le saqué el sonido, me temo que soy el culpable de que te despertaras.- Se sonrojo, Dios tenía que dejar de hacer eso... me encendía en un instante. Imaginaba llevando a un éxtasis nuestros cuerpos. Pero tenía que esperar ella aún es menor y tengo que averiguar si realmente existe algo más intenso que una atracción puesto que jamás jugaría con ella. Además primero tendría que hablar con Jeremy si no me mataría.
- mmm... muchas gracias por haber venido pero no era necesario.
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UNA NUEVA OPORTUNIDAD
RomanceY ahí estaba yo, enfrentándome a todo lo que se venía sola. NO, sola jamás; tenía a mi pequeña pero que dejarle a ella, aparte del dolor de no ver a su mami. De algo estoy segura; lucharé hasta que sepa que mi pequeña Sophie esté en buenas manos...