Chloé:
Los días avanzaron y junto con ellos mis malditas quimioterapias, cada día de tratamiento es una tortura, el mismo procedimiento que ya me sé de memoria, si hasta he contado cuanto demora la maldita cura en pasar por mis venas. Mis cartas están hechas, en manos de Adam que será el encargado de entregarlas si algo me ocurriera; nadie más que él sabe lo que he escrito, a pesar de no estar muy de acuerdo me apoyó; según el debo pensar positivo... mi oncólogo dice que hemos detenido el avance y mi cáncer no se ha ramificado, ya van dos meses desde mi primera quimio y mi cuerpo ha cambiado, las primeras veces vomitaba hasta que ya no quedaba nada en mi estómago, pero luego comenzaron a administrarme otro medicamento para contrarrestar las náuseas cosa que agradecí enormemente, hoy frente al espejo puedo ver mi pálida cara, mi cuerpo más delgado que antes y ni que decir mi cabello o donde debería estar en cambio de esta pañoleta, mi doctor me aconsejó que me lo cortara y así evitar un impacto mayor al ver como se caía por lo cual seguí sus recomendaciones. Siento unos brazos rodearme y salgo de mis pensamientos para ver lo que ocurre a mi alrededor...
– Te estaba buscando– me dice mientras acaricia mis brazos y besa mi cuello
– Necesitaba un tiempo a solas, abajo hay demasiada gente– la casa ésta llena de personas, hoy es un día especial mi madre y John han decidido contraer matrimonio
– Te entiendo, ¿te he dicho que estás preciosa? – reí ante sus palabras, para él siempre estoy preciosa aunque esté calva, flacucha y débil.
– Sí, por lo menos unas veinte veces... ¿Sabes tú lo mucho que te amo? – nuestra relación ha pasado por varias etapas, me ha aguantado en cada una de ellas y es algo de lo que realmente me siento agradecida, él me levanta cuando yo siento que he tocado fondo y es que es ahí llega él con sus hermosas palabras y me convence de lo bello que es la vida.
– Sí– me giró para que quedar cara a cara y me besó intensamente– Sophia y tú son lo mejor que ha podido pasarme y por eso quiero preguntarte – o no, que no sea lo que imagino... por favor no– mi preciosa y amada, ¿te gustaría compartir tu vida conmigo? – comenzaba a hiperventilarme sudor se apoderaba de mi frente y cuello, caminé en círculos unos segundos hasta que el brazo de Mariano me detuvo, lo miré a los ojos y dije:
– Papaaaaaaaaaaá– gritó Sophie al entrar en la habitación, solté el aire que tenía retenido y me encogí de hombros– dijiste que bailaríamos juntos– Mariano achinó los ojos y me miró para luego suavizar la mirada y dirigirse a Sophie:
– Sí princesa, vamos... al parecer mamá debe pensar un poco– tomó la mano de nuestra hija y salió del cuarto tomé asiento en mi antigua habitación puesto he vuelto a vivir con Mariano, esta vez en el departamento que me regalaron mi madre y Je; nos cambiamos a los pocos días después de mi primera quimio y es que ninguno de los dos quería alejarse del otro...
– ¿Qué hago? Dios mándame una señal, que sí yo supiera que le ganaré a esta enfermedad...
– ¿Hablando sola pequeña? – pegué un salto y llevé mis manos a mi corazón que latía muy rápido
– Eres un tonto Je, me asustaste– se sentó a mi lado y me abrazó
– ¿De qué tienes miedo? – lo miré interrogante y él agregó – lo sé todo, Mariano lleva planeando más de un mes la propuesta, de hecho no lo iba a hacer hoy pero al parecer no se aguantó más...
– Yo creo que...– me levanté y comencé a caminar, realmente ¿qué me detiene? Tengo un hombre que ha demostrado estar conmigo en las buenas, malas y peores... ama a mi hija como si fuera propia, es detallista, amoroso, noble ¡Lo amo inmensamente! – acompáñame – le grité mientras corría, llegué abajo horriblemente cansada, me dirigí al patio y grité:
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UNA NUEVA OPORTUNIDAD
Storie d'AmoreY ahí estaba yo, enfrentándome a todo lo que se venía sola. NO, sola jamás; tenía a mi pequeña pero que dejarle a ella, aparte del dolor de no ver a su mami. De algo estoy segura; lucharé hasta que sepa que mi pequeña Sophie esté en buenas manos...
