Mariano:
Quedan exactamente tres meses para nuestro matrimonio, a pesar de que le dije a Chloé que podíamos esperar para que ella tomara un descanso después de su graduación, se negó diciendo que no quería esperar más. Últimamente la veo cansada, pasa con sueño y está algo rara. Según ella es por los nervios y por una dieta estricta que está haciendo hace un par de semanas para estar perfecta para la boda, lo que ella no sabe es que ante mis ojos siempre será perfecta, es una perfecta mujer, perfecta madre, perfecta amiga, perfecta compañera, es tan perfecta para mí y nada podrá cambiar eso.
Habíamos llevado a Sophie con mi hermana Sarah y Jeremy, le encanta pasar algunas horas con ellos y ayudar a cuidar a Sebastián mi pequeño sobrino de un par de meses de edad. Mi pequeña princesa nos pide diariamente tener un hermanito pero con Chloé hemos decidido esperar un poco aunque realmente me haría muy feliz tener otra princesa en mi vida. Chloé se graduó hace una semana, estaba tan jodidamente orgulloso de ella al verla recibir su diploma, se esforzó mucho para conseguirlo, pasó noches sin dormir, días estresada... varias veces la vi llorar de frustración pero aun así ella pudo y nunca dudé de eso.
- Amor estoy lista- dijo sacándome de mis pensamientos, me giré para observarla, estaba hermosa lucía un vestido negro ajustado al cuerpo, le tomé la mano y la hice girar mostrando su espalda al descubierto pudiendo así ver su hermoso tatuaje.
- Estás preciosa como siempre- dije mientras besaba sus labios, entrelacé nuestras manos y la dirigí a mi auto, Chloé se negaba a aprender a manejar dice que se pondría muy nerviosa y que ocasionaría constantemente embotellamientos además según ella para eso me tenía a mí.
- ¿Ya me dirás dónde vamos?- preguntó al rato después, ella no lo sabía pero yo había organizado una noche especial para ambos, quería que se relajara y me contara lo que le está pasando... estoy bastante preocupado.
- Iremos a cenar, es hora de que tengamos nuestro espacio y nos relajemos; además tenemos que pensar en el destino de nuestra luna de miel- Chloé asintió sin mucho entusiasmo y se dedicó a mirar por la ventana, traté de llamar su atención mirándola fijamente cada vez que nos tocaba rojo pero ella en ningún momento hizo contacto con mis ojos.
...
Estábamos ya instalados en el restaurante preferido de Chloé, podía ver en esas lagunas de miel preocupación, ya no aguante y dije:
- Cielo, ¿Qué pasa?... hace días estás distraída, te noto distante y estoy preocupado- ella me miró fijamente y dijo:
- Tengo miedo- cerró sus ojos fuertemente para luego continuar- las cosas nunca me han salido perfectas como ahora y estoy asustada de que esto cambie, mírame tengo una preciosa hija que adoro y amo con el alma, tengo un prometido que se ha desvivido por ambas, que nos ama por sobre todas las cosas y que me hace muy feliz y acabo de terminar la carrera que tanto quería... y realmente no estoy acostumbrada a que las cosas me salgan bien, tengo miedo de que algo pase y arruine todo.- me acerqué inmediatamente a ella y la abracé, respirando profundamente su aroma.
- Eso no pasará, todo está bien y seguirá estando así... no seas pesimista ¿sí?- asintió mientras levantaba su rostro y me miraba detenidamente.
- Tienes razón, no debería preocuparme de nada... te amo- me besó tiernamente mientras me abrazaba por el cuello.
Terminamos de cenar y nos fuimos a nuestro departamento, era nuestra noche... a penas llegamos la tomé en brazos haciendo que ella gritara de la impresión y luego riera, como amo ese sonido, nos conduje a ambos a la habitación para luego depositarla con sumo cuidado en nuestra cama, comencé a repartir besos por toda su cara llegando hasta su boca, bajando por su cuello hasta el escote de sus pechos, me acerqué a su oído y susurré:
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UNA NUEVA OPORTUNIDAD
RomansaY ahí estaba yo, enfrentándome a todo lo que se venía sola. NO, sola jamás; tenía a mi pequeña pero que dejarle a ella, aparte del dolor de no ver a su mami. De algo estoy segura; lucharé hasta que sepa que mi pequeña Sophie esté en buenas manos...