Dejarse querer

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- ¿Qué pasa?- preguntó acercándose.

- Nada, hablaba con Gastón y con Rose...

- Me alegra, espero puedas perdonar a tu amiga, se nota que estaba muy afectada con todo lo que estaba pasando.

- Sí, es sólo que me tomo por sorpresa, me hubiese gustado que me lo dijera antes de que pasara. Pero estoy segura que no lo hizo con mala intención, ella jamás me haría daño a mí y mucho menos a Sophie.

- Ya, no pensemos en eso ¿Sí? Te tengo una sorpresa pero debes cerrar los ojos ¿De acuerdo?- yo asentí sonriente, tapé mis ojos con mis manos y me dejé guiar por él.

- Ya, ahora puedes abrirlos- abrí lentamente mis ojos y miré a mí alrededor. En la mesa de centro había pintura de varios colores, una cámara y la computadora de Mariano.

- ¿qué es todo esto?- ¿Para qué es?

- Es la sorpresa que te tenía, comenzaremos nuevamente con las sesiones, además te pintaré esa panza.

- Oye, un momento... ¿Cómo sabías que aceptaría volver a hacer las sesiones contigo?

- Bueno, la verdad es que no sabía... de hecho pensé que no aceptarías, como eres tan terca, pero no perdía nada intentando así que traje igual todo.- ¿Terca yo?

- Mmm ok, ¿Tienes algún diseño en mente?

- La verdad es que sí, pero quiero revisar varios contigo.

- Está bien, pero me iré a poner ropa adecuada.- subí a mi cuarto y me puse una camiseta blanca con golondrinas y un pantalón negro me subí la camiseta de modo que mi vientre quedará despejado. Bajé las escaleras lentamente... igual sentía un poco de pudor por estar vestida así respiré un par de veces y me asomé al living donde estaba Mariano, él estaba de espaldas a mí arreglando todo. Como si sintiera mi mirada se giró y me vio en silencio, como si me escaneara comenzó a mirarme de los pies a la cabeza, y yo como de costumbre comencé a sonrojarme.

- ¡deja de mirarme así!- le exigí cruzándome de brazos.

- ¿Así cómo?

- Así como si fuera carne en una carnicería- Mariano comenzó a reír, se acercó y deposito un tierno beso en mis labios.

- Te ves preciosa, veamos las imágenes ¿quieres?

- Mmm... confío en tus gustos, ¿aparte de fotógrafo, sabes pintar?

- Sí, en la universidad fui a varios cursos de cuerpos pintados.

- Genial, ¿empezamos?

- Sí, recuéstate en el sillón y relájate. Te aplicaré crema antes para que así sea más fácil retirar la pintura después.

- Ok- le hice caso y me recosté, cerré mis ojos y me dedique a disfrutar del tacto que hacía la mano de mariano por encima de mi vientre. Sentí la fría crema encima y me estremecí. Luego sentí un suave cosquilleo que imagino deben ser los pinceles, abrí los ojos y pude ver como Mariano trazaba líneas de colores, se le veía muy concentrado y feliz. Agarré mi celular y le tomé una foto, al sentir el ruido me miró y sonrió.

- Ahora sí, puedes tomar otra con mi cara sonriente, pero luego te vendaré para que no puedas ver lo que estoy haciendo hasta el final.- tome la otra foto, que guapo que se ve, creo que guardaré esta foto por siempre.

- Está bien, pero no es necesario vendarme... prometo no volver a abrir los ojos hasta que termines.

- Ok, ahora ciérralos.

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