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Los días siguientes no cambiaron demasiado, Gyuvin sabía que a pesar de lo ocurrido su hermano seguiría encima suyo, tal vez no con el mismo tono o algo más seco, pero ahí estaba.

Esa tarde había quedado de verse con sus amigos en un restaurante, ya que después irían a casa de Yujin a dormir. No había mencionado aquello al mayor, pero su madre sí le dio el permiso de salir, así que sólo estaba arreglandose cuando escuchó el timbre sonar.

Al bajar las escaleras vio a Hanbin en la puerta con su ya conocida mueca de molestia.

—No va a ir. Vete. — el mayor quiso cerrar la puerta, pero quien sea que haya ido por Gyuvin la detuvo y se adentro, dejándose ver ante ojos del menor.

—Vamonos, Gyuvin. — le hablo al más bajo, quien se encaminó rápido hacia Ricky sin darle siquiera una mirada de reojo a su hermano.

Antes de que Hanbin siquiera reprochando, salieron de la casa, con los molestos gritos de fondo de su hermano.

[ ¡ stop ! ]

—¿No ha parado? ¿Siquiera después de la fiesta? — estaban en una mesa para seis personas, aunque tuvieron que pedir una silla extra para Taerae, el recién conocido amigo de Gunwook. Gyuvin estaba sentado al lado de Ricky, quien le rodeaba los hombros con su brazo y escuchaba atento a lo que decían.

—Creí que se alejaría después de lo que le dije, pero sigue pegado a mi. ¡Argh! Es tan molesto. — Gyuvin tomó una papita y la comió haciendo un puchero, provocando una pequeña risa en Ricky.

—Es lindo. — los ojos de los cinco restantes se dirigieron hacía el pelinegro, quien bebía desinteresadamente de su bebida y elevando una ceja ante la repentina atención. —¿Qué?

—¿Lo conoces? — soltó Yujin, el cual estaba a su lado.

—Lo conocí en la fiesta de Keita. — corto señalando al morocho. —Estaba en el patio cuando yo salí y hable con él, pero sí, es pesado.

—Dios, perdón si dijo algo malo, él-

—Tranquilo, no fue nada grave. — río tras comer una papita. —Sólo me dijo drogadicto al segundo de verme.

Gyuvin mostró sorpresa y cubrió su boca, pidiendo perdón en nombre de su hermano y sintiéndose mal, aunque el contrario no parecía realmente afectado por nada.

—Ya no sé qué hacer para que me deje en paz, intento de todo. ¡Hasta les hace creer cosas que no son a mis padres! — se apoyo en el cuerpo de Shen, quien le abrazo. —No entiendo por qué es así.

No hubo más palabras sobre el tema. Después de comer, se fueron directo a casa de Yujin.

[ ¡ stop ! ]

Uhhh ya empezó todo

𝘀𝘁𝗼𝗽 - 𝗵𝗮𝗼𝗯𝗶𝗻Donde viven las historias. Descúbrelo ahora