57

75 15 0
                                        

—¿Por qué necesitas ayuda? — preguntó Matthew mirándolo a través de la pantalla. Hanbin soltó un suspiro, dejando caer su cabeza.

—Sólo quiero... Cambiar un poco a Zhanghao. — susurra.

¿"Cambiarlo"? ¿Por qué? — se acercó a la cámara, como una forma de hacerle ver que lo veía de cerca.

—Quiero presentarlo ante mis padres y ellos son... Bueno, "ellos". — Matthew lo mira confundido. —Él fuma, tiene tatuajes, va a fiestas, ¡ni siquiera es de nuestro colegio! Ya lo vieron antes, pero sólo lo aceptaban por ser amigo de Gyuvin, e incluso no parecían cómodos con él estando en casa... No sé qué hacer...

Siempre está bien la opción de mudarse.

No voy a mudarme, Matt. — suspiró. —Debería hablarlo con Zhanghao, ¿crees que se moleste?

Lo conoces mejor que yo, ¿por qué me preguntas? — ve como toma algo de un vaso, girándose tras oír ruido en su habitación. —Debo irme, ¿hablamos luego?

—Te veo en clase. — Matthew asiente, despidiéndose con la mano y cortando la llamada pronto.

Hanbin se preguntaba cómo es que sus amigos seguían con aquella relación, tuvieron peleas, incluso se tomaron un tiempo, pero ahora... Estaban tan felices juntos que todos pensarían no han tenido ni una discusión. Sung a veces los envidiaba, sus relaciones siempre terminaban mal, o eran idiotas o pensaban podrían conseguir algo mejor.

Chistó. No sabe siquiera cómo es que terminó de esa forma con Zhanghao, aquel chico que le molestó durante días, que su primera impresión fue un asco, que lo vio romperse más veces que otras personas, ¿Acaso era broma? ¿Cómo Zhanghao terminó siquiera gustando de él...? Alguien tan molesto, irritante y algo egocéntrico, las personas se quejaron tantas veces de la forma en que manejaba sus emociones que terminó odiandolas.

¿Realmente estaba enamorado de Zhanghao? ¿O su mente estaba tan cansada que le hacía creer eso para ganar un poco de felicidad? Su corazón no mentía, ¿cierto?

—¿Qué tanto piensas? — giró su cabeza y mostró sorpresa al ver al chico que no dejaba sus pensamientos. Zhanghao sonrió sentándose en el colchón. —Gyuvin me dejó pasar, dijo que tus padres no estaban.

—No, fueron a... Comprar unas cosas, ¿qué haces aquí? — soltó, aún abrumado por lo que pensaba momentos atrás.

—Vine a verte. — lo miró. —¿No puedo...?

—¡Sí, sí puedes! — se apresuró. —Es sólo que no te esperaba. — tomó asiento a un lado del más alto, sonriendo al sentir su brazo rodeándolo. —¿Gyuvin está abajo?

—Mhm. — hizo un sonido de afirmación.

Ambos se miraron por unos cuantos segundos, comenzando a acercarse al rostro ajeno. Zhanghao tomó entre sus manos las mejillas del rubio, acariciando las mismas sacando una sonrisa a Hanbin.

Sus labios por fin se tocaron, dando inicio a un beso que se agregaría a la lista junto a los demás. Hanbin apoyándose en las piernas del más tatuado para empujarse un poco y besar más cómodamente al contrario, Zhanghao sin soltar al rubio bajaba sus manos al cuello del mismo, siguiendo con las caricias durante el beso.

—¿Tu puedes comerte la boca con tu novio pero yo no puedo invitar a Ricky? — Hanbin rápido se puso de pie, viendo a Gyuvin apoyado en el marco de su puerta con los brazos cruzados y una ceja levantada.

—¿Cuándo subiste, idiota? — soltó Zhanghao, limpiando "disimuladamente" la saliva de sus labios.

Gyuvin hizo una cara de asco. —Recién, y verlos tragarse el uno al otro no es muy lindo, ¿saben? Deberías cerrar la puerta. — Hanbin miró de reojo a Zhanghao, sintiendo sus mejillas ponerse rojas.

—Sólo vete. — dice Zhang con molestia.

—¿Es, literalmente, mi casa?

—Puedes invitar a Ricky cuando quieras, Gyuvin. — interrumpe el rubio. —¿A eso viniste?

—Gracias, y no. Mamá y papá llegarán en cualquier momento, así que saca a Don Juan de aquí, a menos que quieras presentarlo a sus suegros tan pronto. — una sonrisa sarcástica se mostró antes de que el menor saliese por la puerta, cerrando la misma. Hanbin miró apenado al más alto quien seguía en su cama.

Zhanghao ríe bajo. —¿Puedo quedarme aquí? Mamá invito a unas amigas a su casa y solamente hablan de mi queriendo presentarme a sus hijas. — chasqueo la lengua.

Hanbin rasco su brazo. —Pero mis padres...

—¿No vas a decirles aún? — preguntó, poniéndose de pie y viendo de cerca al rubio, Sung negando con la cabeza sin poder mirarle. —De acuerdo, diles que... ¡Soy tu amigo!

El más bajo hizo una mueca. —Ellos creen que eres amigo de Gyuvin, sería extraño. Además, no les gusta mucho que invitemos amigos tan tarde, ni a quedarse. Probablemente hagan que regreses a tu casa. — susurró un pequeño "lo siento" después.

—Bien, no les digas. Puedo esconderme. — sonrió.

—Eres como de 2 metros, no será fácil esconderte. — Zhanghao soltó una risa baja aunque Hanbin no planeaba hacer una broma.

—¡No soy tan alto! Puedo esconderme en el armario, o el baño, ¿tienes uno propio, cierto? — decía, señalando la habitación.

—Sí, pero...

—Sólo será una noche, te has quedado tantas en mi casa.

—Pero a tu madre no le molestó. — susurra.

—Bueno, dormir en el suelo sí es molesto.

Hanbin lo mira. —¿Era molesto? ¿Por qué no me lo dijiste?

—Los invitados no pueden dormir en el suelo. — dijo con un tono de obviedad.

—¿Entonces dormiré en el suelo? — preguntó con voz baja mirando su cama.

—Tu cama es más grande que la mía.

Las mejillas del rubio se tiñeron de rojo nuevamente, notándose más debido a su pálida piel. Incluso su labio temblaba, ¡no podía pronunciar lo que quería decir!

—¿Dor-Dormir juntos? — dice tras perder el aliento por segundos. Sube la mirada para encontrarse con la del pelinegro.

¡Hanbin! ¡Baja, por favor! — la voz de su madre lo empujó lejos de Zhanghao, quien sólo esperaba una respuesta del más bajo.

Se acercó a la puerta y abrió la misma, mirando indeciso al tatuado. —Sólo... Quédate aquí, ya vuelvo. — y cerró la misma, dejando solo a su novio.

𝘀𝘁𝗼𝗽 - 𝗵𝗮𝗼𝗯𝗶𝗻Donde viven las historias. Descúbrelo ahora