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Estaba a nada de dar media vuelta e irse de ahí, no teniendo fuerza suficiente para tocar la puerta y hablarle a Zhanghao. No después de atacarse mentalmente durante todo su camino hasta ese lugar.

¿Merecía volver a los viejos tiempos? Ni siquiera quiso escuchar lo que Zhang quería decirle, lo ignoró e incluso llegó a lastimarlo. Podía creer que el tatuado se alejó por todo ello, porque sabía que no iba a funcionar. ¿Era así... verdad?

—¿Qué haces ahí? — escuchó la tan conocida voz, seguida de una pequeña risa con burla. No le respondió, le dio la espalda al notar que lágrimas habían corrido por sus mejillas. —Hey, ¿estás bien? ¿Mamá no está? Creí que se quedaría hoy... — sintió al más alto acercarse, aún estando de espaldas. Pronto la mano del pelinegro se posó en su hombro, provocando un pequeño escalofrío.

Hanbin giró sobre sus pies y Zhanghao finalmente pudo ver su triste mueca, preocupándose rápidamente, creyendo que había sucedido algo malo nuevamente; soltó lo que tenía en la manos y tomó el rostro del rubio entre sus manos, limpiando así las lágrimas que habían corrido de sus ojos, pero Sung no pudo evitar soltar algunas más.

—¿Qué pasó? ¿Estás bien? — no dejaba de revisar al más bajo. —¿Fue él? ¿Pasó otra vez...? — Hanbin sujeto sus manos y las alejó, negando con la cabeza ante las preguntas del pelinegro. —¿Entonces?

Las palabras no salían de su boca, por más que su cabeza le gritará que soltará todo lo que venía pensando, no podía.

Cuando sus piernas empezaron a flaquear, la puerta del departamento se abrió. —¿Zhanghao? — la mujer confundida observó a Sung, preguntando con la mirada qué sucedía. Próximo a eso, Hanbin simplemente cerró sus ojos.

[ ¡ stop ! ]

La luz que entraba por la ventana lo cegó un momento al segundo de abrir los ojos, así mismo, llenándolo de confusión cuando notó que no se encontraba en su habitación ni en casa de Matthew.

Su cabeza dolía un poco, así que le costó ponerse de pie. Iba a dirigirse a una de las puertas que había, suponiendo era la salida, pero esta se abrió y pudo ver a Zhanghao entrar con clara preocupación en su rostro.

—¿Estás bien? Creo que te desmayaste. — frunció el ceño y tomó asiento cuando el tatuado se acercó. Lo observó unos segundos, no entendiendo la razón. —¿Comiste algo antes de venir? — Hanbin trato de recordar, pero sólo había vagos momentos en su cabeza. Negó. —Debe ser por eso... Traeré algo de comer.

El más alto estaba por salir y dejar a Hanbin solo nuevamente, pero el rubio le tomó del brazo, deteniendo su andar; Zhanghao se giró confundido, esperando Hanbin le dijese algo, aunque este permaneció en silencio incluso cuando el moreno se sentó a su lado.

—¿Seguro que estás bien? — está vez el rubio se sumió en un pequeño silencio, negando después con su cabeza aún sin mirar a los ojos del más alto. Zhanghao tomó su mano, entrelazando sus dedos, logrando captar la atención del rubio. —Puedes decirme.

¿Realmente podía? Susurraba Hanbin en su mente; tras atacarse hace unas... ¿Cuánto tiempo había pasado? Recién notaba como el sol se ponía a través de la ventana, dedujo que duró unas horas dormido. Suspiró. Era difícil contarle lo que le sucedía a Zhanghao después de convencerse a sí mismo de que el morocho lo encontraba molesto. ¿Debía decirle?

—Está bien si no quieres... — rápido habló Zhang al ver que Hanbin parecía pelear consigo mismo. —Mmm, está anocheciendo así que... Es mejor que comas primero, puedes quedarte si no hay problema.

¿Quedarse? ¿Eso quería decir que... No le odiaba?

Situó sus ojos en los contrarios, pidiendo un permiso que ya había sido dado, pero no podía confiar, no después de destruirse en tan pocos minutos.

—Mamá no tiene problema, le agradas. — sonrió, como tanto solía hacer. —¿Entonces? Puedes contarme después, cuando estés más cómodo. — Hanbin asintió con la cabeza lentamente, Zhanghao sonriendo ante ello y dándole un leve apretón en la mano, moviendo esta hacia su cabello y hacerle 'pat pat', recordando a Hanbin como él hacía eso con Gyuvin.

El más alto se puso de pie nuevamente, está vez, llegando hasta la puerta y abriendo la misma. —Hay ropa en el armario, por si quieres ponerte algo más suelto. — Sung susurró un "gracias", sintiéndose extrañamente más tímido con Zhanghao que de costumbre.

Eso era... ¿Bueno? ¿O malo?

𝘀𝘁𝗼𝗽 - 𝗵𝗮𝗼𝗯𝗶𝗻Donde viven las historias. Descúbrelo ahora