17. SILENCIO.

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El lunes por la mañana, después de desayunar Lucy y Alfred se fueron al teatro. Yo estaba a punto de salir rumbo al instituto, cuando sonó la puerta, de suerte que no tenemos timbre, este sonido era algo insistente, abrí.

Era un hombre, uniformado en traje azul marino, con portafolio, llevaba una notificación jurídica.

Estaba llegando una demanda para Lucy, el sujeto se presentó casi de manera mecánica, no me sorprendía, indicando que se comunicarían nuevamente con ella. Solo asentí, dejé la notificación en la mesa y salí rumbo a la escuela.

Llegué faltando 5min para la primera clase de cálculo. Le conté a Jimm. Quien trato de mesurar, su preocupación. Toda la mañana estuve pensando en lo que podría pasar si encontraban a Lucy culpable. Todo estaría bien, sin embargo no podía evitar sentirme angustiado. Terminó la clase, hundí mi cara entre mis brazos recargándolos totalmente en el pupitre, se oían los zapatos de alguien quien, tocó mis brazos cruzados, se agacho, sabía que era Helen, olía a su aroma, seguí cerrando los ojos percibiendo su olor.

—¿Qué pasa? estás preocupado. —

—Llegó en la mañana una demanda para Lucy, reportaron a Alfred.— levante la cara encontrándome con su rostro, me detuve en sus labios, levantó mi barbilla para que la viera a los ojos.

— Todo esto es una injusticia que debe saberse, y los hechos demostrarán que Lucy es inocente. — acarició mi brazo dándome ánimo.

—Si, espero que sí. — dije afligido.

— Quizá no será tan malo que lo hagan público. —

— ¿Puedo ir por la tarde? Ya tengo las fotografías reveladas ¿ A las 6 está bien? —

—Esa hora está bien. — confirmé tirando la cabeza en mi libro de ciencias sociales. ¿Qué parte de las ciencias sociales es ciencia? estúpidos de la sep. Ella se fue tocando mi nariz con su dedo índice. *Gracias. Pensé.

Por otra parte Jimm estaba marcando a su casa desde el teléfono local de la escuela, para preguntar si sus padres estaban enterados. Y en efecto, ya sabían.

— Todo se va a arreglar Sus. — Jimm me abrazó con tal serenidad que por un momento me sentí como en un día normal.

En la salida seguíamos estando alerta, cada quien tomó su camino por si existía la posibilidad de que alguien estuviera observando.

Cuando llegué a casa, vi el reloj, eran las 3. Todo era tan silencioso, solo estaba yo y esa notificación en la mesa, que no dejaban de hacer ruido en mi cabeza.

Fui a arriba, hice un entrenamiento del lunes, lo que me mantuvo tranquilo, al terminar preparé algo de cenar para cuando llegara Lucy y Alfred.

Cuando por fin llegaron. No tuve que decirle nada, pues Lucy, quien tomó el sobre, lo abrió, lo leyó, parecía no estar sorprendida.

—Sabía que no tardarían en identificarte, sin embargo, no tenemos nada que esconder... y sí, mucho que declarar. Llamaré al abogado.—  Alfred, estaba desconcertado, inundándose a sí mismo en el mar de sus propios pensamientos

— Si todo se complica, tendré que huir, los dejaran en paz, me quieren solo — dijo en forma hipnótica

— Oye, podemos con esto, respira. — Lucy solía usar sus manos para expresarse, lo que lograba ser apaciguarte. Continuó usando el teléfono local, que tenía en la mano.

— Lucy... Si de pronto, tengo que huir, no te espantes, estaré bien, y espero estar cuidando de ustedes también. —

— Cielo, todo se va a comprobar con hechos; en primera, ya eres mayor de edad. En segunda, se pueden comprobar las secuelas de los fármacos, y evaluar realmente la situación medica; y tercera el abuso de poder del narcisista que tienen por director en el instituto, que por cierto es pública. Todo está a nuestro favor.—

Lucy tenía razón, todo estará bien.

—Es cierto, todo podría salir bien. — afirmó Alfred más tranquilo.

Cenamos tranquilos. Lucy nos confirmó que la obra sería al otro día por la tarde, emocionada nos dio 6 entradas.

—Ahí estaremos. — Confirme, justo nos alcanzaba para que fuéramos Rodrigo, Luis,  Yenni, Helen, Alfredo y yo.

Alguien llamó a la puerta, yo sabía que era Helen, pero en realidad implore porque fuera ella y no un judicial. Lucy se dirigió a la puerta.

—Hola querida, qué gusto que estés aquí, adelante. — Índico

—Gracias, Sus me mantuvo al tanto de la situación... creí que podría servir de algo las fotos que revelamos de las cicatrices y marcas de Alfred.— las fotos, eran desgarradoras

—Gracias linda. Si lo necesitaremos, justo hablaré con el abogado, para agendar el día del juzgado ¿has venido sola?. Es algo noche. —

—En realidad no. Mi padre vino a dejarme y volverá en una hora. —

— Excelente, hablare con el abogado por teléfono. Veremos qué nos dice — Lucy salió al jardín por la puerta corrediza que daba al jardín

—Hola amigos. — dijo Helen sentándose en el sillón. — woow el cuadro se ve muy bien ahí. — asentí, Alfred la miró con gratitud, lo había colgado hace unas horas

— Cómo te has sentido Alfred ¿Cómo te han funcionado las plantas que traje?. —

—La verdad me ha sentado muy bien, no he tenido un ataque, y he podido dormir mejor desde hace días, aunque de momento la ansiedad vuelve. — confesó.

— Me alegro que te estén funcionando, vas muy bien es como dice la canción... un día a la vez. Un segundo a la vez, una página a la vez. — sonreímos

Pasamos el rato diciendo cosas ocurrentes, Observé a Lucy en el jardín, fumaba su cigarrillo con gran apetito. Después de un momento entró.

— El juzgado será el miércoles, mañana será la obra y quiero que estén ahí. — Helen aceptó ir a la obra e invitar a Yenni, así que le di las entradas. Poco después llegó su papá quien esperaba en el auto, acompañe a Helen afuera y salude a su papá con un buenas noches, el cual me contestó con un tono ronco. — Hasta luego joven. —

Por la noche, dormimos con Alfred hasta tarde, me estaba contando cómo se sentía, preocupado, ansioso, emocionado por el posible cambio de rumbo en su vida, le preparé un té relajante de toronjil. Por primera vez me pidió un cigarrillo, se lo di y de paso me fumo uno con él en la ventana, pensé.

Tomó su té. Lucía tranquilo y feliz cuando hablaba de Marcos.

Me aconsejó que practicará la concentración manteniendome en los proyectos que había  en mi mente.
Poco a poco nos quedamos dormidos.

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