La situación se calmó, los siguientes días, el director no podía hacer nada más que limitarse a mirarme de reojo, y de frente, cuando creía que nadie se daba cuenta me miraba con ojos desquiciados, parecía que solo estaba esperando la oportunidad de poder matarme.
De suerte que, no podía hacerme nada, era como un toro enojado y enjaulado.
Por otra parte Jimm estaba siendo monitoreado por sus tíos de forma discreta, así que solo hablábamos dentro de la escuela, y por el teléfono local, a las 6:00 pm. Le conté de Helen, puesto que se dió cuenta cuando yo lo estaba esperando sentado en mi pupitre para salir de la clase de literatura y ella iba saliendo, cruzamos miradas y me dijo * Adiós. Moví mis dedos en símbolo de respuesta. Jimm se limitó a mirarme parado, listo para que salieramos, me dijo con tono piyo.
—La situación no solo es irónica sino que además es obvia la manera en que se miran... creo que pude sentir miel en mis zapatos.— dijo esté con una sonrisa divertida que me hizo reír.
—No es para tanto.— comente apenado.
—Te saludo con un adiós. — se le salió otra carcajada. —...hacen una linda pareja. — salimos de la institución y cada quien tomó su camino.
**********
Habían pasado 7 días desde que Alfred estaba con nosotros, esa mañana me despertó un sollozo. Era él en la cama de al lado.
—¿Qué pasa amigo?. —
—Es difícil está sensación de vacío — dijo cuando pudo hablar.
—Es verdad. — recordé las veces que me he sentido de la misma forma.
— No puedo concentrarme en nada, tampoco puedo dormir, solo esta maldita sensación que me ahoga... — esto último salio de sí como un grito. Su respiración se aceleraba.
Fui por el alcohol que había usado antes que no parecía ser suficiente está vez.
En esos días comenzamos a usar infusiones para la ansiedad, prepare un té de pasiflora y valeriana.
— Bebelo, no está tan concentrado. —
Después de haber bebido el té, Alfred comenzó a hablar cada vez más tranquilo, hasta que se quedó dormido.
— Esto si que es medicina. —dijo divertido, durmió por 7 horas.
El instituto tenía consejo escolar así que nos habían dado el día, cuando despertó, decidimos arreglar el jardín.
— ... creo, que es cuestión de tiempo para que uno de los dos lo acepte, delante del otro.— aseguró muy normal, mientras plantaba las cactáceas.
— Me gusta que trate de mantenerse al margen, su compañía me da tranquilidad. — comente sin reprimir la felicidad que me provocaba. Alfred frunció los ojos en una sonrisa.
— Tenías razón sobre no apresurarme, nos estamos conociendo y todo va fluyendo muy bien... Espero no arruinarlo—
— incluso si se arruina, por cualquier motivo, por cualquier razón vale la pena vivirlo, el dolor, porque el amor puede doler.— al decir ésto, Alfred se hundió en una tristeza que lo hizo llorar casi en contra de su voluntad, creo que pensaba en Marco.
—Amigo, vamos adentro— había preparado agua de horchata para cuando terminamos el jardín. Le servi un
Vaso, pudo reincorporarse.
—Es triste estar afuera y no poder salir— dijo mientras se desparramo en el sillon. —Voy a enloquecer Sus... voy a... enloquecer. — aún ansioso, cerró los ojos, intente buscar una idea...
Muy dentro de mí, sabía que debía frenar un poco ese espíritu aventurero que ponía en riesgo su identidad Aun así, lo dije.
— Podríamos intentar salir... quizá de noche... si vamos más de dos personas es menos probable que te ubiquen. simplemente unos amigos que van a acampar y listo. — dije, como si fuera tan fácil.
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REACCION.
Novela JuvenilEn México 1986. Susma; un estudiante de preparatoria, se cruza con personas de su pasado más crucial, lo que lo lleva a conocer las emociones más bonitas, y las que de vuelta estas traen.
