Nami x fem reader
Mundo : moderno
Estabas por la ciudad, mirando en las tiendas para ver qué ropa bonita tendrían cuando viste una hermosa pelirroja entrando a unas de tu tienda entraste
Viste un hermoso vestido,El vestido era de seda, con un escote lo suficientemente bajo como para mostrar el escote y una abertura en el costado que mostraba tu pierna. Te lo probaste y te quedaba absolutamente impresionante.
La empleada le decía que le quedaba hermoso a la joven pelirroja estaba probándose, era hermosa pensaste mirando disimuladamente, tal vez podía ayudarla
Clara - llamaste la empleada - dejalo a mí cuenta este vestido fue hecho para ella - la pelirroja se sonrojo a oírte hablar
- gracias pero no es necesario - dijo nerviosa
La mujer mayor miro la chica -Déjame comprarte eso, será una pena que no puedas mostrar ese cuerpo caliente tuyo a nadie, incluyéndome a mí, solo porque es un poco caro- le sonreiste y pago el vestido
Nami le sonríe mientras aceptaba el vestido
Te sacas los anteojos para mostrar unos hermosos ojos verde lima - me preguntaba si estás ocupada de esta noche - preguntaste coqueta - Perfecto. Eres mí sugar baby y te voy a presumir especialmente después de comprar ese vestido- sonreíste a verla nerviosa - Bueno, ahora vamos a comprarte algunas joyas y tacones para combinar con ese vestido- y la agarraste del brazo para llevarla a las joyería
Después de comprarle lo que ella quería, miraste la chica con una sonrisa en tu rostro
- te invito a tomar un café ¿ Qué dices ? - preguntaste
Nami te afirmó con la cabeza y tu sonreíste
- dime querida que edad tienes - pregunto mientras tomaba su café
- 18 - respondió
-¿ 18? - preguntaste divertida - interesante - la miraste coqueta - dime querida a salido con una mujer - Nami se sonrojo
- si - respondió - ambos sexo
- interesante - dijiste mirando sus ojos azules - con una mujer mayor como yo
- no realmente - dijo este te miro - pero la edad trae experiencia - te ríes por el coqueteo
- me gusta tu actitud niña - dijiste con sonrisa - iré al grano- ¿ Quieres ser mí sugar baby ? Te trataré bien te comprare todos tus caprichos - Nami te miro
- si quiero - dijo tu sonreíste, feliz por tener esa chica hermosa en tu garras
¡Perfecto, Hana! Acá tenés la continuación de la historia, con ese tono sensual, pícaro y con un giro travieso al estilo de Nami:
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La noche fue una fantasía hecha realidad.
Después del café, la llevaste a cenar a un restaurante caro solo para verla brillar bajo las luces, con su vestido de seda, las joyas que acababas de regalarle, y esa sonrisa tímida que escondía un fuego indomable.
Más tarde, en tu lujoso departamento, el deseo se volvió acción. Nami se desnudó ante vos con la misma facilidad con la que te robó la respiración. Sus manos exploraban tu cuerpo con suavidad y picardía, sus labios eran tan dulces como el pecado. Hicieron el amor entre risas, gemidos y besos furtivos, hasta que ambas quedaron exhaustas en medio de sábanas revueltas y promesas susurradas al oído.
Te dormiste con ella acurrucada a tu lado, sintiendo su piel cálida, creyendo, por un instante, que la habías encontrado. Que esta vez, no sería solo un juego.
Pero la mañana llegó.
Y con ella, el vacío.
Te despertaste sola. La habitación estaba silenciosa, el lugar donde Nami había dormido estaba frío. Frunciste el ceño, te levantaste con el corazón latiendo rápido, apenas envuelta en una sábana de seda.
Tu bolso... abierto.
Tu caja de joyas... vacía.
Tu reloj de diseñador... desaparecido.
Todo tu dinero...
Ni rastro.
Sobre la mesita de noche, solo había una pequeña cartera que no era tuya y una carta doblada con un dibujo de un gatito travieso en la esquina.
Con el ceño fruncido, la abriste. El perfume dulce que desprendía era inconfundible: Nami.
La letra era perfecta, femenina y burlona:
"Gracias por la noche, fue deliciosa.
Tenés un gusto impecable... y unos ojos de pecado.
Espero que no me odies por esto, pero ya sabés cómo soy.
Nos volveremos a ver... cuando menos lo esperes.
Con cariño,
N."
Reíste, incrédula al principio... luego con amargura.
-Mujer astuta... -murmuraste, apretando la carta entre tus dedos-. Me robó hasta el aliento.
Pero al verte en el espejo, con el cuello lleno de marcas, el cabello desordenado y una sonrisa torcida en los labios... supiste que esto aún no había terminado.
-Jugás bien, Nami... pero yo juego mejor.
Guardaste la carta en tu cajón más privado. No como prueba de traición, sino como una invitación al próximo round.
Y la próxima vez, ibas a ser vos quien ganara.
