Estabas relajándote en el barco de los Mugiwara cuando Sanji se acerca a ti y te sirve cuidadosamente una bebida sofisticada.
—Aquí tienes, para la persona más increíble del mundo— Él dice en un tono carismático y amable y luego se sienta a tu lado
—Entonces, t/n ¿ Que planes para hoy? ¡Podríamos pasar tiempo juntos si así lo deseas!—Sanji parece emocionado con la idea y espera nerviosamente tu respuesta.
Tu lo miraste con sonrisa en su rostro—Oi que está isla hay un restaurante muy famoso y pensé que tal vez ambos podemos ir—respondio
Sanji se le iluminaron los ojos pensando en la cita donde ambos podía estar juntos.
El salió corriendo bailando ella sonrió
Nami se acercó — al fin aceptaste salir con él—Pregunto la pelirroja, tu te acomodaste en reposera
—si,hoy será el día que le diga mis sentimientos— Nami suspira esperaba que sanji no te lastimara
Sanji te esperando emocionado de la cita, repasaba mental todo lo que iba hacer contigo, cuando te vio salió una sonrisa boba surgió en su rostro
— te ves hermosa t/n Swam— dijo mirandote arriba abajo como si fuera un plato de bistec, a ti no te importa que te mirara de esa forma por una extraña forma te agrado sentiste que te veía como una mujer al fin.
—vamos—dijiste aceptando su brazo
El te explicaba que iba a hacer tu sonrias feliz. Caminaron por el pueblo de la isla, la luces de lugar hacian un ambiente romántico. Ambos hablan y se divertían, era extraño pero ambos le gustaba por una vez tener esta tranquilidad, si era sinceros ambos le gustaba su vida se pirata pero necesitaba un poco de paz
—mira a una feria —señalaste nunca había ido a una — ¿ Podemos ? — pregunto la chica
— claro — ambos fueron
Sanji no podía quitarte los ojos de encima mientras paseaban por la feria. La música alegre y el sonido de la gente divirtiéndose creaban una atmósfera mágica. Había luces de colores por todos lados, y el aroma de dulces y comida recién hecha inundaba el aire.
—¿Qué quieres hacer primero? —preguntó Sanji, con esa sonrisa encantadora que lo hacía irresistible.
Miraste alrededor, tratando de decidir entre las opciones. Finalmente, tus ojos se detuvieron en un puesto de tiro al blanco donde los premios eran enormes peluches.
—¡Ese! —dijiste emocionada, señalando el puesto.
Sanji siguió tu mirada y asintió con determinación.
—No te preocupes, t/n-swan. ¡Voy a ganarte el peluche más grande de todos!
Se acercaron al puesto, y el encargado les explicó las reglas. Sanji tomó la pistola de aire comprimido con una confianza arrolladora, y aunque sus primeros disparos no dieron en el blanco, no se rindió.
—Oi, Sanji, ¿te estás poniendo nervioso? —te burlaste un poco, pero con una sonrisa divertida.
—¿Nervioso? ¿Yo? ¡Jamás! —respondió mientras se concentraba en su siguiente disparo. Esta vez, acertó directo en el blanco, y el encargado le entregó un enorme peluche en forma de león.
Sanji se giró hacia ti, orgulloso, y te entregó el peluche con un gesto dramático.
—Para ti, mi reina.
No pudiste evitar reír mientras aceptabas el regalo.
—Gracias, Sanji. Es adorable.
Continuaron explorando la feria, probando dulces, jugando en diferentes atracciones y disfrutando de la noche como si fueran dos personas comunes y no piratas con un pasado complicado. En un momento, encontraron un carrusel antiguo que giraba lentamente, iluminado por luces cálidas.
—¿Quieres subir? —preguntó Sanji, ofreciéndote la mano.
—Claro.
Subieron juntos y se sentaron en caballos que estaban uno al lado del otro. A medida que el carrusel comenzó a girar, sentiste que el tiempo se detenía. La música suave, las luces titilantes y la risa de Sanji crearon un momento perfecto.
Él se giró para mirarte, con los ojos llenos de algo más profundo que admiración.
—Sabes, t/n... Esta noche ha sido increíble. Nunca pensé que podría tener un momento como este contigo.
Te ruborizaste ligeramente, pero decidiste que era el momento.
—Sanji, yo también quería decirte algo.
Él te miró con atención, sus ojos reflejando una mezcla de emoción y nerviosismo.
—Desde hace tiempo, me he dado cuenta de algo... Me importas mucho más de lo que debería. Eres especial para mí.
Sanji se quedó en silencio por un segundo, procesando tus palabras. Luego, una sonrisa cálida y sincera se extendió por su rostro.
—T/n-swan... No sabes cuánto esperaba escuchar eso.
El carrusel se detuvo en ese instante, como si el universo les diera una pausa para asimilar el momento. Sanji se inclinó un poco hacia ti, aún sonriendo.
—¿Puedo...?
No necesitó terminar la pregunta. Te inclinaste hacia él y, por primera vez, ambos compartieron un beso bajo las luces de la feria. Fue un momento dulce, lleno de promesas y emociones que ninguno de los dos había experimentado antes.
Cuando se separaron, Sanji soltó una risa nerviosa.
—¿Sabes? Esto supera cualquier sueño que haya tenido.
—Entonces, haz que valga la pena —respondiste, tomando su mano con fuerza.
Y así, la noche continuó, con ambos seguros de que aquel momento era solo el inicio de algo mucho más profundo.
