Advertencia:
Esta es la continuación de la historia de Pit Babe tras el final de la primera temporada de la serie escrita por mi.
Nada tiene que ver con lo que pase en el libro original, ni tampoco en la serie televisiva pues se desenvolverá según m...
Luego de recorrer los pasillos con sus nuevas y engañosas apariencias, Tony y Win localizaron a Charlie y a Babe, quiénes salían de la cafetería camino a la sala de espera nuevamente.
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El informático había recibido un mensaje de Alan, en el que le decía que estaba en una habitación con Jeff pero estaba dormido pues le habían tenido que administrar un leve calmante.
Al parecer al omega le había dado un ataque de nervios y había empezado a gritar cosas incoherentes, sobre alguien que había resucitado y que todos corrían peligro.
A pesar de la preocupación por su hermano, la pareja se hacía mimos y no cesaban de sonreír, felices de cada vez encontrarse mejor juntos, lejos de celos y malentendidos.
...-Te amo
-Yo te amo más
-De eso nada, Babe. Yo mucho más
-Ok, tú más- rectificó el guapo piloto haciendo un puchero- olvidaba que me lo robas todo
Charlie rió.
-No puedes escapar de mi y lo sabes
Finalmente llegaron a la sala y buscaron asiento.
-Oye, ¿Por qué estás tan lejos?, ven acércate- protestó el más joven tras sentarse y ver a Babe hacerlo en otra fila.
-No, estoy muy bien aquí
Charlie lo miró con el ceño fruncido.
-¿Seguro qué estás bien?. Es uno de nuestros juegos, ¿Verdad?
Babe soltó un profundo y sonoro resoplido, lo que hizo preocupar a su novio pero acto seguido esbozó una burlona risa.
-¿Te has asustado?, eres tan inocente, cachorro
El informático sonrió aliviado ante la broma de este y a continuación se levantó y se acercó.
-Debería darte un castigo Pit Babe
-¿Qué me harás?, ¿Azotarme?
-No, eres demasiado guapo para eso. Tus fans no me lo perdonarían
-Puedes hacerlo, no me importa- alegó Babe con una sonrisa picarona.
-Ok, entonces en cuanto lleguemos a casa te azotaré con todas mis fuerzas
-Bueno, tampoco me vayas a malograr. No te olvides que soy el rey de las pistas y tengo una reputación
Entre broma y broma, la pareja se besó intensamente, aunque se detuvo al ver entrar a la "pareja de ancianos", quiénes se habían cansado de escucharlos amarse tras la puerta.
A pesar de estar muy molestos, Tony y Win sonrieron y se sentaron en frente, metidos en su papel de padres preocupados por su hijo enfermo, esperando pasar el tiempo allí y lograr averiguar algo más de lo que concernía al grupo.