A pesar de que los Cuatro del Sol habían logrado contener la mayor amenaza de Ukhu Pacha, los días que siguieron a la advertencia de Tupaq estuvieron llenos de incertidumbre. Cada uno de ellos sentía que su conexión con los elementos se había vuelto más sensible, como si los pequeños desequilibrios del mundo fueran más visibles que nunca.
Una tarde, mientras el grupo caminaba por la costa de Lima, Diego notó algo inusual en el viento. Había una energía en el aire que no era natural, una vibración que le resultaba inquietante.
—¿Lo sientes? —preguntó, deteniéndose junto a José y Camila.
Camila, con su habitual atención a los detalles, inclinó la cabeza ligeramente.
—Sí, hay algo extraño. El viento aquí siempre ha sido fuerte, pero ahora parece... inquieto.
José miró el horizonte, donde las olas del océano se agitaban más de lo normal, como si el mar estuviera respondiendo a la perturbación en el aire.
—Es similar a lo que sentimos antes de que Ukhu Pacha se manifestara en los templos —dijo José, con una sensación de preocupación creciente—. Pero esta vez no es tan fuerte. Es más sutil.
Valeria, que hasta ese momento había estado en silencio, frunció el ceño mientras tocaba el suelo con una mano.
—El viento está desequilibrado, pero no parece ser el único elemento afectado. Hay algo en el aire, una especie de vibración que está interfiriendo con la armonía de los elementos.
Diego, sintiendo la creciente tensión en el viento, sabía que esto era diferente a lo que habían enfrentado antes. Aunque no había una amenaza visible como Ukhu Pacha, algo estaba ocurriendo, algo que estaba comenzando a desestabilizar el equilibrio.
—Creo que esto es lo que Tupaq nos advirtió —dijo Diego, con la mirada fija en el horizonte—. Hay fuerzas más sutiles en juego, y si no las detenemos a tiempo, el desequilibrio podría empeorar.
La Voz de la Tempestad
Esa noche, mientras los Cuatro del Sol descansaban en sus respectivos hogares, Diego tuvo un sueño inquietante. En su sueño, caminaba por una vasta llanura cubierta de nubes oscuras, y el viento a su alrededor no era el viento que conocía. Era caótico, cambiante, como si estuviera tratando de hablarle. Aunque no entendía las palabras, sentía que el viento estaba llamándolo, pidiendo ayuda.
De repente, una figura emergió de las nubes. No era Ukhu Pacha, pero la figura era igualmente imponente. Parecía estar hecha de viento y tormenta, una entidad formada por ráfagas violentas que azotaban todo a su alrededor.
—¿Quién eres? —preguntó Diego en el sueño, sabiendo que estaba enfrentando algo nuevo.
La figura no respondió con palabras, pero el viento que la rodeaba rugió con tal fuerza que Diego cayó de rodillas, sintiendo el peso de su poder.
—Debes detener esto... —susurró una voz femenina, como si el viento mismo estuviera hablándole.
Diego despertó sobresaltado, su corazón latiendo con fuerza. Sabía que lo que había visto en su sueño no era una simple visión. Era una advertencia, una señal de que algo más grande estaba a punto de manifestarse.
A la mañana siguiente, Diego reunió al grupo en su lugar habitual, contándoles lo que había soñado.
—Creo que estamos enfrentando una nueva entidad —dijo con seriedad—. No es como Ukhu Pacha, pero está relacionada con el viento y las tormentas. Y si no hacemos algo pronto, podría causar un desequilibrio aún mayor.
Valeria, siempre analítica, asintió lentamente.
—Tiene sentido. Si hay otras fuerzas relacionadas con los elementos, es posible que cada una de ellas esté intentando aprovechar el desequilibrio que dejó Ukhu Pacha.
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Los Guardianes del Amazonas
Fantasy"Cuando el destino del multiverso depende del equilibrio, solo los elegidos por los elementos podrán restaurar la vida." "Los Guardianes del Amazonas" es una novela de fantasía que sigue a cuatro adolescentes peruanos, José, Camila, Valeria y Diego...