23. NEGRO CARBÓN
El primer pensamiento que cruza por mi cabeza cuando despierto la mañana siguiente es uno lleno de determinación para, finalmente, encontrar una alternativa adecuada a mi oclumancia. Algo, lo que sea, para distraerme o al menos dejar salir algo de vapor. Porque Granger no solo está acechando mis sueños en intervalos cada vez más regulares, las imágenes también están volviéndose más vividas. Para hacer la experiencia de hoy perfecta, mi cerebro incluso me hace creer que estoy oliendo su shampoo. ¡Vaya tortura!
Y después me pongo rígido, porque, con el primer pestañeo, me doy cuenta que una suave luz dorada está entrando en el cuarto. Una luz bastante desconocida viene del sol del amanecer que está alzándose dentro del marco de la ventana mágica y apenas lanza sus primeros rayos a través del inmaculado y falso cristal. Rayos que hacen bailar al polvo en el aire y me recuerdan que en realidad mi túnica debería estar colgando frente a la ventana como todos los meses anteriores.
Mi cerebro sigue trabajando lentamente, tratando, en vano, de recordar mi supuesto sueño. Después tomo un profundo e incrédulo respiro de realización que trae consigo el aroma de Granger que entra por mis fosas nasales. En una despiadada y rápida secuencia de varias sensaciones físicas, de repente me doy cuenta de la situación en la que me encuentro.
Vaya mierda.
Estoy en mi cama. En mi cuarto. En el cuartel general de la resistencia.
Granger está en mi cama junto a mí.
Corrección. Por definición, Granger está debajo de mí y no junto a mí.
Nuestros cuerpos están tan entrelazados que, debido a mi estado semicomatoso, no me doy cuenta de inmediato de en donde termino y donde comienza Granger.
Puedo sentir su respiración, lenta y tranquila, justo en mi garganta. Su cabello se ha desatado y está por toda la almohada, lo que explica porque el olor de su shampoo es tan fuerte. Sus brazos están definitivamente agarrados a mi torso, pero no estoy seguro de en donde están sus manos. Una de sus piernas está entrelazada con las mías, la otra rodea mi cintura, es una contorsión digan de un circo y causa que me pelvis la clave al colchón. Y no solo mi pelvis, me doy cuenta después. Lo que está palpitando contra la parte baja del cuerpo de Granger con indecente anticipación es una erección dura como una roca.
Mierda, mierda, mierda.
Y la corriente de percepciones continúa fluyendo e incluso sobrepasa a todas las anteriores. Porque mis manos ya no están detrás de mí, donde, según recuerdo, las entrelace para mayor seguridad la noche anterior. Todo lo contrario. Una de ellas está descansando en la cadera de Granger y el repentino temblor en mis dedos me alerta de la delicada tela debajo de mi mano, lo que solo puede significar que estoy tocando las bragas de Granger. Mi otro brazo está bajo su cabeza y mi mano está tocando la parte de atrás de su cuello para presionarla contra mí, mis dedos, perdidos entre sus rizos de seda.
Maldito infierno. Está bruja va a matarme.
La palabra pánico ni siquiera comienza a describir lo que estoy sintiendo. De repente estoy más que despierto y esta vez ni siquiera se me ocurre realizar el truco probado en la casa del árbol de un dedo a la vez, porque ella de seguro despertaría antes de que pudiera soltarla por completo. Así que opto por una solución que es algo más radical.
Salto fuera de la cama, lanzándola de regreso al colchón, causando que sus extremidades sean sacudidas bruscamente lejos de mí. Después, prácticamente vuelo hacia el otro lado del cuarto, tomo mi varita y despido a mi erección con un suave siseo y rápidamente me pongo mis pantalones cargo. Vuelvo a ponerme la playera de ayer que dejé en el respaldo de la silla de mi escritorio. Y ya tengo mis botas a medio poner cuando escucho las sábanas moviéndose detrás de mí.
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EXIT
FanfictionDraco se rinde ante la resistencia. Su marca tenebrosa ya no existe, ha renunciado a la oclumencia, la muerte se disipa y el misterio lo intriga. Granger es un gran misterio. Un misterio obscuro, magnífico e inspirador. Esta es una traducción del fa...
