12. NEGRO TERCIOPELO
Es sólo cuando entro al atrio detrás de Granger que me doy cuenta que estoy a punto de descubrir dónde se encuentra el cuartel general de la Resistencia. Finalmente, maldita sea. No tengo intenciones de usar mal está información de ninguna manera, pero mi corazón está latiendo un poco más rápido. Bueno, simplemente amo resolver misterios y este es definitivamente uno grande.
Para mi sorpresa, Granger me guía hacia el centro de comando, que está vacío por el momento. Ella cierra la puerta tras nosotros, agita su varita y lo que se hace visible en la pared opuesta a la que está repleta de planos es un maldito elevador.
Miro interrogante a Granger pero me aguanto las ganas de preguntar. En su lugar, la sigo dentro del elevador, las puertas se cierran con un chirrido. El sonido me recuerda vagamente a los elevadores del antiguo Ministerio de magia. Sin embargo, estoy bastante seguro que no estamos en el edificio del Ministerio, ya que ha estado ocupado por mortífagos por años.
El elevador comienza a moverse. Me recargo en una de las paredes, tratando de no mostrar lo curioso que estoy. Unos segundos después se detiene el elevador y yo tengo que cerrar los ojos unos segundos. Después de estar ahí abajo por tanto tiempo ya no estoy acostumbrado a la luz natural del amanecer o al viento frío.
Entrecierro los ojos antes de seguir a Granger a lo que parece ser el techo de un edificio bastante alto. Rápidamente observo mi alrededor y me doy cuenta de en donde estamos por algunos edificios identificables y silbo.
—Debes estar bromeando. —digo.
Volteo a mirar a Granger. Tiene una mano en su cadera y me mira con una mezcla de satisfacción y orgullo.
—Déjame adivinar... —Podría jurar que ella se está aguantando las ganas de sonreír. Se controla muy bien, pero su voz es algunos decibeles más alta de lo usual y sus ojos brillan cuando continúa hablando. —¿es tu primera vez en el techo de San Mungo?
El primer pensamiento que viene a mi mente ante su particular elección de palabras es irritante (y malditamente inapropiado). Rápidamente lo dejo de lado, porque claramente hay cosas más importantes que entender que está mal conmigo.
—¿Cómo? —pregunto, completamente perplejo.
Granger se encoge de hombros, como si no acabara de revelarme un movimiento absolutamente brillante.
—Tomó algo de tiempo construir el sótano secreto e instalar el elevador. Una infinidad de hechizos repelentes tuvieron que ser lanzados y todo mientras el hospital estaba completamente lleno. Pero es el lugar más seguro, especialmente considerando que, hasta este día, Tom cree firmemente que está bajo su control.
Ah, ahora veo porque los rebeldes están tan bien equipados cuando se trata de sus instalaciones médicas, su sagrado cuarto de trauma. Una vez más mi cabeza da vueltas y hay más. De repente una cierta admiración me inunda.
Me doy cuenta que Granger es responsable de esto también. Fue su idea, no hay duda. Prácticamente puedo verlo en su rostro.
Esa maldita genio.
—No puedes aparecer dentro o fuera de San Mungo. —digo eventualmente. —¿Cómo sales de aquí?
—Trasladores. —contesta y señala una pila de cosas en una de las esquinas del techo plano. —Cada uno de ellos nos lleva a un lugar específico desde el que podemos aparecer a donde sea que queramos. Creo que no hace falta decir que no te diré dónde es ese lugar. Es sólo un claro en el bosque. No te quiebres la cabeza pensándolo, será una pérdida de tiempo.
Simplemente asiento, pues estoy seguro que no es negociable por ahora.
—Y ¿por qué tienes tantos de ellos? —Insisto. —Los trasladores solían ser creados en un departamento del Ministerio y su distribución era muy controlada.
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EXIT
FanfictionDraco se rinde ante la resistencia. Su marca tenebrosa ya no existe, ha renunciado a la oclumencia, la muerte se disipa y el misterio lo intriga. Granger es un gran misterio. Un misterio obscuro, magnífico e inspirador. Esta es una traducción del fa...