Capítulo 9

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"Día extraño."

Sonreí demasiado emocionada mientras el rubio se aproximaba a mí, no pude contenerme lo abracé con fuerza. Si yo sigo aquí viva es gracias a él, mi hermanito mayor por 5 segundos. Se separa de mí y toma mi mano, parece estar pensando.

Ahora noto que Agust tiene pequeños lunares esparcidos por su lado derecho en su cuello y su ritmo cardiaco es calmado, es como escuchar olas en verano, aunque su olor es extraño cómo si no se hubiera bañado.

—Rafa, — traga saliva y dirige esos ojos celestes hacia los míos. — tú recuerdas lo que sucedió ¿verdad?

—Lamentablemente—Llevo una mano a mi cuello, el dolor es realmente leve. — quiero saber cómo está.

— Probablemente haya desaparecido esa marca. —Murmura por bajo, ladeo la cabeza mirándolo confusa. ¿Cómo desaparecería una herida así? — ¿Recuerdas que te dije que te enterarías qué es Christopher a su tiempo? —Asentí. — Bueno, es un vampiro y cómo te mordió, ahora tú lo eres también. —No pude contener la risa, es lo más ridículo que he escuchado. ¿Qué sigue? ¿Ginger es un lobo? ¿Sam es otro vampiro?

—Obviamente. —Levante mi meñique. — También soy la reina de Inglaterra. —Carcajeo más fuerte y luego paro de golpe. —Deja de decir estupideces, Agust, los vampiros no existen. Son solo ficción que entretiene a las adolescentes que no creen encajar.

—Hablo en serio. — Su mirada se torna seria y se ha puesto erguido. Realmente cree en esto quién lo diría. Suspiro para tomar con mi otra mano nuestras manos, vaya eso suena raro.

—Mira, sé que esa noche se comportó raro y me mordió, sacó sangre y todo pero—comienzo a negar — ¡Agust lo vampiros no existen, tampoco los lobos ni las brujas! ¡Chris es sólo un jodido caníbal raro!

— ¿Cómo quieres que te lo demuestre?

—A ver, algo que generalmente hacen los vampiros. — Murmuro sumamente bajo, ¿qué prueba que un vampiro es un vampiro? ¿Volar? Bueno eso es una opción pero no quiero ser aventada desde la terraza. ¿Brillar en el sol? No, eso sólo pasa en crepúsculo. ¿Entonces qué? Oh, cierto, lo básico: Sangre. ¿No es acaso raro pedir que me traigan una persona para ver si me antojo?

— Sangre, una persona. —Suspiro. —Tráeme una persona y veremos si no aguanto las ganas de dejarla seca como tú crees. — Me mira anonadado, ¿fue tan raro? Esas voces, son mis compañeras de cuarto y mi cuñada.

— ¡Miren! Despertó la sangrienta durmiente. —Levanto una ceja.

— ¿Sangrienta?

— El día que te desmayaste, tu cuello estaba ensangrentado. — Dice con las cejas juntas. Vaya, ellas me vieron igual. ¿Ellas me habrán traído?

— Por eso eres la Sangrienta durmiente. —Ginger sonríe mientras Sam la mira mal.

— Jengibre, eres una maldita psicópata. —Cierro los ojos tras sentir aquel olor, Ginger realmente tiene un olor dulce, tan atractivo y apetitoso.

-— ¿Tienes hambre? — ¿Cómo se atreve a interrumpir mi análisis? Usa una bufanda rosada que acomoda y apega a su cuello, amiga, hace calor, tú estás más demente que Ginger y eso ya es mucho.

— Un poco.

Agust se pone de pie y saca a Natasha a todas con apuro. — ¡Eh! ¡Ni si quiera hemos tenido un minuto con ella! ¡Agustus no la vemos hace tres días deja de ser egoísta! —La puerta se cierra.

Genial, volví a quedarme sola. ¿Será verdad que mis heridas desaparecieron? Retiro la venda quejándome pero el valor de caminar al espejo no lo encuentro, suspiro intentando calmar la ansiedad apunto de desatarse.

Vampiro por Accidente.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora