Capítulo 39

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"Devon"

Me siento sobre la cama, la luz de la luna es lo único que ilumina la habitación. La chica tachada de loca ingresa con un conjunto doblado en sus brazos mirando todo con desconcierto.

— Bien, Rafaella, cambiate y a dormir. Mañana tendrás tú revisión. —Cierran la puerta detrás de mi yo del pasado. Ella tira la ropa sobre la cama y comienza a golpear las paredes en busca de alguna puerta que la deje salir pero no había más que esa ventana de cristal.

Suspiro y camino hacia la ventana. — Saldré y probaré la verdad, tendrán que creerme. — Abre la ventana y se sube al marco, se queda observando el firmamento sintiendo esa corriente fría extraña.

— ¿Qué crees que haces? —Volteo a ver aquella silueta varonil, me mira con una ceja alzada.

— ¿Quién demonios eres? —Me sostengo de aquel marco con firmeza al tener medio cuerpo girado.

—Devon. —Se encoge de hombros. — El chico que quiere saber qué te trajo aquí.

—Necedad de mi familia, ellos niegan lo que sé y creen que estar aquí me ayudará. —Niego. —Sé que es real.

— ¿Qué es real?

—Los vampiros son reales. Los lobos son reales. El mundo sobrenatural que creerías que sólo está en libros es real. —Suspiro girándome por completo. —Sé que mucho de eso fue parte de un sueño pero lo que lo causo es algo que nunca olvidaré. —Nuestras miradas chocan.

—Lo sé, las brujas, banshees, lobos, vampiros, todos siempre fuimos reales. —Lo miro sorprendida para luego negar.

— ¿Cómo es posible que me conozcas por tres segundos y ya me creas más que mi propia...—hago una pausa pensativa—familia adoptiva?

—Porque soy uno de ellos. —Ruedo los ojos fastidiada.

—Va, te haces la burla. —Intento girar pero el agarra mi brazo para atraerme dentro de nuevo. — ¿Qué crees que haces? —Lo empujo fastidiada pero no tarde mucho en mirarlo impactada, sus ojos se volvieron de ese amarillo brillante con destellos. — ¿Eres un lobo?

— ¿Vas a guiarte completamente de tu sueño? —Dice divertido antes de mostrarme aquellos colmillos blancos. Es sorprendente cómo no me asusta, simplemente me acerco a verlos confundida, pasando mi índice por la punta.

— ¿Por qué son dorados y no rojos? —Dejo de tocar sus colmillos para mirarlo directamente a los ojos.

—Porque no bebo sangre humana.

— ¿Tienes mascotas?

—Tenía un perro, pero murió.

— ¿Te lo comiste?

— ¿Qué? ¡No! —ríe suave. —Mi hermano lo llevo a una expedición y se perdió, nunca lo encontramos y ya pasaron como 15 años, lo dimos por muerto.

— ¿Te comes conejos?

—Prefiero la sangre de venado. —Como un rayo va por la ropa de la cama y me la entrega. —Será mejor que te cambies, pronto vendrán a recoger lo que llevas puesto. —Hago una mueca.

—Bien, pero debes salir. Tocaré la ventana para que vuelvas ¿sí? —Él asiente y se apoya en la ventana para luego dar un salto que hace sonar el tejado. Me apresuro en quitarme el suéter negro, la falda roja a cuadros, la solera de cuello alto y los botines negros.

Con delicadeza me pongo el camisón blanco de manga corta y luego me coloco el suéter sin abotonar. Entran un chico y se lleva mis anteriores prendas. —Acomodate y duerme, mañana te sacarán para la revisión a primera hora. —Asentí y camino hasta la puerta, antes de salir me miro. —Soy Fran. —Sonríe y sale asegurando la puerta. Toco la ventana y luego voy a mi cama sentándome de piernas cruzadas debajo de las delgadas sábanas.

Vampiro por Accidente.Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora