"Lobo codiciado."
Le he pedido a Coid no hablar sobre sus teorías de mi segundo poder, sé que no está feliz por eso y mucho menos tranquilo pero quiero descubrir mi capacidad sola. Me encierro en mi habitación e intento sacar la energía fuera de mí pero realmente no pasa más de unas pequeñas chispas por mis dedos y un severo agotamiento mental. ¿Mi doble habrá sabido de esto? Quizá, a final de todo, ella dijo que representaba mi poder.
Nos hemos quedado unos días más con Steph, más por Dann que por la anfitriona. No habla, se la pasa al lado de la tumba de Ved junto a una botella metálica a su lado, debe cabrearle no poderse emborrachar, ni morir. La veo con una mirada perdida, ni si quiera se comporta como loca, solo es como una planta más.
Devon dijo que si ella sigue sin comer puede llegar a desecarse, algo que sería parecido a un coma vampírico, simplemente estás ahí pero no puedes moverte. Quizá Dann quiere eso, desecarse al lado de Ved; pero Coid no dejaría jamás que pase eso, la estuvo alimentando con jeringas y hablándole con lágrimas en sus ojos inundados en preocupación, no hay palabras de consuelo para ella.
Los demás simplemente lidiamos con lo normal, idear una estrategia de derrocamiento e intentar imaginar un plan para después. Será mi reinado, al parecer para la eternidad o alguien me mate, pero no puedo estar más desanimada con la idea. He sido una reina toda mi vida, en la escuela, en mi casa, pero ¿de todo? No me veo capaz, no puedo ni sacar un poco de energía para lo que desee. Estoy en desesperación, tanto que me he robado los escasos libros de brujería que trajeron consigo Rouge, me los leo poco a poco pero no encuentro lo que necesito.
Bajo para tomar aire, no soporto un momento más viendo el alfombrado de la habitación. Quizá un poco de sangre mientras veo el deprimente panorama o mejor voy al lado donde no veré a la caída.
Ginger entra con un ramo de rosas recién cortadas, son largas y llenas de espinos.
—Jengibre, ¿qué haces con eso? ¿De dónde las sacaste?
—Hola a ti también, Fa. —Vuelca los ojos. —Hay un rosal a unos metros de acá, creí que ponerle rosas a Ved podría animar a Dann. Solo tengo que sacarle los espinos.
—Nunca creí que serías una chica dulce, te ayudo. —Ella asintió y la seguí a la cocina, no hay mucho más que usar nuestras manos para sacar los espinos. — Es divertido pero complicado, si lo haces rápido podrías pincharte o cortarte.
—Está bien, de todos modos tienes control sobre ti ahora. —No respondí, no tengo la propia respuesta. ¿Tengo control? Supongo que tengo algo ya que puedo estar al lado de Ginger sin querer drenarle completamente.
—Eh, chicas. —Volteamos a ver a Rouge. — ¿Han visto un libro con una tapa de cuero verde? Es mi libro de entrenamiento mágico, no lo encuentro y no lo he sacado. —He sido yo, lo siento.
—No, no tengo ni idea.
—Yo tampoco, Rouge. —Volvió a su rosa. —Si la veo, te haré ¡auch!
No hace falta voltear para saber que sucedió, mi olfato se ve envuelto en el dulce aroma de su sangre. Me apoyo contra el mesón apretando fuertemente, no debo caer ni si quiera verlo pero joder que es tan deleitante. Es como si a alguien con adicción le muestras, restriegas en su cara a lo que es adicto esperes que no quiera nada. La sangre humana es nuestra heroína.
Ella presiona su dedo con una toalla, pero creo que lo ha hecho peor, un gruñido sale de mis labios inconscientemente y el miedo ha implantado su mirada. Intento saltar a ella pero una fuerza me tira hacia atrás, no fuertemente o quizá no logra hacerlo. Rouge me tiene así segura de ella pero solo hace que me sienta fuerte.
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Vampiro por Accidente.
VampireEl tiempo más corto es aquel que causa más daño, un tsunami puede comerse una ciudad en cuestión de minutos. ¿Puedes imaginar la cantidad de daño que haría en tan solo 1 hora? Comparemos mi inicio con eso, ir de una escuela donde reinaba estando rod...
