Cap. 5

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Capítulo 5: "El despertar del poder"

Después de una larga conversación con Sesshomaru, Izuku había comprendido mejor el mundo del Sengoku y la vida de los demonios y humanos en constante lucha. La fascinación por ese pasado había despertado en él una sed de conocimiento y poder.

Al día siguiente, después de clases, Izuku se dirigió a la cueva para comenzar su entrenamiento. Sesshomaru le había indicado que ese lugar sería su santuario, donde podría practicar sus poderes y controlar su yōki.

La cueva estaba en un estado de abandono, pero Izuku se puso manos a la obra para limpiarla y prepararla para su entrenamiento. Pasó horas barriendo, limpiando y organizando el espacio.

Finalmente, llegó el momento de comenzar su entrenamiento. Izuku se sentó en posición de loto, cerró los ojos y se enfocó en su yōki. La energía demoníaca bullía en su interior, pero aún no podía controlarla del todo.

Sesshomaru le había enseñado técnicas de meditación para calmar su mente y dominar su yōki. Izuku respiró profundamente y se concentró en su interior.

Durante una semana, Izuku se entrenó sin cesar. Meditaba, practicaba esgrima y combate cuerpo a cuerpo contra un árbol. Su yōki crecía en potencia, pero aún se descontrolaba a ratos debido a las emociones del chico.

Su madre, Inko, comenzó a preocuparse por su hijo. Izuku llegaba tarde a casa o algunas veces ni llegaba. Los vecinos comentaban que lo habían visto en el bosque, y aunque su rendimiento académico seguía siendo excelente, se metía constantemente en peleas.

Inko decidió seguir a su hijo hasta el bosque para descubrir qué estaba sucediendo. Se sorprendió al ver a Izuku meditar y practicar esgrima y combate cuerpo a cuerpo contra un árbol.

Una sonrisa de orgullo iluminó su rostro. Sabía que su hijo había estado llegando herido a casa, y ahora entendía que estaba aprendiendo a defenderse.

Inko se acercó a su hijo, que estaba absorto en su entrenamiento.

Inko:  Izuku...- dijo suavemente

Izuku abrió los ojos, sorprendido.

Izuku:  Mamá...- dijo nervioso

Inko:  Estoy orgullosa de ti, Izuku. Estás aprendiendo a defenderte.- sonriendo.

Izuku sonrió, aliviado.

Izuku: Gracias, mamá.

La conexión entre Izuku y su madre se fortaleció en ese momento. Inko sabía que su hijo estaba cambiando, pero también sabía que seguía siendo el mismo chico bondadoso y determinado.

El entrenamiento de Izuku continuó, y con cada paso, se acercaba más a su destino como héroe y demonio.

Izuku llegó al lugar de entrenamiento, exhausto después de una pelea con Bakugo y sus secuaces en el colegio. El sol comenzaba a ponerse, proyectando sombras largas y oscuras en el bosque. El aire estaba cargado de tensión y la energía residual de la batalla.

Al llegar, se encontró con una escena que lo dejó sin aliento. Eri yacía en el suelo, su cabello plateado y azul claro despeinado y sucio. Un cuerno sobresaliente en la frente y vendajes en todas sus extremidades revelaban su pasado doloroso. Su bata estaba sucia y desgarrada, y su piel pálida parecía casi translúcida en la luz tenue.

Izuku se sintió abrumado por la tristeza y la frustración. Su corazón latía con fuerza en su pecho, y su respiración se volvió agitada. ¿Por qué no había llegado antes? ¿Por qué no había podido salvarla?

Sesshomaru, sin embargo, reaccionó de manera diferente. Al ver a Eri, su rostro se tensó, y su mirada se volvió intensa. Sus ojos parecían arder con una llama interior, y su voz fue firme y decidida.

Sesshomaru: Izuku, es hora de que aprendas a usar los poderes de mis espadas.

Izuku se sorprendió, su mirada saltando hacia Sesshomaru. Su voz fue un susurro.

Izuku: ¿Qué?

Sesshomaru: Comenzaremos con Tenseiga, la espada que permite resucitar a los muertos matando a los enviados del Inframundo.

Izuku asintió, decidido. Su determinación se reflejó en su rostro, y su energía demoníaca comenzó a bullir en su interior.

Con las instrucciones de Sesshomaru y sus recuerdos, Izuku realizó la acción. La energía de Tenseiga fluyó a través de él, y Eri comenzó a revivir. Su cuerpo se estremeció, y su respiración se volvió más regular.

Izuku la llevó rápidamente a la cueva para cuidar de ella mientras despertaba. La oscuridad de la cueva parecía envolverlos en un abrazo protector, y la quietud del lugar ayudó a calmar la tensión en el aire.

Mientras Eri descansaba, Izuku se sentó a su lado, pensativo. Su mirada se posó en Eri, y su corazón latió con emoción.

Izuku: ¿Quién es esta niña? ¿Cómo llegó aquí?- para sí mismo

Sesshomaru: No lo sé, Izuku. Pero ahora es nuestra responsabilidad protegerla.- en su mente

La conexión entre Izuku y Eri había comenzado.

Fin del Capítulo 5.

Kaze No Kizuna.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora