Capítulo 46 - Bebe

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Chloe Mitchell

Estaba recostada en la camilla del consultorio, mirando con expectación la pantalla donde la imagen de nuestro bebé iba tomando forma. La doctora Stelle deslizaba el ecógrafo con cuidado sobre mi abdomen, y cada movimiento revelaba un poco más de esa pequeña vida que crecía dentro de mí. Christopher estaba a mi lado, sosteniéndome la mano con una mezcla de emoción y ternura que hacía que el momento fuera perfecto. Apreté su mano suavemente y noté cómo sus ojos brillaban cuando escuchamos el diminuto latido, rápido y constante.

—Todo está en perfecto estado, Chloe —dijo la doctora Stelle, sonriendo con dulzura—. Felicitaciones, ambos.

Me giré hacia Christopher, incapaz de ocultar mi felicidad. Ese momento era todo lo que siempre había imaginado. Él inclinó la cabeza hacia mí y me dio un suave beso en la frente, y sentí cómo el calor de su amor me llenaba el corazón.

Sin embargo, nuestra felicidad fue efímera. Apenas unas horas después, nos encontramos en el consultorio de Christopher, y todo se volvió tenso y desagradable en el momento en que Vittoria apareció, con una actitud desafiante y altiva, lista para el proceso que determinaría la paternidad de su hijo.

Sentí una mezcla de ira y desagrado mientras ella se acomodaba para la toma de muestras. ¿Cómo era capaz de llegar tan lejos? Incluso sabiendo cuánto daño estaba causando, parecía disfrutar cada segundo de atención. Me sorprendí a mí misma apretando los puños y desviando la mirada. La situación era tan surrealista: había pasado de uno de los momentos más felices de mi vida a enfrentarme con la posibilidad de que Christopher también tuviera un hijo con ella.

Mientras las muestras se tomaban, Christopher apenas habló, manteniendo una expresión seria. Sabía que él estaba tan incómodo como yo, pero eso no hacía que fuera menos doloroso. Solo quería que todo esto terminara, que Vittoria desapareciera de nuestras vidas para siempre, y poder enfocarme en nuestro bebé, en nuestra familia.

El proceso de la prueba de paternidad fue tan incómodo como había imaginado. Ver a Vittoria entrar en la oficina de Christopher, actuar tan campante, como si tuviera derecho a estar ahí, me provocaba una incomodidad y un enojo difícil de contener. Durante la toma de muestras, ella no dejó de mirarlo, dedicándole pequeñas sonrisas, como si compartieran algún tipo de vínculo especial que solo ellos entendían. Y aunque Christopher no le devolvía ni una de esas miradas, la sola presencia de Vittoria era una espina que no podía ignorar.

Finalmente, cuando terminó el procedimiento, Vittoria se dirigió a Christopher. Parecía tan segura de sí misma, tan... provocativa, y eso solo incrementó la tensión en mi pecho.

—Gracias, Chris —le dijo, con ese tono suave y afectado que hacía que mi piel se erizara—. Nos vemos pronto.

Y luego, sin ninguna vergüenza, se inclinó y le dio un beso en la mejilla, un gesto tan superficial como innecesario. Pero fue suficiente para prenderme una chispa de celos que apenas pude disimular. Christopher, por su parte, la ignoró por completo, enfocando toda su atención en sus documentos, sin mirarla siquiera, como si estuviera totalmente ajeno a su presencia.

Aun así, cuando Vittoria se dio la vuelta para irse, mis celos ya se habían arraigado profundamente.

—¿Todo bien? —preguntó Chris, cuando notó mi expresión.

Me crucé de brazos, intentando mantener una postura neutral, aunque por dentro me hervía.

—No es nada —respondí, con una sonrisa tensa—. Me voy, tengo que atender unos casos en urgencias.

Él me miró, confundido, y su expresión cambió al darse cuenta de que algo me molestaba.

—Chloe, no tienes por qué preocuparte. Ya sabes que no hay nada con ella —me aseguró, buscando mi mirada.

Arritmia - TOMO 2 (+18)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora