14 | Por ti renuncio a mi cola

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Salió corriendo, tan rápido como sus piernas se lo permitieron

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Salió corriendo, tan rápido como sus piernas se lo permitieron. Ni siquiera respondió, estaba paralizado, en estado de shock. Solo quería llegar a casa de Mingyu y contarle todo. Eso fue lo que hizo. 

Por suerte, no tardó nada en llegar. Al llegar a la casa de su amigo, llamó a la puerta golpeándola con desesperación varias veces. Se sentía muy cansado, agotado, y sus piernas no podían más, temblaban sin cesar. Había tenido un día horrible. Solo deseaba cerrar los ojos y despertar en un día nuevo, en uno donde nada de lo que había ocurrido fuera real. Pero absolutamente todo era real. Lo sintió aún más cuando su amigo abrió la puerta de golpe.

— ¿¡Qué haces aquí!? — le gritó Mingyu, frunciendo el ceño. — ¡No debes est...!

— ¡Estoy embarazado! — le interrumpió Jeonghan, entrando a la casa y empujando a su amigo. Se dejó caer en el sofá, abrazó un cojín con fuerza y rompió en llanto. — Voy a tener un bebé de Joshua.

Mingyu, al verlo así, sintió que el alma se le rompía. Cerró la puerta y se acercó lentamente al mayor para abrazarlo, intentando calmarlo y mostrándole su apoyo. Quería que supiera que no estaba solo, que él estaría ahí para lo que fuera necesario.

Jeonghan lloraba desconsolado mientras le contaba todo lo que había pasado. Se sentía frágil, débil, y no podía ocultar el miedo que lo consumía. Su cuerpo notaba todos los cambios y, junto con ellos, su mente también. Quería decirle a Joshua la verdad, pero no sabía cómo hacerlo. Estaba totalmente destrozado. Todo su cuerpo comenzaba a dolerle, pero, gracias a Mingyu, logró calmarse hasta quedarse dormido entre los brazos de su amigo. Su llanto había sido tan fuerte que el cansancio lo venció.

Mingyu lo cargó con cuidado y subió las escaleras lentamente. Dejó a Jeonghan en la cama, lo tapó con las mantas para que no cogiera frío y depositó un beso en su frente. Luego se arrodilló a su lado, tomando la mano del mayor y besándola con delicadeza.

— Te amo, Jeonghan. Te amo como el hermano que eres para mí. Aunque soy más joven, siento que soy el hermano mayor, y los hermanos mayores siempre protegen a los pequeños. Haré lo correcto, arriesgaré mi cola por ti. La vida de tritón no es para mí. En el reino, todos me odian, excepto tú y Seungkwan. Los demás, incluso mi familia, no me soportan. Tu padre no me quitó la cola por ser tu amigo, pero ahora la perderé por mí mismo. Solo quiero que seas feliz con Joshua y que le digas a tu padre la verdad. Te mereces ser feliz. — Besó nuevamente su mano antes de levantarse lentamente. — Te amo, hermano.

Mingyu se quitó su colgante, con la concha roja que tanto valoraba, y lo colgó en el cuello de Jeonghan.

— Guárdalo por mí, por favor.

Suspiró con pesadez, salió de la habitación y bajó rápidamente las escaleras. Solo cogió las llaves y su móvil antes de salir de la casa. No podía soportarlo más. Estaba decidido a ver a su hermano feliz, aunque eso significara sacrificarlo todo. 

Cuando un tritón confesaba su verdadera identidad a un humano, perdía su cola para siempre, quedándose en forma humana por el resto de su vida. Sin embargo, si el humano lo descubría por su cuenta, no ocurría nada, pues no había sido el tritón quien lo reveló.

Sin dudar, Mingyu corrió hacia la playa. Al pisar la arena, se lanzó de cabeza al agua, nadando por última vez como tritón. Movió su cola con fuerza, disfrutando de cada movimiento, y saltó varias veces como si fuera un delfín, saboreando aquel momento que no volvería a vivir.

Llegó al lugar donde quería estar. A lo lejos, divisó a Joshua en su lancha y nadó rápidamente hacia él. Al estar cerca, saltó sobre la lancha, sorprendiendo al mayor, quien lo miró con los ojos muy abiertos.

— Joshua. — lo llamó Mingyu, sujetándose de la lancha y manteniéndose a flote. — Escúchame, voy a decirte algo muy importante.

—¿¡Mi... Ming... Mingyu!? — tartamudeó Joshua, sin poder creer lo que veía.

— Cheonsa no es mi hermano de sangre. Su nombre real es Jeonghan, aunque eso ya lo sabes. — Lo miró fijamente antes de continuar. — Voy a perder mi cola por él, porque quiero que sea feliz contigo. Jeonghan es un tritón... quiero decir, Cheonsa es tu tritón. Es el príncipe del Pacífico Norte, y yo también soy un tritón.

Dicho esto, Mingyu saltó al agua, mostrando su cola. Joshua, completamente atónito, abrió los ojos aún más.

— No puede ser... — susurró, respirando agitadamente. — Sabía que había visto a Cheonsa antes, bueno, a Jeonghan.

El menor sintió cómo su cola comenzaba a desaparecer, perdiendo las fuerzas para mantenerse a flote.

—¡Estoy perdiendo mi cola! — anunció Mingyu, intentando agarrarse a la lancha para no hundirse.

—¡MINGYU! — gritó Joshua, asustado.

Mingyu comenzó a patalear desesperadamente. De repente, sintió algo extraño: sus piernas y pies. Había perdido la cola. Ahora sería humano para siempre.

Mientras tanto, en la casa de Mingyu, Jeonghan comenzó a despertarse. Un dolor insoportable en el pecho lo hizo abrir los ojos rápidamente. Observó el colgante que estaba en su cuello, la concha roja brillando con intensidad. La agarró con desesperación, arrancándola de su cuello. Apenas podía respirar, y al ver aquel resplandor, rompió en llanto.

Sabía lo que significaba: cuando la concha de un tritón brillaba de esa manera, indicaba que ese tritón había muerto.  

  

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𓏲 ๋࣭ ࣪˖ 𝐓𝐡𝐞 𝐋𝐢𝐭𝐭𝐥𝐞 𝐌𝐞𝐫𝐦𝐚𝐧Donde viven las historias. Descúbrelo ahora