ᥫ᭡. 𝗷𝗶𝗵𝗮𝗻 ᵎ
⋆.˚🦋༘⋆ ❝Jeonghan es un principe tritón condenado a casarse con una princesa sirena, pero no desea eso, él quiere salir del mar, quiere andar y correr como un humano, quiere enamorarse de un humano y cuando menos se lo...
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Al día siguiente se despertó moviendo su cola con lentitud. Hoy se haría la ceremonia del nuevo rey del océano, nunca había pensado que la ceremonia llegase tan rápido y sin pensarlo. Ya había anunciado lo sucedido en el reino, contando que su padre decidió desaparecer tras haber perdido un duelo a muerte con un humano. Sabía que Joshua no podía estar en la ceremonia debido a que era un humano, pero cuando él sea el rey tomará los poderes que conlleva ser rey y podrá hacer que Joshua descubra su mundo dándole una cola. Tenía claro que serían las dos primeras cosas que haría cuando le pusieran la corona en su cabeza, lo tenía más que claro y no lo pensaría en absoluto.
Por otro lado, le había pedido a Joshua, Mingyu y Wonwoo que estuvieran en el océano con la lancha durante la ceremonia. Tenía una sorpresa para Mingyu.
Sin muchos rodeos, dejó que las doncellas del reino le peinaran para la ceremonia y entonces fue cuando se dispuso a ir a las puertas del reino, donde la escolta marina le esperaba. Sería una ceremonia muy corta, pues no quería mucho lío, quería terminar lo antes posible. Con su mirada localizó a Seungkwan, su mejor amigo, y junto a Kwan estaba el doctor Hao con su esposo Jun. Al otro lado estaba su madre, le rompió el alma verla tan débil, pero su sufrimiento estaba a punto de terminar.
La escolta real comenzó a hablar para dar inicio a la ceremonia y entonces fue cuando a él le tocaba entrar.
— Hoy estamos todos reunidos aquí para dar la bienvenida al nuevo rey del Pacífico Norte. El príncipe heredero Yoon Jeonghan accederá al trono tomando el tridente y la corona de rey, que le dará el poder para mandar en todo el reino. — hizo una pausa mientras el príncipe comenzaba a entrar hasta llegar al trono. — El rey decidió huir, no quería mancharse después de que un humano estuviera a punto de matarle en un duelo a muerte. Por eso, ese humano tendrá las puertas abiertas al reino, nueva ley ordenada por nuestro nuevo rey. — se calló haciendo una reverencia.
El escolta cogió la corona y la colocó en la cabeza de Jeonghan. Luego le ofreció el tridente, y él lo cogió con su mano derecha, dando un pequeño golpecito en el suelo.
— ¡Yo, Yoon Jeonghan, como nuevo rey de la nación, prometo cuidar a mi pueblo y defenderlo! — alzó su tridente al cielo.
— ¡LARGA VIDA AL REY! — comenzaron a gritar los habitantes.
— Y como rey, lo primero que haré será curar a la reina, la única persona que tiene más poder que yo en este reino. —apuntó a su madre con el tridente y consiguió sanarla, salvándola del petróleo, haciendo que volviera a ser como antes, una sirena hermosa. — ¡LARGA VIDA A LA REINA! — gritó, haciendo que el pueblo lo repitiera.
Sin poder aguantar sus ganas, se acercó nadando rápidamente donde estaba su madre y le dio un fuerte abrazo con mucho cariño, olvidando el resto de la ceremonia, ya que no le interesaba el banquete.
— ¡Omma! — comenzó a llorar de la emoción.
— Mi hijo. — le abrazó fuerte, muy emocionada. — Gracias, mi niño, estoy tan orgullosa de ti. — le dedicó una tierna sonrisa.
— Te amo, omma. — dijo totalmente emocionado.
Sintió como alguien le llamaba y entonces se giró rápidamente, encontrándose con una sirena de cola y cabello rosado. Era la señora Kim, conocía perfectamente a esa mujer.
— Su majestad, ¿dónde está mi hijo? — le preguntó, muy preocupada.
— Él piensa que le odias, pero no se preocupe, ven conmigo que le llevaré a donde él está. — le afirmó con una pequeña sonrisa.
Se despidió de su madre para irse con la madre de Mingyu y contarle todo acerca de lo que hizo su hijo. La madre de Mingyu llevaba dos años llorando cada noche por la pérdida de su hijo, lo único que le mantenía con vida era su hijo menor, y hoy dejaría de llorar por fin. Jeonghan le pidió que no se acercara y que ya le avisaría, mientras él nadaba en dirección a la lancha, saltando una vez que llegó para darles un susto a los tres chicos.
— ¡SORPRESA! — gritó emocionado y le pinchó en el culo a su novio con el tridente.
— Mi amor. — murmuró y se acercó a darle un beso. — ¿Cómo fue todo? — le preguntó interesado.
— Genial. — miró a Mingyu. — Tengo una sorpresa para ti.
— ¿Para mí? — se sorprendió el menor al escucharlo.
Alzó su tridente hacia el menor, dándole poder al colgado rojo que tenía, y logró que volviera a tener su cola roja. No solo eso, sino que también le concedió unas escamas rojas del mismo color que sus ojos y cola. El menor, al darse cuenta, sonrió muy feliz y saltó al agua, muy emocionado, dándole la mano a Jeonghan y riendo.
— Eso no es todo. — le anunció mientras le hacía un gesto a la señora para que se acercara.
— ¿Hay más? — ladeó su cabeza, confundido.
— Mingyu... — pronunció su madre con lágrimas en los ojos.
— ¿Mamá? — se dio la vuelta, sorprendido al ver a su madre. — ¿Qué haces aquí? Tú me odias.
— Yo nunca te he odiado. — soltó una lágrima que cayó por su rostro. — Tu padre te odiaba, él no me dejaba ir tras de ti, me tenía encerrada en una burbuja jaula, pero cuando murió hace cinco meses, fui libre y solo quise buscarte, mi niño. — le contó mientras lloraba.
— Mamá... — comenzó a llorar por cada palabra que su madre decía. — Mamá, no ha habido ningún día que no me acordara de ti.
— Ven aquí, mi niño. — le dijo, acercándose a su hijo.
Ambos, madre e hijo, se acercaron para abrazarse. Mingyu comenzó a llorar en el hombro de su madre, y la sirena le calmaba, limpiando sus lágrimas y dándole besos en la frente, protegiendo a su hijo de todo lo malo que pudiera pasar. Sin duda alguna, aquella imagen sensibilizó el corazón de todos los presentes, pues, de momento, todo iba muy bien.
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